Comenzó a dibujar en la Escuela de Cerámica madrileña e ingresó en la de San Fernando en plena guerra civil, continuando la carrera al concluir la contienda bélica. El magisterio de Vázquez Díaz se acusa en su pintura inicial. Becado en Italia, gana en 1943 premio en el Concurso Juvenil de Europa. Capaz de abordar cualquier género, ese mismo año triunfa en el certamen de figurines para el Teatro Español.
Su primera exposición personal la realizó en la histórica galería madrileña Buchholz en 1947, con éxito que le llevará a repetir en los dos años siguientes. Viaja a París, becado, e inicia su obra mural, de exquisita simplicidad y bellos ritmos, en composiciones a un tiempo rítmicas y como escultóricas, de fuerza natural incontenible.
En 1951 gana el premio de Litografía en la Bienal Hispanoamericana, y en la siguiente edición de este certamen logra el gran premio de dibujo. También, en 1954, tercera medalla en la Nacional de Bellas Artes.
Participa en el codiciado Salón de los Once, organizado por Eugenio d`Ors y es seleccionado para la Exposición de Arte Sacro de Londres. Gana el concurso para decorar el Teatro Real de Madrid, convocado por la Dirección General de Bellas Artes. Expone en diversas ciudades de España, participa en la Quincena de Arte de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo de Santander y pinta los techos de la Caja Postal de Ahorros de Ourense.
Cuando se encontraba en Segovia, sufrió un derrame cerebral del que no pudo recuperarse. Así, a los treinta y seis años, se trunca la carrera más brillante de la pintura española de la segunda mitad del siglo veinte.
Póstumamente se celebra en el Museo de Arte Contemporáneo una muestra antológica de su obra, con los bocetos para el Real y la Basílica de Aránzazu, en Guipuzcoa, además de su obra de caballete, de variedad, riqueza y encanto cromático excepcionales.
La crítica más exigente se vuelca en elogios de este artista, innovador, reinventor de tendencias, clásico y moderno; esto es, intemporal e imperecedero, con personalidad tan recia que cualquier trazo o pincelada suya valen por su firma.
Está representado en museos de toda España, Europa y Suramérica, y en grandes colecciones institucionales.
-Sánchez Camargo, M.: Diez pintores madrileños. Madrid, Edic. Cultura Hispánica, 1965.
-Faraldo, Ramón D.: Espectáculo de la pintura española. Madrid, Edit. Cigüeña, 1953.
-Moreno Galván, J.M..: Espectáculo de la pintura española. Madrid, Pub. Españolas, 1960.
-Largo, Jorge: La pintura española moderna y contemporánea. Madrid, Edic. Castilla, 1964
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