JESÚS OTERO YGLESIAS[Lugo 1963]
Apretadísima biografía la de este artista peculiar, personal, inconfundible, cuya presencia no puede pasar inadvertida allí donde cuelgue su obra.
Se da a conocer en la sala de la Diputación de su ciudad natal en 1986. Ese mismo año participa en la colectiva "Novíssimos", que se repetirá al año siguiente y recorre varias ciudades gallegas.
Expone en Madrid en 1987. Comienza a recorrer España. En 1992 participa en la Bienal de Pontevedra. Al año siguiente, en la tercera edición de la Mostra Unión Fenosa, el certamen más importante de Galicia, punto de arranque para su ascensión ya previsible, puesto que será merecedor de una de las becas de la fundación de esta empresa, y el primero de los galardonados que realiza exposición individual en el Museo que la misma ha instalado en A Coruña, bajo la dirección de Luis Caruncho.
Cataluña y Baleares son puntos de sus correrías posteriores, hasta que en 1994 salta a París, Bélgica, Alemania, Japón, Portugal.
Entre tanto, ha conseguido beca del Seminario de estudios de Sargadelos; ayuda a jóvenes creadores de la Xunta de Galicia, en dos ocasiones (1991 y 1993) y beca para el taller Miró, de la fundación de este artista en Palma de Mallorca.
Gana premios en Lugo, A Coruña, Bélgica, Italia. Ilustra libros de diversos poetas.
Tempranamente, llega a los museos y colecciones institucionales de Galicia, de la Junta de Castilla-León, y en otras de Bélgica y Japón. Apenas ha superado tres décadas de edad y ya es un nombre que cuenta, que resulta imprescindible en la más exigente antología de la pintura gallega actual. Otero Yglesias es un lírico de exquisita factura; ordenado, razonante, esquemático y muy emotivo. En su peculiar paisajismo hay claras influencias del surrealismo y, en concreto, de René Magritte, a quien sin duda ha estudiado concienzudamente. En sus cuadros, con frecuencia de considerable tamaño, la naturaleza se idealiza, y se instalan en ella elementos oníricos, muy decantados. En un ámbito bucólico, casi nemoroso, aparece el marco de un ventanal cuyo cristal adivinamos, de manera que encierre idealmente un fragmento de ese paisaje que queda insinuado. La titulación de la obra, en series, nos permite una referencia, que al fin será ideal.
El artista razona, simplifica, esquematiza. Elementos poliédricos o lineales se yerguen en un ámbito de vegetación cuidada, o constituyen sucesiones caprichosas en curvas y ondulaciones. El paisajismo barroco está presente, pero como referencia, como fondo, para esas instalaciones en apariencia frías y, no obstante, tan inquietadoras. En cierto modo, son escenografías imaginarias, en las que los vegetales se humanizan, un tanto cartesianamente.
Jesús Otero ha visto y absorbido mucha pintura. Y también, no poca poesía. Al fin, su obra será exquisita de factura, primorosa en su deliberada elementalidad. En cierto modo, inventa una geografía vagamente referenciable, calculadamente orquestada, producto de una sensibilidad que transforma en arte cuanto toca.
BIBLIOGRAFIA
Jesús Otero Yglesias.
A Coruña, Museo Unión Fenosa, 1996.
-Seoane, Xavier:
Divagacións ao Norde.
A Coruña, 1996.
-"Jesús Otero Iglesias", catálogo editado por M.A.C., Unión Fenosa, reproducido en la p. 35.