Las actividades plásticas del Eixo Atlántico han auspiciado el conocimiento del joven arte lusitano, hasta fechas recientes prácticamente ignorado en España.
Así, descubrimos nuevos valores como acaece con la portuense Benedita Kendall, que consiguió el primer premio, como mejor obra de las que concurrieron a la sexta edición de la bienal de pintura de dicho organismo internacional que abarca a Galicia y el norte portugués.
Un mundo oclusivo, de seres anónimos que en silueta discurren, enfilados, cual si pasearan en un recinto para reclusos, está en la obra de esta interesante artista que trabaja sobre superficies de dimensiones considerables, en dípticos cuya gama azul grisácea recibe las figuras en línea blanca, y el ámbito ideal se salpica de manchas rojas, a modo de enlosado caprichoso en una parte y en escasos ejemplos, también enfilados, en la otra.
Se acusa el excelente dibujo de la pintora y la sugerencia de un deliberado revoltijo, casi un caos, quizá con reminiscencias de la poesía dantesca, actualizando sus referencias.
Pintura a un tiempo minimalista y barroca, muy plástica, que participa también de modos del grabado y es, en su monocromismo de contrastes determinados, inquietante y bella, porque la aparente anécdota queda implícita en el resultado, muy bello y atrayente.
VI Bienal de Pintura. Eixo Atlántico. Vigo, Nova Galicia edicións, 2004.
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