Tanto individual como colectivamente, comenzó a exponer en 1978, lo que manifiesta su precocidad. Lo ha hecho en numerosas ciudades de Galicia y ha llevado su obra a Portugal y a Bruselas.
Fue becado por la Diputación de Pontevedra, como Nuevo Valor, en 1983. Realizó diversas series de aguafuertes en su propio taller de estampación y ha editado libros de bibliófilo.
La pintura de Carlos Maño es intensamente imaginativa, lindante con el surrealismo. Combina la imagen real, el recorte fotográfico, que adereza de color o inscribe en ámbitos cromáticos contrastantes, con expresiones puramente informalistas, a modo de dípticos o trípticos, en los que la anécdota queda transformada, y resulta inquietante. Siluetas en negativo, sobre fondos contrastados, ironizan desde su cotidianeidad junto a los elementos complementarios, absolutamente informalistas, planos o magmáticos. Así, es capaz de sugerir iconicismos innovadores, sin necesidad de apartarse de una realidad de asidero que al fin es engañadora, porque muy otra es la intención del artista, a la que el espectador se siente obligado a contribuir, buscando una moraleja que puede que ni siquiera exista. Y todo está dicho con fantasía, con exultante cromatismo, con alarde de facultades, pues estamos ante un pintor muy dotado.
-II Mostra Unión Fenosa. A Coruña, 1991.
-Catálogo. Pontevedra. Diputación, 2002.
-Artistas de Galicia. Guías culturais. Compostela, Xunta de Galicia, 2003.
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