XESÚS VÁZQUEZ "JESÚS VÁZQUEZ PÉREZ" [Ourense 1946]
Su familia se traslada a Santander cuando el futuro artista es un niño de corta edad, si bien Jesús Vázquez no se desvinculará de su ciudad natal, ya que en ella realizó su primera exposición individual en 1968.
Residió en Madrid a partir de 1967, con el fin de estudiar la carrera de Bellas Artes, que realmente no le interesó, de manera que su fundamental enseñanza la halló en las frecuentes visitas al Museo del Prado. Años más tarde, en 1975, viaja a París, donde se entusiasma con la obra de renacentistas y románticos en el Louvre. Hacia los setenta visita Venecia, donde junto a los grandes maestros renacentistas y barrocos se interesa por las vanguardias de las bienales famosas de esta ciudad.
Militó en partidos radicales gallegos y se interesó por la literatura, en concreto por la poesía de Pessoa, en torno a la cual realizó una carpeta de grabados. Este género literario tendrá una fuerte influencia en su plástica. Ha cultivado también la escultura.
Su obra ha recorrido España en muestras individuales, y ha participado en importantes exposiciones colectivas, a partir de 1972, tanto en España como en ciudades de Europa, Estados Unidos y Japón.
Está representado en los Museos Contini, de Marsella, Francia; Banco Exterior, Madrid; Municipal de Santander; Carlos Maside de Sada, A Coruña; Bellas Artes de Alava, Vitoria, así como en Diputaciones provinciales y Cajas de Ahorros. Ha logrado numerosos premios en bienales y certámenes provinciales españoles.
Jesús Vázquez es un paisajistza con mundo propio. A partir de una realidad indentificable, que constituye el fondo de sus cuadros, inscribe figuras, objetos y representaciones en perspectivas infinitas, vagamente emparentables con el arte japonés, o se expresa al modo romántico y hasta llega el puro ingenuismo de raíz «naif», de extremado lirismo sinóptico, porque sin duda gusta del mundo de García Lorca. Otras veces es puramente geométrico, de tendencia expresionista, con un cromatismo caliente aunque muy bien orquestado. Al fin, se impondrán grandes dosis de abstracción, porque jamás se conforma con la realidad pura, sino que la rumia y trasciende, elementalizándola en concepciones plásticas muy personales, evanescentes, de aparente tono menor.
BIBLIOGRAFIA
-Seoane, Xavier: Identidade e convulsión.
A Coruña, Edic. do Castro, 1990.
-III Mostra Unión Fenosa.
A Coruña, 1993.