| Inicio |
Información de AutorInformación do Autor ![]() |
Obra en Detalle ![]() |
Resultados Búsqueda ![]() |
Busq. Avanzada ![]() |
Busq. Específica ![]() |
La anunció Goya en el Diario de Madrid el 28 de octubre de 1816. Consta de treinta y tres gravados numerados y otros siete señalados con letras, inicialmente rechazadas. Estas fueron publicadas por primera vez en 1876. La serie que posee Caixavigo es la completa, con cuarenta estampas.
Goya fue un gran aficionado a los toros y amigo personal de toreros como los hermanos Romero, a los que retrató. La serie presenta las diversas suertes de la corrida, algunas hoy fuera del espectáculo y solo muy ocasionalmente practicadas en determinados festejos, como el salto de garrocha o el alanceado al pié de los astados. Curiosos resultan los apodos de algunos toreros o toreros de a caballo, como "Carlos IV" o "El Cid", quizás para enfatizar su valentía. Documento preciso es la estampa dedicada a la muerte en la plaza del torero José Delgado, apodado "Pepe-Hillo", autor de un tratado de tauromaquia que conoció numerosas ediciones, y que es una de las añadidas posteriormente, señalada con letra E, con antecedente en la número 33 y continuación en la marcada con la F, puesto que en realidad es una secuencia de la trájica cojida y muerte del diestro.
Es muy probable que Goya, además de espectador frecuente de festejos taurinos y conocedor del mundo dese espectáculo por su amistad con toreros famosos, se inspirase, como afirma Lafuente Ferrari, en "Carta histórica sobre el origen y progreso de las corridas de toros en España", de Nicolás Fernández de Moratín, y en la citada Tauromaquia, de Pepe-Hillo. El tema ya fuera objecto de atención de artistas, claro que mucho menores que Goya, como el muy popular en su tiempo Antonio Carnicero, editado en 1790 y titulado La Colección de las principales suertes de una corrida de toros".
Lo que si es cierto es que Goya tuvo numerosos imitadores hasta nuestros días, algunos tan conocidos como Roberto Domingo, González Marcos y Carlos Ruano Llopis.
La Tauromaquia de Goya, de la Colección Caixavigo, registrada con el nº de inventario 2.002 fue editada en 1921 por la Calcografía Nacional. Es un ejemplar de la 5ª edición de buena y apreciable calidad que nos permite valorar el diseño y los matices de fondos y figuras. El conjunto lo constituyen 40 estampas grabadas al aguafuerte y aguatinta, impresas sobre papel grueso, de color amarillo, numeradas del 1 al 40. Las siete últimas láminas llevan al lado del número una letra en serie correlativa de la A a la G. A estas 40 láminas hay que añadir tres hojas explicativas que constituyen lo que se llama el Catálogo Descriptivo, con explicaciones de las escenas grabadas y una nota firmada por F. Esteve Botey; y otra lámina más que es la portada con el título de la obra, el nombre del autor, la entidad que la edita "Círculo de Bellas Artes" el lugar y fecha de edición "Madrid MCMXXI" y un retrato de Goya grabado por A. Lobo, basado en el conocido retrato del artista realizado por Vicente López que se encuentra en el Prado. Estas cuatro láminas están decoradas con una orla de hojas, frutas y niños desnudos grabada también por A. Lobo. Todas las láminas de lo que constituye el conjunto de esta edición llevan un sello en seco con la cabeza de Goya y la leyenda "Tauromaquia" en relieve y se presentan en un estuche de tela atado con cintas. De las 40 obras, de formato apaisado y unas medidas parecidas a las de Los Proverbios, aproximadamente 24 x 35 cm. sólo están firmadas los números: 9; 10; 11; 14; 19; 28; 31; 35-B; y 38-E. Y llevan la fecha "1815" los números 19 y 31.
En agosto de 1998, Caixavigo dio a conocer públicamente esta serie, exponiendo cada uno de los grabados, de forma individual, en una exposición, en el Centro Cultural, presentada por el profesor de la Universidad de Santiago de Compostela, José Manuel B. López Vázquez, que hizo un estudio sobre la serie, recogido en un libro, publicado por Caixavigo, en esa misma fecha, en el que se reproducen todas las láminas de la colección, y en el que también se publica un texto de Juan Carrete Parrando.
“Los grabados de Goya en la Colección Caixanova” Museo de Arte de Sao Paulo, Brasil. Del 18 de marzo al 3 de junio de 2007. “Goya gravurista na Coleçao Caixanova” Museo de Arte Río Grande do Sul. Porto Alegre, Brasil. Del 14 de junio al 5 de agosto de 2007. “Goya en la Colección Caixanova” Freedom Tower. Miami, EE.UU. Del 20 de septiembre al 9 de noviembre de 2007.
Anunciouna Goya no Diario de Madrid o 28 de outubro de 1816. Consta de trinta e tres gravados numerados e outros sete sinalados con letras, inicialmente rexeitadas. Estas foron publicadas por primeira vez en 1876. A serie que posúe Caixavigo é a completa, con corenta estampas.
Goya foi un grande afeccionado ós touros e amigo persoal de toureiros como os irmáns Romero, ós que retratou. A serie presenta as diversas sortes da corrida, algunhas hoxe fóra do espectáculo e só moi ocasionalmente practicadas en determinados festexos, coma o salto da garrocha ou o alanceado a pé dos astados. Curiosos resultan os alcumes dalgúns toureiros ou toureiros dacabalo, como "Carlos IV" ou "El Cid", quizais para enfatiza-la súa valentía. Documento preciso é a estampa dedicada á morte na praza do toureiro José Delgado, alcumado "Pepe-Hillo", autor dun tratado de tauromaquia que coñeceu numerosas edicións, e que é unha das engadidas posteriormente, sinalada co letra E, con antecedente na número 33 e continuación na marcada coa F, posto que en realidade é unha secuencia da tráxica collida e morte do destro.
É moi probable que Goya, ademais de espectador frecuente de festexos taurinos e coñecedor do mundo dese espectáculo pola súa amizade con toureiros famosos, se inspirase, como afirma Lafuente Ferrari, en "Carta histórica sobre el origen y progreso de las corridas de toros en España", de Nicolás Fernández de Moratín, e na citada Tauromaquia, de Pepe-Hillo. O tema xa fora obxecto de atención de artistas, claro que moito menores que Goya, como o moi popular no seu tempo Antonio Carnicero, editado en 1790 e titulado AColección de las principales suertes de una corrida de toros".
O que si é certo é que Goya tivo numerosos imitadores ata os nosos días, algúns tan coñecidos como Roberto Domingo, González Marcos e Carlos Ruano Llopis.
A Tauromaquia de Goya, da Colección Caixavigo, rexistrada co nº de inventario 2002 foi editada en 1921 pola Calcografía Nacional. É un exemplar da 5ª edición de boa e apreciable calidade que nos permite valora-lo deseño e os matices de fondos e figuras. O conxunto constitúeno 40 estampas gravadas ó augaforte e augatinta, impresas sobre papel groso, de cor marelo, numerados do 1 ó 40. As sete últimas láminas levan ó carón do número unha letra en serie correlativa do A ó G. A estas 40 láminas hai que engadir tres follas explicativas que constitúen o que se chama o Catálogo descritivo, con explicacións das escenas gravadas e unha nota firmada por F. Esteve Botey; e outra lámina máis que é a portada co título da obra, o nome do autor, a entidade que a edita "Círculo de Belas Artes" o lugar e data de edición "Madrid MCMXXI" e un retrato de Goya gravado por A. Lobo, baseado no coñecido retrato do artista realizado por Vicente López que se atopa no Prado. Estas catro láminas están decoradas cunha orla de follas, froitas e nenos espidos gravada tamén por A. Lobo. Tódalas láminas do que constitúe o conxunto desta edición levan un selo en seco coa cabeza de Goya e a lenda "Tauromaquia" en relevo e preséntanse nun estoxo de tea atado con cintas. Das 40 obras, de formato apaisado e cunhas medidas parecidas ás de Os Proverbios, aproximadamente 24 x 35 cm., só están asinadas os números: 9; 10; 11; 14; 19; 28; 31; 35-B e 38-E. E levan a data "1815" os números 19 e 31.
En agosto de 1998, Caixavigo deu a coñecer publicamente esta serie, expoñendo cada un dos gravados, de forma individual, nunha exposición, no Centro Cultural, presentada polo profesor da Universidade de Santiago de Compostela, José Manuel B. López Vázquez, que fixo un estudio sobre a serie, recollido nun libro publicado por Caixavigo, nesa mesma data, no que se reproducen tódalas láminas da colección, e no que tamén se publica un texto de Juan Carrete Parrondo.
“Los grabados de Goya en la Colección Caixanova” Museo de Arte de Sao Paulo, Brasil. Do 18 de marzo ao 3 de xuño de 2007. “Goya gravurista na Coleçao Caixanova” Museo de Arte Río Grande do Sul. Porto Alegre, Brasil. Do 14 de xuño ao 5 de agosto de 2007. “Goya en la Colección Caixanova” Freedom Tower. Miami, EE.UU. Do 20 de setembro ao 9 de novembro de 2007.
Una de las cimas del arte a lo largo de toda la historia. Un ser genial, innovador, capaz de crear un mundo propio; de transformar el tiempo que le toco vivir, la segunda mitad del siglo XVIII y el primer cuarto del turbulento XIX, sin más armas que los pinceles y los buriles, y de testimoniar toda la falsa grandeza y la inmensa miseria de una monarquía estéril; obsesionada, más que influida, por una religiosidad oficializada en la que daba sus últimos coletazos la nefasta Inquisición. En ese medio, y partiendo del origen más humilde, vive, trabaja, crea, sufre, prospera y se desespera un aldeano signado por el talento, que roturará todos los campos de la pintura moderna, recogiendo los atisbos del impresionismo, que ya están en el postrer Velázquez, para asentarlos, hacerlos vivos y perdurables y anticiparse, también, al expresionismo y el documento trascendido. Nace Francisco de Goya el 30 de marzo de 1746, en una aldea labrantina, perdida en el secarral aragonés, hijo de un modesto dorador y de una medio idalga venida a menos. Inicialmente alumno de la escuela de dibujo del escultor Juan Ramírez, su verdadero aprendizaje del oficio lo comienza en Zaragoza, cuando cuenta 12 años, en el taller de José Luzan, un pintor insignificante. Por desgracia, su obra personal más temprana, un relicario para la iglesia de su aldea natal, se a perdido. A los 17 años llega a Madrid, perseguido por la justicia, por una reyerta en la que quedaron tendidos en el suelo nada menos que 3 hombres. Bravo debía ser el muchacho, de aspecto tosco y un poco abotargado, según los iniciales autorretratos, que serán muchos en su vida, porque Goya reflexionará muchas veces, intenso solitario, frente a su propia imagen en un espejo. Conoce, claro que a distancia, la vida de la corte de Carlos III, excepción en la dinastía borbónica que después dará ejemplos tan tristes como Carlos IV y tan nefastos como Fernando VII. Triunfan Mogs, que nada influirá en Goya, y Tiépolo, que sí impresionará al futuro gran artista, como se demuestra en sus frescos de la ermita de San Antonio de la Florida. El Aragones oposita a una beca de la Escuela de San Fernando, que pierde ante un gallego, modestísimo artista, Gregorio Ferro. El intento lo repetirá, con idéntica suerte. No obstante, consigue viajar a Roma en 1771, y tras una corta estancia en la capital italiana regresa a España y se instala en Zaragoza, donde realiza la decoración de la bóveda de la capilla de la Virgen del Pilar, su obra conservada más temprana. De ese tiempo es uno de sus iniciales autorretratos. Conoce a los Bayeu, influyentes en la Corte, y se casa con su hermana Josefa, en Madrid, en 1773. Será una compañera fiel, dicreta sin influencia notable en su vida, porque la esposa está muy lejos de comprender el genio de Goya. Ese matrimonio le permite el nuevo salto a Madrid, ya definitivo, a finales de 1774. Un año después comienza a trabajar eventualmente en los cartones para la Real Fábrica de Tapices. Aunque está sujeto a imposiciones casi frívolas, comienza a mostrar su talento. Los testimonios están hoy en el Museo del Prado. Regresa ocasionalmente a Zaragoza para trabajar de nuevo en la basílica del Pilar, y otra vez en Madrid, lo hará para San Francisco el Grande quien nunca se sentirá a gusto en la pintura religiosa. Comienza a relacionarse con los ilustrados de este tiempo sin ilustración en España, como son el conde de florida-blanca, el arquitecto Ventura Rodríguez, el jurista Jovellanos, el poeta y dramaturgo Moratín. Los cargos oficiales de que disfrutaría comienzan en 1785, con el nombramiento de teniente director de pintura de la Academia de San Fernando. Prosigue su trabajo, mucho más considerado ya, para la Fábrica de Tapices. En 1786 es designado pintor de Cámara real, su máxima aspiración. Se relaciona con la aristocracia, a la que retrata con éxito. La alta sociedad española desea posar para Goya, tan diferente, tan vivo en sus expresiones plásticas. La ascensión al trono de Carlos IV, al iniciarse el año 1789, confirmará la ya imparable carrera de Goya, ya que tres años más tarde es el primer pintor de esa máxima categoría oficial. Tras un viaje a Cádiz enferma seriamente, y la secuela de esa enfermedad será la sordera progresiva que padecerá el artista. Nunca se ha determinado con exactitud la causa, tal vez una enfermedad venérea. Su relación con la Duquesa de Alba, que tan intensa influencia tendrá en la vida del artista, y a tanta falsa literatura ha dado lugar, se inicia en 1795. Es evidente que pasó con ella muchas jornadas, en Andalucía, en Madrid, en la finca que la aristócrata inteligente y jaranera tenía en Piedrahita, villa de la provincia de Ávila. Es cierto que la retrató varias veces, como hizo con su marido, hombre cabal y admirador de Goya, que falleció joven. Pero es seguro que Cayetana no fue la modelo de las Majas, sencillamente porque la duquesa era de elevada estatura y las mujeres que posaron para esos famosísimos cuadros, más bien lo contrario, y de anatomías generosas, frente a la esbeltez de la Alba. Goya se aficciona a los toros y asiste con frecuencia a las corridas. Amista con los diestros de la época, como los Romero, a los que retrata. No ha finalizado la decimoctava centuria cuando comienza su tarea de grabador, en la que se había ensayado con una serie de trabajos sobre obras de Velázquez, técnicamente correctos, pero sin el genio que mostrará en su obra personal. De 1799 son Los Caprichos, serie de 80 láminas precedidas por un autorretrato del autor. Retrata a los reyes, al favorito de la reina, Manuel Godoy, quien particularmente poseyó muchas de las mejores obras de Goya, como las Majas. La esposa del posteriormente Príncipe de la Paz, la Condesa de Chinchón, será una de sus pinturas cumbre. A caballo entre las dos centurias realiza su cuadro de más empeño, La Familia de Carlos IV, a la que se añade en autorretrato. Comienzan los avatares dramáticos para la vida española con la batalla de Trafalgar, en 1805, Goya trabaja febrilmente en su galería de personajes de la corte. Probablemente de 1806 son las Majas. Llega la invasión napoleónica y con ella la rebelión popular por la defensa de una dinastía que no le merecía. Estamos en mayo de 1808. Goya presencia la carga de los mamelucos y, probablemente, los fusilamientos del 3 de mayo en la montaña del Príncipe Pío. Lo refleja en dos obras inmortales. El maestro, completamente sordo, aterrado por las circunstancias, adquiere la llamada Quinta del Sordo, en los alrededores de Madrid, donde pinta febrilmente esas obras que se denominarán en el futuro «pinturas negras», no destinadas a la exhibición pública, y graba las planchas que constituirán mucho después el álbum de «Los Desastres de la Guerra», uno de cuyos ejemplares originales se ha asentado felizmente en Vigo. La guerra marca a Goya, como marca a España y a toda Europa. Años de sueños y sufrimientos y de gran pintura, como los retratos de Palafox, de Jovellanos, de tantas figuras perdurables. Goya retrata el efímero rey impuesto, José I, apodado popularmente Pepe Botella, hermano de Napoleón. Se le tilda de afrancesado y se siente perseguido tras la reafirmación de Fernando VII, personaje cuya estulticia, mezclada de maldad, tan magistralmente ha reflejado el pintor. Han pasado los años del liberalismo, de las Cortes de Cádiz, de la esperanza de apertura a nuevas corrientes sociales. De 1819 es, exactamente, la escritura de compra de la Quinta del Sordo, que el pintor ya debía conocer bien por sus frecuentes escapadas del ámbito cortesano. En ella graba Los Desastres de la Guerra, que guarda celosamente porque son una prueba fehaciente de su rechazo al orden imperante. Coya vive retirado, muy enfermo, en su quinta del Sordo. En enero de 1824 se organizan las comisiones militares de depuración contra el absolutismo, transcurrido el trienio liberal. Goya, amigo de afrancesados nada absolutista, se siente inseguro. Con el pretexto de una cura termal, pide licencia para trasladarse a Francia. Está algún tiempo en París, para regresar a Burdeos, por donde había pasado a su salud está muy quebrantada. No obstante, trabaja, pinta y realiza litografías, técnica entonces novedosa. Varias obras, de pequeño formato, se datan en esta estancia francesa, cuando ya le ronda la muerte. La postrera es La Lechera de Burdeos. Han sido casi tres años agitados, llenos de zozobras, angustiado por el panorama español, que ama irrenunciablemente. El maestro fallece la noche del 15 al 16 de abril de 1827, acompañado por Pío de Molina y el pintor amigo de sus últimas jornadas, Antonio de Brugada. Fue enterrado en un pequeño panteón del cementerio de Burdeos, hasta que en 1919 sus restos, con los de otro español exiliado, Goicoechea, fueron traídos a España y enterrados en la ermita de San Antonio de La Florida, bajo sus pinturas geniales. Años después, en 1927, el sepulcro fue trasladado a Zaragoza, donde actualmente se conserva. La pintura de Goya tiene una primera etapa de dubitación, y es un tanto convencional, aunque muy grata, en los cartones para tapices. Abordará la composición religiosa en escasas ocasiones, pero magistralmente en aciertos como La última comunión de San José de Calasanz, en su Cristo. No así de determinadas alegorías. Magistral es en el retrato, sea cortesano o de amistad, con ejemplos como el del general Palafox, la Duquesa de Chinchón, Jovellanos. Magistrales son sus composiciones, y bastarían para darle puesto de honor en la historia del Arte la citada Familia de Carlos IV, la carga de los Mamelucos o Los fusilamientos del 3 de mayo. El grabador es hito, con Renbrandt, antes, y Picasso, más tarde. Colorista excepcional y dibujante prodigioso, no representa, sino que crea caracteres. Goya tiene un mundo propio, hasta el punto de que ha generado un adjetivo, «goyesco», para una tipología que perdura, pese a haber transcurrido dos siglos desde que la realizó. La obra del maestro es orgullo del Museo del Prado, su mejor repertorio, aunque está en todos los grandes museos del mundo. Fundamental es su obra gráfica, en las series de Los Caprichos. La Tauromaquia y Los desastres de la Guerra. Y es fundamental conocer sus frescos de la ermita de San Antonio de La Florida, donde alcanza la máxima facilidad de mancha, de libertad de expresión, de alegría popular en el ámbito de lo religioso, tan esquivo habitualmente a su talento.
La bibliografia de Goya es amplisima.Uno de los mejores repertorios lo posee el Museo de Pontevedra, donado generosamente por Francisco Javier Sánchez Cantón, gran estudioso de Goya. Así pues, ofrecemos una selección. -Camón Aznar, José: Goya. Zaragoza, Pub. Inst. Camón, 4 vols. 1980 - 1982. -Gudiel, José: Goya. Barcelona, Edic. Polígrafa. 2 vols. 1980. -Beructo y Monet, A.: Goya, pintor de retratos, Madrid, 1916.Dada a súa amplitude, seleccionámo-lo fundamental -Beructo y Monet, A.: Goya, composiciones y figuras. Madrid, 1917. -Beructo y Monet, A.: Goya, grabador. Madrid, 1918. -Desparment Fitz-Gerald, X.: L'oeuvre point de Goya, Catalogue raissonné. París, 1928 - 1950. -Harris, T.: Goya, Engravings and lithographs. -Oxford, 1964. -Lafuente Ferrari, E.: Los desastres de la guerra y sus dibujos preparatorios. Barcelona, 1952. -Lafuente Ferrari, E.: Les fresques de San Antonio de la Florida a Madrid, Lausanne, 1953. -Sánchez Cantón, F.J.: Goya, su vida y sus obras. Madrid, 1913. -Zapater y Gómez, F.: Goya, noticias biográficas. Zaragoza, 1868. -Gómez de la Serna, Gaspar: Goya y su España. Madrid, 1969. -Helman, Emith: Trasmundo de Goya. Madrid, Rev. de Occidente, 1963. Beruete y Monet, A.: Goya, pintor de retratos. Madrid, 1916. Beruete y Monet, A.: Goya, composicións e figuras. Madrid, 1917. Beruete y Monet, A.: Goya, gravador. Madrid, 1918. Calleja:Colección de 449 reproduccións de cadros de Goya, precedido dun epistolario por D. Francisco Zapater y Gómez en 1868. Madrid, 1924. Camón Aznar, José: Francisco de Goya. 4 vols. Zaragoza. Caja de ahorros de Zaragoza, Aragón y Rioja, 1980-82. Camón Aznar, José: "Los disparates" y sus dibujos preparatorios. Barcelona, 1951. Carrete Parrondo, Juan, Checa Cremades, Fernando y Bozal. Valeriano: El grabado en España. Siglos XV ó XVIII. Vol. XXXI de "Summa Artis". Madrid, Edit. Espasa Calpe, 1988. Gómez de la Serna, Gaspar: Goya y su España, Madrid, Alianza edit. 1969. Gómez de la Serna, Ramón: Goya. Madrid, edit. Espasa Calpe, v.e. Gudiol, José: Goya. Biografía, estudio analítico y catálogo de sus pinturas. 2 vols. Barcelona, Edic. Polígrafa, 1985. Helman, Edith: Trasmundo de Goya. Madrid, Rev. de Occidente, 1963 "Juan de la Encina": Goya en zig-zag. Madrid, edit. Espasa Calpe colección Austral, 1966. Lafuente Ferrari, Enrique: Los Desastres de la guerra y sus dibujos preparatorios. Barcelona, 1952. Lafuente Ferrari, Enrique: El mundo de Goya en sus dibujos. Madrid, edit. Urbión, 1979. Lafuente Ferrari, Enrique: Breve historia de la pintura española, Madrid, Edit. Tecnos, 1953. López Rey, J.: Goya=s caprichos. 2 vols. Princeton, 1953. Malraux, André: Saturne; essai sur Goya. París, 1950. Mayer, A.L.: Francisco de Goya. Madrid 1923. Sánchez Cantón, F.J.: Goya. París, 1930. Sánchez Cantón, F.J.: Los caprichos de Goya y sus dibujos preparatorios. Barcelona, 1949. Sánchez Cantón, F.J.: Goya, su vida y sus obras. Madrid, 1953. Sánchez Cantón, F.J.: Francisco de Goya. En vol. XVIII de Ars Hispaniae. Madrid, Edit, Plus Ultra, 1958. Sánchez Cantón, F.J. y Salas, X. de: Goya y sus pinturas negras en la Quinta del Sordo. Milán Barcelona, 1963. Tormo, Elias: Las pinturas de Goya, Madrid, 1900. Viñaza, conde de la: Goya, su tiempo, su vida, sus obras. Madrid, 1887. Zapater, F.: Goya. Noticias biográficas. Zaragoza, 1868. VV.AA.: Goya, 250 aniversario. Madrid, 1966. Catálogo VV.AA.: Goya. Los desastres de la guerra. Los caprichos. La Tauromaquia y los Proverbios o Disparates. Vigo, Caixavigo, 1996 y 1998. Catálogos.
Trátase dunha das cimas da arte ó longo de toda a historia; un ser xenial, innovador, capaz de crear un mundo propio, de transforma-lo tempo que lle tocou vivir, a segunda metade do século XVIII e o primeiro cuarto do turbulento XIX, sen máis armas cós pinceis e os burís; tamén de testemuñar toda a falsa grandeza e a inmensa miseria dunha monarquía estéril, obsesionada máis ca influída por unha relixiosidade oficializada na que daba os seus derradeiros coletazos á nefasta adquisición. Nese medio, e partindo da orixe máis humilde, vive, traballa, crea, padece, prospera e desespérase un aldeán marcado polo talento, que roturará tódolos campos da pintura moderna, recollendo os asomos do impresionismo, que xa se atopan no postrer Velázquez, para os asentar, facelos vivos, perdurables e adiantarse ó expresionismo e ó documento trascendido. Nace Francisco de Goya o 30 de marzo de 1746 nunha aldea labrantina, perdida no secarral aragonés, fillo dun modesto dourador e unha media fidalga vida a menos. Inicialmente alumno da escola de debuxo do escultor Juan Ramírez, a súa verdadeira aprendizaxe do oficio empézaa en Zaragoza cando ten dez anos no taller de José Luzán, un pintor insignificante. Por desgracia, a súa obra persoal máis temperá, relicario para a igrexa da súa aldea natal, perdeuse. Ós dezaseis anos chega a Madrid, semella que fuxido e despois de ficar agochado algún tempo, perseguido pola xustiza por mor dunha loita na que quedaron tendidos no chan nada menos que tres homes. Bravo debía se-lo chaval, con aspecto tosco e un pouco aletargado, segundo os autorretratos iniciais, que serán moitos ó longo da súa vida porque Goya vai reflexionar moitas veces, intenso solitario, fronte á súa propia imaxe nun espello. Coñece, claro que a distancia, a vida da corte de Carlos III, excepción na dinastía borbónica que despois dará exemplos tan tristes coma Carlos IV e tan nefastos coma Fernando VII. Triunfa Mongs, que nada vai influir en Goya, e Tiépolo, que si impresionará ó futuro grande artista, como se demostra nos seus frescos da ermida de San Antón da Florida. O aragonés oposita a unha bolsa da Escola de San Fernando, que perde perante un galego, Gregorio Ferre, artista moi modesto. O intento vaino repetir, con idéntica sorte; non obstante consegue viaxar a Roma en 1771 e despois dunha curta estancia na capital italiana volve a España e instálase en Zaragoza, onde realiza a decoración da bóveda da capela da virxe do Pilar, a súa obra máis temperá conservadora. Desta época é un dos seus retratos iniciais. Coñece ós Bayeu, influíntes na corte e casa coa irmá, Josefa, en Madrid, en 1773, esta será unha compañeira fiel, discreta, sen influencia notable na súa vida porque está moi lonxe de comprende-lo xenio de Goya. Ese matrimonio permítelle un novo salto a Madrid, xa definitivo, a finais de 1774. Un ano despois empeza a traballar eventualmente nos cartóns para a Real Fábrica de Tapices. Aínda que está suxeito a imposicións case frívolas, comeza a mostra-lo seu talento; os testemuños atópanse hoxe no Museo do Prado. Regresa ocasionalmente a Zaragoza para traballar na basílica do Pilar e outra vez en Madrid farao para San Francisco O Grande, quen nunca se sentirá a gusto na pintura relixiosa. Empeza a relacionarse cos ilustrados deste tempo sen ilustración en España, como son o conde de Floridablanca, o arquitecto Ventura Rodríguez, o xurista Jovellanos e o poeta e dramaturgo Moratín. Os cargos oficiais dos que disfrutará en 1785 co nomeamento do teniente director da pintura da Academia de San Fernando. Segue co seu traballo, moito máis considerado xa, para a Fábrica de Tapices. En 1786 desígnano pintor da Cámara Real, a súa máxima aspiración. Relaciónase coa aristocracia á que retrata con éxito; a alta sociedade española desexa posar para Goya, tan diferente, tan vivo nas súas expresións plásticas. A ascensión ó trono de Carlos IV, ó empeza-lo ano 1789, confirmará xa a imparable carreira de Goya, pois tres anos máis tarde é o primeiro pintor desa máxima categoría oficial. Tras unha viaxe a Cádiz enferma seriamente e as secuelas serán a xordeira progresiva que vai padece-lo artista. Nunca se determinou con exactitude a causa, se cadra unha enfermidade venérea. A súa relación coa duquesa de Alba, que tan intensa influencia terá na vida do artista e que atanta falsa literatura dará lugar, iníciase en 1795. É evidente que pasou con ela moitos días, en Andalucía, en Madrid, no predio que a aristócrata intelixente e trouleira tiña en Pedrafita, vila da provincia de Ávila. É certo que a retratou varias veces, como fixo co seu marido, home cabal e admirador de Goya que finou novo. Pero seguro é que Cayetana non foi a modelo das "Majas", sinxelamente porque a duquesa era alta e as mulleres que posaron para estes famosísimos cadros eran máis ben baixas e con anatomías xenerosas, fronte a esvelteza da de Alba. Goya afecciónase ós touros e asiste con frecuencia ás corridas; fai amizade cos diestros da época, coma os Romero, ós que retrata. Aínda non rematara a decimoitava centuria cando empeza a súa tarefa de gravador na que se ensaiara cunha serie de traballos sobre obras de Velázquez, tecnicamente correctas pero sen xenio que mostrará na súa obra persoal. De 1799 datan "Los Caprichos", serie de 80 láminas ás que precede un autorretrato do autor. Retrata ós reis, ó favorito da raíña, Manuel Godoy, quen posuíu moitas das mellores obras de Goya, coma as "Majas", a muller do que logo sería Príncipe da Paz, a condesa de Chinchón, será unha das súas pinturas cume. A cabalo entre as dúas centurias realiza o seu cadro de máis empeño, "La familia de Carlos IV", á que se lle engade un autorretrato. Comezan os avatares dramáticos para a vida española coa batalla de Trafalgar, en 1805. Goya traballa febrilmente na galería de personaxes da corte; probablemente de 1806 son as "Majas". Chega a invasión napoleónica e con ela a rebelión popular pola defensa dunha dinastía que non o merecía; estamos en maio de 1808. Goya presencia a carga dos mamelucos e, probablemente, os fusilamentos do 3 de maio na montaña do Principe Pío, os que reflecte en dúas obras inmortais. O mestre, completamente xordo, aterrado polas circunstancias, adquire a chamada Quinta do Xordo, nos arredores de Madrid, onde pinta con ansiedade esas obras que se van denominar "Pinturas Negras", non destinadas á exhibición pública, e grava as pranchas que constituirán moito despois o álbum de "Los desastres de la Guerra", un dos cales exemplares orixinais se atopa felizmente asentado en Vigo. A guerra marca a Goya, como marca a España e a toda Europa. Anos de soños e padecementos e tamén de grande pintura, coma os retratos de Palafox, de Jovellanos, de tantas figuras perdurables. Goya retrata ó efímero rei imposto, José I, coñecido popularmente co alcume de Pepe Botella, irmán de Napoleón; tíldano de afrancesado e séntese perseguido trala reafirmación de Fernando VII, persoeiro cunha estulticia mesturada de maldade, que tan maxistralmente reflectiu o pintor. Pasaron os anos do liberalismo, das Cortes de Cádiz, da esperanza de apertura a novas correntes sociais. De 1819 exactamente data a escritura de compra da Quinta do Xordo, que o pintor xa debía coñecer polas súas frecuentes fuxidas do eido cortesán. Nela grava "Los desastres de la Guerra", que garda celosamente porque son unha proba que fai fe do seu rexeitamento á orde imperante. Goya vive retirado, moi enfermo, na súa Quinta do Xordo; en xaneiro de 1824 organízanse as comisións militares de depuración contra o absolutismo, transcorrido o trienio liberal. Goya, amigo dos afrancesados, nada absolutista, séntese inseguro. Co pretexto dunha cura termal, pide licencia para trasladarse a Francia; está algún tempo en París para volver a Burdeos por onde pasara na súa triste e penosa viaxe, por mor dos seus setenta e oito anos e da súa crebrantada saúde, pero malia todo traballa; pinta e fai litografías, técnica daquela novidosa. Varias obras de pequeno formato datan desta época durante a súa estancia en Francia, cando xa a morte o anda rondando. A derradeira é "La lechera de Burdeos". Foron case tres anos axitados, cheos de desacougos, anguriado polo panorama español, que quere irrenunciablemente. O mestre fina a noite do 15 ó 16 de abril de 1827, acompañado por Pío de Molina e o pintor amigo das súas derradeiras xornadas, Antonio de Brugada. Enterrárono nun pequeno panteón do ceminterio de Burdeos, ata que en 1919 os seus restos, cos do outro español exiliado, Goicoechea, foron traídos a España, concretamente á ermida de San Antón de Florida, debaixo das súas xeniais pinturas. Anos despois, en 1927, trasladaron o sepulcro a Zaragoza, onde se conserva actualmente. A pintura de Goya ten unha primeira etapa de dubitación un tanto convencional, aínda que moi grata, nos cartóns para tapices. Aborda a composición relixiosa en escasas ocasións pero maxistralmente en acertos coma a última comunión de San Xosé de Calasanz no seu Cristo, mais non é así en determinadas alegorías. Maxistral é tamén o retrato, ben de cortesán, ben de amizade, con exemplos coma o do xeneral Palafox, a duquesa de Chinchón ou Jovellanos. Maxistrais son as súas composicións e abondarían para lle da-lo posto de honra na historia da arte da devandita "Familia de Carlos IV", "A carga dos Mamelucos" e "Los fusilamientos del 3 de mayo". O gravador é fito, con Rembrant, antes, e Picasso, máis tarde. Colorista excepcional e debuxante prodixioso non representa senón que crea caracteres. Goya ten un mundo propio, ata o punto de que xerou un adxetivo "Goiesco", para unha tipoloxía que perdura, pese a teren transcorrido dous séculos desde que a realizou. A obra do mestre é orgullo do Museo do Prado, o seu mellor repertorio, malia estar en tódolos museos do mundo. Fundamental é a súa obra gráfica na serie "Los Caprichos", "La Tauromaquia" e "Los desastres de la Guerra"; e fundamental é coñece-los seus frescos da ermida de San Antón da Florida, cos que acada a máxima facilidade de mancha, de liberdade de expresión, de alegría popular no eido relixioso, tan esquivo habitualmente ó seu talento.
A bibliografia de Goya é amplisima.Un dos mellores repertorios posúeo o Museo de Pontevedra, doado por Francisco Javier Sánchez Cantón, gran estudioso de Goya. Así pois, ofrecemos unha selección. -Camón Aznar, José: Goya. Zaragoza, Pub. Inst. Camón, 4 vols. 1980 - 1982. -Gudiel, José: Goya. Barcelona, Edic. Polígrafa. 2 vols. 1980. -Beructo y Monet, A.: Goya, pintor de retratos, Madrid, 1916.Dada a súa amplitude, seleccionámo-lo fundamental -Beructo y Monet, A.: Goya, composiciones y figuras. Madrid, 1917. -Beructo y Monet, A.: Goya, grabador. Madrid, 1918. -Desparment Fitz-Gerald, X.: L'oeuvre point de Goya, Catalogue raissonné. París, 1928 - 1950. -Harris, T.: Goya, Engravings and lithographs. -Oxford, 1964. -Lafuente Ferrari, E.: Los desastres de la guerra y sus dibujos preparatorios. Barcelona, 1952. -Lafuente Ferrari, E.: Les fresques de San Antonio de la Florida a Madrid, Lausanne, 1953. -Sánchez Cantón, F.J.: Goya, su vida y sus obras. Madrid, 1913. -Zapater y Gómez, F.: Goya, noticias biográficas. Zaragoza, 1868. -Gómez de la Serna, Gaspar: Goya y su España. Madrid, 1969. -Helman, Emith: Trasmundo de Goya. Madrid, Rev. de Occidente, 1963. Beruete y Monet, A.: Goya, pintor de retratos. Madrid, 1916. Beruete y Monet, A.: Goya, composicións e figuras. Madrid, 1917. Beruete y Monet, A.: Goya, gravador. Madrid, 1918. Calleja: Colección de 449 reproduccións de cadros de Goya, precedido dun epistolario por D. Francisco Zapater y Gómez en 1868. Madrid, 1924. Camón Aznar, José: Francisco de Goya. 4 vols. Zaragoza. Caja de ahorros de Zaragoza, Aragón y Rioja, 1980-82. Camón Aznar, José: "Los disparates" y sus dibujos preparatorios. Barcelona, 1951. Carrete Parrondo, Juan, Checa Cremades, Fernando y Bozal. Valeriano: El grabado en España. Siglos XV ó XVIII. Vol. XXXI de "Summa Artis". Madrid, Edit. Espasa Calpe, 1988. Gómez de la Serna, Gaspar: Goya y su España, Madrid, Alianza edit. 1969. Gómez de la Serna, Ramón: Goya. Madrid, edit. Espasa Calpe, v.e. Gudiol, José: Goya. Biografía, estudio analítico y catálogo de sus pinturas. 2 vols. Barcelona, Edic. Polígrafa, 1985. Helman, Edith: Trasmundo de Goya. Madrid, Rev. de Occidente, 1963 "Juan de la Encina": Goya en zig-zag. Madrid, edit. Espasa Calpe colección Austral, 1966. Lafuente Ferrari, Enrique: Los Desastres de la guerra y sus dibujos preparatorios. Barcelona, 1952. Lafuente Ferrari, Enrique: El mundo de Goya en sus dibujos. Madrid, edit. Urbión, 1979. Lafuente Ferrari, Enrique: Breve historia de la pintura española, Madrid, Edit. Tecnos, 1953. López Rey, J.: Goya=s caprichos. 2 vols. Princeton, 1953. Malraux, André: Saturne; essai sur Goya. París, 1950. Mayer, A.L.: Francisco de Goya. Madrid 1923. Sánchez Cantón, F.J.: Goya. París, 1930. Sánchez Cantón, F.J.: Los caprichos de Goya y sus dibujos preparatorios. Barcelona, 1949. Sánchez Cantón, F.J.: Goya, su vida y sus obras. Madrid, 1953. Sánchez Cantón, F.J.: Francisco de Goya. En vol. XVIII de Ars Hispaniae. Madrid, Edit, Plus Ultra, 1958. Sánchez Cantón, F.J. y Salas, X. de: Goya y sus pinturas negras en la Quinta del Sordo. Milán Barcelona, 1963. Tormo, Elias: Las pinturas de Goya, Madrid, 1900. Viñaza, conde de la: Goya, su tiempo, su vida, sus obras. Madrid, 1887. Zapater, F.: Goya. Noticias biográficas. Zaragoza, 1868. VV.AA.: Goya, 250 aniversario. Madrid, 1966. Catálogo VV.AA.: Goya. Los desastres de la guerra. Los caprichos. La Tauromaquia y los Proverbios o Disparates. Vigo, Caixavigo, 1996 y 1998. Catálogos.
|
|
|
| ||||||||||||
|
|
|
| ||||||||||||
|
|
|
| ||||||||||||
|
|
|
| ||||||||||||
|
|
|
| ||||||||||||
|
|
|
| ||||||||||||
|
|
|
| ||||||||||||
|
|
|
| ||||||||||||
|
|
|
| ||||||||||||
|
|
|
| ||||||||||||
|
|
|
| ||||||||||||
|
|
|
| ||||||||||||
|
|
|
| ||||||||||||
|
|
|
| ||||||||||||
|
|
|
| ||||||||||||
|
|
|
| ||||||||||||
|
|
|
| ||||||||||||
|
|
|
| ||||||||||||
|
|
|
| ||||||||||||
|
|
|
| ||||||||||||
|
|
|
| ||||||||||||
|
|
|
| ||||||||||||
|
|
|
| ||||||||||||
|
|
|
| ||||||||||||
|
|
|
| ||||||||||||
|
|
|
| ||||||||||||
|
|
|
| ||||||||||||
|
|
|
| ||||||||||||
|
|
|
| ||||||||||||
|
|
|
| ||||||||||||
|
|
|
| ||||||||||||
|
|
|
| ||||||||||||
|
|
|
| ||||||||||||
|
|
|
| ||||||||||||
|
|
|
| ||||||||||||
|
|
|
| ||||||||||||
|
|
|
| ||||||||||||
|
|
|
| ||||||||||||
|
|
|
| ||||||||||||
|
|
|
| ||||||||||||
|
|
|
| ||||||||||||
|
|
|
| ||||||||||||
|
|
|
| ||||||||||||
|
|
|
| ||||||||||||
|
|
|
| ||||||||||||
|
|
|
| ||||||||||||
|
|
|
| ||||||||||||
|
|
|
| ||||||||||||
|
|
|
| ||||||||||||
|
|
|
| ||||||||||||
|
|
|
| ||||||||||||
|
|
|
| ||||||||||||
|
|
|
| ||||||||||||
|
|
|
| ||||||||||||
|
|
La anunció Goya en el Diario de Madrid el 28 de octubre de 1816. Consta de treinta y tres gravados numerados y otros siete señalados con letras, inicialmente rechazadas. Estas fueron publicadas por primera vez en 1876. La serie que posee Caixavigo es la completa, con cuarenta estampas.
Goya fue un gran aficionado a los toros y amigo personal de toreros como los hermanos Romero, a los que retrató. La serie presenta las diversas suertes de la corrida, algunas hoy fuera del espectáculo y solo muy ocasionalmente practicadas en determinados festejos, como el salto de garrocha o el alanceado al pié de los astados. Curiosos resultan los apodos de algunos toreros o toreros de a caballo, como "Carlos IV" o "El Cid", quizás para enfatizar su valentía. Documento preciso es la estampa dedicada a la muerte en la plaza del torero José Delgado, apodado "Pepe-Hillo", autor de un tratado de tauromaquia que conoció numerosas ediciones, y que es una de las añadidas posteriormente, señalada con letra E, con antecedente en la número 33 y continuación en la marcada con la F, puesto que en realidad es una secuencia de la trájica cojida y muerte del diestro.
Es muy probable que Goya, además de espectador frecuente de festejos taurinos y conocedor del mundo dese espectáculo por su amistad con toreros famosos, se inspirase, como afirma Lafuente Ferrari, en "Carta histórica sobre el origen y progreso de las corridas de toros en España", de Nicolás Fernández de Moratín, y en la citada Tauromaquia, de Pepe-Hillo. El tema ya fuera objecto de atención de artistas, claro que mucho menores que Goya, como el muy popular en su tiempo Antonio Carnicero, editado en 1790 y titulado La Colección de las principales suertes de una corrida de toros".
Lo que si es cierto es que Goya tuvo numerosos imitadores hasta nuestros días, algunos tan conocidos como Roberto Domingo, González Marcos y Carlos Ruano Llopis.
La Tauromaquia de Goya, de la Colección Caixavigo, registrada con el nº de inventario 2.002 fue editada en 1921 por la Calcografía Nacional. Es un ejemplar de la 5ª edición de buena y apreciable calidad que nos permite valorar el diseño y los matices de fondos y figuras. El conjunto lo constituyen 40 estampas grabadas al aguafuerte y aguatinta, impresas sobre papel grueso, de color amarillo, numeradas del 1 al 40. Las siete últimas láminas llevan al lado del número una letra en serie correlativa de la A a la G. A estas 40 láminas hay que añadir tres hojas explicativas que constituyen lo que se llama el Catálogo Descriptivo, con explicaciones de las escenas grabadas y una nota firmada por F. Esteve Botey; y otra lámina más que es la portada con el título de la obra, el nombre del autor, la entidad que la edita "Círculo de Bellas Artes" el lugar y fecha de edición "Madrid MCMXXI" y un retrato de Goya grabado por A. Lobo, basado en el conocido retrato del artista realizado por Vicente López que se encuentra en el Prado. Estas cuatro láminas están decoradas con una orla de hojas, frutas y niños desnudos grabada también por A. Lobo. Todas las láminas de lo que constituye el conjunto de esta edición llevan un sello en seco con la cabeza de Goya y la leyenda "Tauromaquia" en relieve y se presentan en un estuche de tela atado con cintas. De las 40 obras, de formato apaisado y unas medidas parecidas a las de Los Proverbios, aproximadamente 24 x 35 cm. sólo están firmadas los números: 9; 10; 11; 14; 19; 28; 31; 35-B; y 38-E. Y llevan la fecha "1815" los números 19 y 31.
En agosto de 1998, Caixavigo dio a conocer públicamente esta serie, exponiendo cada uno de los grabados, de forma individual, en una exposición, en el Centro Cultural, presentada por el profesor de la Universidad de Santiago de Compostela, José Manuel B. López Vázquez, que hizo un estudio sobre la serie, recogido en un libro, publicado por Caixavigo, en esa misma fecha, en el que se reproducen todas las láminas de la colección, y en el que también se publica un texto de Juan Carrete Parrando.
“Los grabados de Goya en la Colección Caixanova” Museo de Arte de Sao Paulo, Brasil. Del 18 de marzo al 3 de junio de 2007. “Goya gravurista na Coleçao Caixanova” Museo de Arte Río Grande do Sul. Porto Alegre, Brasil. Del 14 de junio al 5 de agosto de 2007. “Goya en la Colección Caixanova” Freedom Tower. Miami, EE.UU. Del 20 de septiembre al 9 de noviembre de 2007.
Anunciouna Goya no Diario de Madrid o 28 de outubro de 1816. Consta de trinta e tres gravados numerados e outros sete sinalados con letras, inicialmente rexeitadas. Estas foron publicadas por primeira vez en 1876. A serie que posúe Caixavigo é a completa, con corenta estampas.
Goya foi un grande afeccionado ós touros e amigo persoal de toureiros como os irmáns Romero, ós que retratou. A serie presenta as diversas sortes da corrida, algunhas hoxe fóra do espectáculo e só moi ocasionalmente practicadas en determinados festexos, coma o salto da garrocha ou o alanceado a pé dos astados. Curiosos resultan os alcumes dalgúns toureiros ou toureiros dacabalo, como "Carlos IV" ou "El Cid", quizais para enfatiza-la súa valentía. Documento preciso é a estampa dedicada á morte na praza do toureiro José Delgado, alcumado "Pepe-Hillo", autor dun tratado de tauromaquia que coñeceu numerosas edicións, e que é unha das engadidas posteriormente, sinalada co letra E, con antecedente na número 33 e continuación na marcada coa F, posto que en realidade é unha secuencia da tráxica collida e morte do destro.
É moi probable que Goya, ademais de espectador frecuente de festexos taurinos e coñecedor do mundo dese espectáculo pola súa amizade con toureiros famosos, se inspirase, como afirma Lafuente Ferrari, en "Carta histórica sobre el origen y progreso de las corridas de toros en España", de Nicolás Fernández de Moratín, e na citada Tauromaquia, de Pepe-Hillo. O tema xa fora obxecto de atención de artistas, claro que moito menores que Goya, como o moi popular no seu tempo Antonio Carnicero, editado en 1790 e titulado AColección de las principales suertes de una corrida de toros".
O que si é certo é que Goya tivo numerosos imitadores ata os nosos días, algúns tan coñecidos como Roberto Domingo, González Marcos e Carlos Ruano Llopis.
A Tauromaquia de Goya, da Colección Caixavigo, rexistrada co nº de inventario 2002 foi editada en 1921 pola Calcografía Nacional. É un exemplar da 5ª edición de boa e apreciable calidade que nos permite valora-lo deseño e os matices de fondos e figuras. O conxunto constitúeno 40 estampas gravadas ó augaforte e augatinta, impresas sobre papel groso, de cor marelo, numerados do 1 ó 40. As sete últimas láminas levan ó carón do número unha letra en serie correlativa do A ó G. A estas 40 láminas hai que engadir tres follas explicativas que constitúen o que se chama o Catálogo descritivo, con explicacións das escenas gravadas e unha nota firmada por F. Esteve Botey; e outra lámina máis que é a portada co título da obra, o nome do autor, a entidade que a edita "Círculo de Belas Artes" o lugar e data de edición "Madrid MCMXXI" e un retrato de Goya gravado por A. Lobo, baseado no coñecido retrato do artista realizado por Vicente López que se atopa no Prado. Estas catro láminas están decoradas cunha orla de follas, froitas e nenos espidos gravada tamén por A. Lobo. Tódalas láminas do que constitúe o conxunto desta edición levan un selo en seco coa cabeza de Goya e a lenda "Tauromaquia" en relevo e preséntanse nun estoxo de tea atado con cintas. Das 40 obras, de formato apaisado e cunhas medidas parecidas ás de Os Proverbios, aproximadamente 24 x 35 cm., só están asinadas os números: 9; 10; 11; 14; 19; 28; 31; 35-B e 38-E. E levan a data "1815" os números 19 e 31.
En agosto de 1998, Caixavigo deu a coñecer publicamente esta serie, expoñendo cada un dos gravados, de forma individual, nunha exposición, no Centro Cultural, presentada polo profesor da Universidade de Santiago de Compostela, José Manuel B. López Vázquez, que fixo un estudio sobre a serie, recollido nun libro publicado por Caixavigo, nesa mesma data, no que se reproducen tódalas láminas da colección, e no que tamén se publica un texto de Juan Carrete Parrondo.
“Los grabados de Goya en la Colección Caixanova” Museo de Arte de Sao Paulo, Brasil. Do 18 de marzo ao 3 de xuño de 2007. “Goya gravurista na Coleçao Caixanova” Museo de Arte Río Grande do Sul. Porto Alegre, Brasil. Do 14 de xuño ao 5 de agosto de 2007. “Goya en la Colección Caixanova” Freedom Tower. Miami, EE.UU. Do 20 de setembro ao 9 de novembro de 2007.
Visor de Eventos |
|
|
| Título | Inv. | Tipo | Técnica | TipologíaTipoloxía | Autor | FechaData | |
|---|---|---|---|---|---|---|---|
| Filtrar: | |||||||
| PáginaPáxina 1 de 3 | |||||||
| Consultando de registrosrexistros | |||||||
Buscar en la colección:
Buscar na colección:
| Nombre ArtísticoNome Artístico | NombreNome | ApellidosApelidos | NacimientoNacemento | |
|---|---|---|---|---|
| Filtrar: | ||||
| PáginaPáxina 1 de 3 | ||||
| Consultando de registrosrexistros | ||||
| Título | Inv. | Tipo | Técnica | TipologíaTipoloxía | Autor | FechaData | |
|---|---|---|---|---|---|---|---|
| Filtrar: | |||||||
| PáginaPáxina 1 de 3 | |||||||
| Consultando de registrosrexistros | |||||||
Cargando Datos... |

Cargando Datos...