AMANDO "AMANDO AMANDO GONZÁLEZ" [Vigo 1951]
Vocación decidida, personalidad acusada, intimista, viajero impenitente. Posee un mundo particular, rico en sensaciones y experiencias.
Se da a conocer en las exposiciones al aire libre que el Ayuntamiento vigués ofrecía durante el verano en la Plaza de la Princesa, el año 1974, y en cuya edición de 1976 vuelve a mostrar obra. Participa en la Bienal de Pontevedra en 1980. Con exposiciones individuales recorre Galicia y toma contacto con Madrid y Barcelona. Su primera experiencia francesa data de 1980, cuando muestra su pintura en París. Salta a Bélgica y a Suiza, momentos destacables en la consolidación de su personalidad.
En 1993 monta una exposición realmente importante en el castillo de Soutomaior, que motiva estudios sobre su pintura de críticos jóvenes muy estimables, como Miguel Fernández Cid, actualmente director del Centro Galego de Arte Contemporánea.
Su mundo de objetos inanimados, de raíz expresionista muy evolucionada hacia una síntesis conceptual que es pura desnudez, acusa la influencia, bien digerida, de ese constante vagar por Europa.
Se interesan por la pintura de Amando, que ha anulado sus apellidos para ser deliberadamente su patronímico, galerías importantes, y su presencia en la feria madrileña de Arco es destacada.
Carrera sin ruido, desde esa verdad incuestionable que es la soledad del estudio, la constante reflexión, las muchas lecturas antes de situarse ante la tela para pintar. Pintura sobria, a veces casi monocromática, en la que, sobre fondos casi neutros, se instalan objetos mínimos, dos hojas secas, una flor esquematizada, troncos de árbol aserrados, poliedros transparentes dibujados como al desgaire, con línea en apariencia dubitante y sin embargo, tan cargada de intención.
Hay en la pintura de Amando un poso literario que el pintor es capaz de tomar como mera referencia, puesto que al fin desaparece en esas pinturas elementalizadas, neutras, en azules, tierras, ocres, verdes. A veces, da la sensación de que el cuadro está inacabado, ante el temor de que insistir sobre él sería peligroso.
Un verso puede ser referencia, guía para el espectador. Después, al fin, blancos ensuciados, verdes ténues, azules de considerable lirismo.
El mar es una constante en la pintura de Amando, aunque jamás se aproxime a la tópica marina. Por el contrario, es su fondo, la sugerencia de las masas de agua vistas por un buceador miope. Nieblas que se adensan para envolver y diluir las referencias. Series en torno a un mismo tema. La abstracción absoluta de la realidad. Porque Amando es un pintor abstracto, en el más puro sentido de la adjetivación, y claramente informalista.
BIBLIOGRAFIA
Pontevedra, 1995.
-Seoane, Xavier:
Revisión dunha década.
Santiago, 1988.
-Castro, Xosé Antón:
Vexo Vigo.
Vigo, Ayuntamiento, 1984.
-Enciclopedia gallega.
Gijón. S. Cañada, edit., 1975 y ss.