LABRA "JOSÉ MARÍA LABRA SUAZO" [A Coruña 1925 - Palma de Mallorca 1994]
Dos consignas del Renacimiento italiano, la divina proporción, de Luca Pachioli, y "la pintura es cosa mental" de Leonardo da Vinci, han constituido el camino de este artista de nombradia universal, sin olvidar el permanente razonar a partir de la duda, de Descartes, y un espíritu religioso, en el mas estricto sentido del concepto, desde la idea de lo divino como apoyatura de todo orden universal y su ahondamiento desde la realidad en torno y el testimonio del pasado, que procede de Teilhard de Chardin.
Jose María de Labra realizó inicialmente estudios de Comercio en su ciudad natal. Posteriormente se trasladó a Madrid, para cursar los de Arquitectura, que compartió con sus primeras expresiones plásticas, hasta entregarse por completo a la pintura, en el año 1955.
De esta fecha data su exposición en el Ateneo de Madrid, prologada por el arquitecto Miguel Fisac, que da noticia a España de un nuevo e importante artista, cultivador de un expresionismo cargado de espiritualidad franciscana, imbuida de Kazantzakis o de Julien Green. Después realiza exposiciones personales en ciudades de España y de todo el mundo. El gobierno español lo selecciona para formar la antología de nuevos valores, y comienza a ser firma destacada y prestigiosa en grandes certámenes internacionales.
Está en posesión de grandes premios y distinciones, como el internacional de Arte Sacro de Salzburgo; por dos veces, el Cisneros; el Porotti; Medalla de oro del Uruguay; Festival Internacional de Cagnes-sur-Mer, en Francia, encomienda del Mérito Civil español, etc.
Está representado en los Museos de Arte Contemporáneo de Madrid, en los principales de Europa y Sudamérica, desde Estocolmo a Buenos Aires, y en todos los de Galicia. La obra de Labra ha experimentado cambios y evoluciones muy notables, aunque siempre posea una identificación inmediata por la peculiaridad de su concepción y por la impecabilidad de su ejecución.
Del inicial juego de curvas, sobre luces y sombras intensas y esquemáticas, evolucionó hacia adherencias de expresión geometrizante, en tonalidades suavísimas y procedimientos no convencionales. Posteriormente incorporó objetos de geometría espacial, dichos en blancos refulgentes y en tensiones de rigidez espacial. En todo momento, hay en la obra de Labra una altísima espiritualidad, desde el realismo mas enérgico, puesto que es un dibujante de excepción, hasta la espacialidad conceptual. Es, sin duda, uno de los nombres perdurables del arte español contemporáneo.
BIBLIOGRAFIA
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-José María de Labra, en el catálogo de la exposición "Labra 1954-1974" en Alicante, 1974.
-Raúl Chavarri "Labra" Publicacións do M.E. e C. 1972.