BASALLO "IGNACIO VÁZQUEZ NOVOA-BASALLO" [Ourense 1952]
Como Ignacio o Iñacio Basallo es conocido artísticamente el gallego llamado Ignacio Vázquez Novoa-Basallo, que se inició en la plástica en la Escuela de Artes y Oficios de su ciudad natal.
Realizó su primera exposición en Ourense en 1971, y posteriormente se trasladó a Madrid, para trabajar con el escultor Manuel Raba. Inició estudios en la Escuela de San Fernando de Madrid. Realizó grabado y en los años 73 y 74 se trasladó a Barcelona, donde asistió a las clases de la Escuela Massana.
Su obra se expande por muestras colectivas, entre ellas las Bienales de Pontevedra, donde sorprende su sencillez y modernidad. Expone en numerosas ciudades de España y participa en actividades plásticas diversas, como el teatro, para el que realiza máscaras, y la fotografía de intención etnológica.
Fue becado por el Ministerio de Cultura en 1980, para la investigación de nuevas formas. Estuvo presente en las diversas ediciones de «Atlántica», en Baiona, Madrid y Compostela.
Desde hace años trabaja en su taller de Xeisalbo, en la provincia de Ourense. Está representado en museos de Galicia y en colecciones institucionales de importancia.
Iñacio Basallo es un artista personalísimo, que se inspira directamente en la naturaleza y en concreto en las sugerencias de la madera y en los antiguos aperos de labranza. Acusa influencias de Julio González, Ferrant y los autores de móviles, como Calder y otros, sin olvidar la imaginación onírica de Alberto Sánchez. Con todo, es siempre él, inconfundible, bellísimo en su elementalidad, con cilindros cruzados, insinuaciones de insectos en el espacio, objetos de imaginaria utilidad que, al fin, son únicamente esculturas, creaciones de sencillez meditada, aquilatada, de inefable equilibrio entre volúmenes rotundos y curvas airosas.
Ningún otro escultor gallego ha llegado a individualidad tan absoluta, rompiendo con todas las expresiones tradicionales. Más que tallas, sus obras son ensambladuras de piezas, volúmenes ya dados, a partir de cortes de serrería, de fragmentos de desecho. Estas esculturas piden un amplio espacio y precisan de estar solas, porque ninguna otra podría acercársele sin resultar dañada por la arrolladora personalidad que Basallo imprime a todo su trabajo.
BIBLIOGRAFIA
-Pablos, Francisco: Plástica gallega.
Vigo, Caixavigo, 1981.
-Atlántica 80, 81, 83.
Baiona, Madrid, Compostela.