Lo íntimo, lo cotidiano, lo absolutamente común y en apariencia intrascendente puede cobrar un distinto interés, el de sugerente plástico, si es manipulado y en cierto modo, transformado, por un temperamento creador, artístico.
Esta es la actitud de Diego Santomé, joven valor plástico, nacido en Vigo en 1966. Participó en la exposición “Indisciplinados”, del Museo de Arte Contemporánea de Vigo, en la segunda Bienal de Videoarte, en Israel, y posteriormente realizó muestras individuales en Artium, de Vitoria, y en
Con aportaciones y sugerencias de diversas personas, cuyas vidas y peculiaridades estudia, Santomé busca su expresión, implicada socialmente, recuperando tradiciones artesanales, para reducir y hasta suprimir la ideal distancia entre el artista y el público en general.
Objetos comunes, como bolas de billar americano, múltiples y estudiadamente situadas en un espacio indeterminable, constituyen su reto de atención al espectador, acaso pensando en la obra del escritor australiano, premio Nobel de Literatura, Patrick White y sus “Esferas del mandala”.
Así, la obra participa de la instalación, del móvil variable, para ser expresión única y múltiple. Aquello que parece ser ajeno a la intención convencionalmente creativa es, al fin, vanguardia plástica, si bien enlazada con modos de proceder que ya son historia en las páginas dedicadas a estudios sociales.
|
Cargando Datos... |