| Inicio |
Información de AutorInformación do Autor ![]() |
Obra en Detalle ![]() |
Resultados Búsqueda ![]() |
Busq. Avanzada ![]() |
Busq. Específica ![]() |
En 1908, año de realización de la obra, Castelao estaba aún estudiando en Santiago, con lo que las telas representan una de sus primeras obras de importancia pintadas al óleo, revelando la pasión que sentía por la pintura.
Inspirada, con toda seguridad, en sus experiencia personales, en sus traslados de Rianxo a Santiago, el autor retrató irónicamente y sin pudor los pasajeros con los que compartió travesía.
Diez personajes se disponen a realizar un viaje en faetón. Viajan sentados frente a frente, acomodándose en cada banco cinco persoas, que representan a diferentes tipos sociales. Los personajes están dispuestos para ser observados por el espectador, colocados como en un friso en dos obras paralelas en tema y composición, concebidos para ser entendidos como uno solo.
El grupo de artistas o de titiriteros está representado de un modo caricaturesco. La figura central es un niño-muñeco, que organiza la obra dividiéndola en dos grupos. Cara a la izquierda, las figuras pintorescas, casi grotescas de los actores identificados en una mujer muy pintada y tocada con sombrero y su acompañante, un chico vestido a la moda, con gorra y monóculo. El aspecto esperpéntico del chico y del niño evocan la figura de un ventrílocuo con su muñeco.
Cara a la derecha, se disponen dos figuras masculinas, un hombre delgado y esquivo, con el rostro de perfil y gorra militar acompañado de otro, grueso y bebedor, que duerme con un cigarro en la boca y deja resbalar indolentemente su boina.
En otro banco, cinco viajeros miran al grupo de actores sin darse cuenta de que ellos también son observados. En este caso, representan a tres estamentos sociales típicos de un pueblo, la iglesia, el campesinado y la burguesía.
En el centro la figura del cura, muy grueso y fumando un puro, actúa como elemento estructurador de la composición. Está acompañado a su derecha por un señorito-petimetre y la madre de éste, lujosamente vestida, y a la izquierda, por una pareja de campesinos. El viejo, tocado con un sombrero, es el único de todos los personajes que muestra un gesto de retranca e inteligencia.
Las figuras se disponen sobre un fondo frío, lo que consigue destacar el negro de las vestiduras y definir las figuras con detalle, trazando las formas y las fisonomías con rotundidad. El tratamiento del color es realista aumentando la fuerza expresiva de los rasgos de los personajes en un deseo de verismo, de caracterización que, como señala Mª. Luisa Sobrino, casi llega al feísmo.
Castelao nos ofrece una instantánea fotográfica, una visión astuta de unos personajes donde, para Mª. Victoria Carballo-Calero, es evidente la influencia de Daumier, sin olvidar la fina ironía y el agudo sentido crítico del autor.
"A Galicia Moderna".Centro Galego de Arte Contemporánea. Santiago de Compostela. Del 17 de diciembre de 2004 a marzo de 2005. Círculo de Bellas Artes. Madrid. Del 14 de abril al 22 de mayo de 2005.
"Castelao. 1886-1950". Del 3 de marzo al 13 de abril de 1986. Real Jardín Botánico. Madrid.
"Castelao. Exposición del 50 aniversario". Del 28 de junio al 3 de septiembre de 2000. Museo de Pontevedra, Pontevedra.
"Castelao. Exposición del 50 aniversario". Del 15 de octubre de 2000 al 7 de enero de 2001. Santo Domingo de Bonaval, Santiago de Compostela.
"Castelao. 1886-1950". Ministerio de Cultura, Madrid, 1986, pág. 164.
Carballo-Calero Ramos, Mª. V.; "Os castelaos de Ourense". Caixaourense, A Coruña, 1989, págs. 54-55, 56-57.
"Castelao. Exposición del 50 aniversario". Fundación Castelao, Caixagalicia, Museo de Pontevedra. A Coruña, 2000, págs. 150-151.
En 1908, ano de realización da obra, Castelao estaba aínda estudiando en Santiago, co que as teas representan unha das súas primeiras obras de importancia pintadas ao óleo, revelando a paixón que sentía pola pintura.
Inspirada, con toda seguridade, nas súas experiencia persoais, nos seus traslados de Rianxo a Santiago, o autor retratou ironicamente e sen pudor os pasaxeiros cos que compartiu travesía.
Dez personaxes dispóñense a realizar unha viaxe en faetón. Viaxan sentados fronte a fronte, acomodándose en cada banco cinco persoas, que representan a diferentes tipos sociais. Os personaxes están dispostos para seren observados polo espectador, colocados coma nun friso en dúas obras paralelas en tema e composición, concibidos para ser entendidos como un só.
O grupo de artistas ou de titiriteiros está representado dun modo caricaturesco. A figura central é un rapaz-moneco, que organiza a obra dividíndoa en dous grupos. Cara á esquerda, as figuras pintorescas, case grotescas dos actores identificados nunha muller moi pintada e tocada con sombreiro e o seu acompañante, un mozo vestido á moda, con gorra e monóculo. O aspecto esperpéntico do mozo e do neno evocan a figura dun ventrílocuo co seu moneco.
Cara á dereita, dispóñense dúas figuras masculinas, un home delgado e esquivo, co rostro de perfil e gorra militar acompañado doutro, groso e bebedor, que dorme cun cigarro na boca e deixa esvarar indolentemente a súa boina.
Noutro banco, cinco viaxeiros miran ao grupo de actores sen decatarse de que eles tamén son observados. Neste caso, representan a tres estamentos sociais típicos dun pobo, a igrexa, o campesiñado e a burguesía.
No centro a figura do cura, moi groso e fumando un puro, actúa como elemento estructurador da composición. Está acompañado á súa dereita por un señorito-petimetre e a nai deste, luxosamente vestida, e á esquerda, por unha parella de campesiños. O vello, toucado cun sombreiro, é o único de tódos os personaxes que amosa un xesto de retranca e intelixencia.
As figuras dispoñénse sobre un fondo frío, o que consegue destacar o negro das vestiduras e definir as figuras con detalle, trazando as formas e as fisonomías con rotundidade. O tratamento da cor é realista aumentando a forza expresiva dos rasgos dos personaxes nun desexo de verismo, de caracterización que, como sinala Mª. Luisa Sobrino, casi chega ao feísmo.
Castelao ofrécenos unha instantánea fotográfica, unha visión retranqueira duns personaxes onde, para Mª. Victoria Carballo-Calero, é evidente a influencia de Daumier, sen esquecer a fina ironía e o agudo sentido crítico do autor.
"A Galicia Moderna".Centro Galego de Arte Contemporánea. Santiago de Compostela. Do 17 de decembro de 2004 a marzo de 2005. Círculo de Bellas Artes. Madrid. Do 14 de abril ao 22 de maio de 2005.
"Castelao. 1886-1950". Do 3 de marzo ao 13 de abril de 1986. Real Jardín Botánico. Madrid.
"Castelao. Exposición del 50 aniversario". Do 28 de xuño ao 3 de setembro de 2000. Museo de Pontevedra, Pontevedra.
"Castelao. Exposición del 50 aniversario". Do 15 de outubro de 2000 ao 7 de xaneiro de 2001. Santo Domingo de Bonaval, Santiago de Compostela.
"Castelao. 1886-1950". Ministerio de Cultura, Madrid, 1986, páx. 164.
Carballo-Calero Ramos, Mª. V.; "Os castelaos de Ourense". Caixaourense, A Coruña, 1989, páxs. 54-55, 56-57.
"Castelao. Exposición del 50 aniversario". Fundación Castelao, Caixagalicia, Museo de Pontevedra. A Coruña, 2000, páxs. 150-151.
La personalidad múltiple de este gallego excepcional excede lo puramente plástico para incidir en campos que da de alguna manera, sin embargo, el ilustre rianxeiro abordó desde la didáctica del dibujo. Emigra con sus padres a La Argentina en 1895 y vive en la Pampa, de donde regresa a su villa natal en 1900. Cursó la carrera de Medicina en Santiago de Compostela, donde se doctoró en 1909, aunque apenas llegó a ejercerla, y en circunstancias forzadas, puesto que él mismo dijo que se hizo médico por amor a su padre y no ejerció la carrera por amor a la humanidad. Colabora en la fundación de un periodiquillo satírico local, titulado «El barbero municipal», y pronuncia, durante los años de la guerra europea, la conferencia «Algo acerca de la caricatura». Expone obra plástica por vez primera en Ourense, en 1912, y poco después en Madrid. Una enfermedad de su precaria vista le produce, en 1914, desprendimiento de retina, del cual se recupera gracias a la intervención de un oftalmólogo vigués. En 1915 colabora con la revista «La ilustración gallega y americana» y concurre a la Exposición Nacional de Bellas Artes de dicho año, en la que consigue tercera medalla con una obra fuertemente influída por Brueghel. A partir de 1919 expone los dibujos que reunirá más tarde en el álbum «Nós», título de la revista de cultura gallega que se funda un año más tarde en la que ejercerá, además de la dirección artística, una fuerte influencia. En 1931, al proclamarse la república, es elegido diputado por Pontevedra. Trabaja en la recopilación de cruceiros, que estudia y dibuja y constituyen el tema de su ingreso en la Real Academia Gallega, con el título de «As cruces de pedra na Galiza», y un hermoso volumen que no verá impreso, puesto que se edita en Buenos Aires el año en que, nada más iniciarse, fallece Castelao. Decisivo es el viaje que realiza por Francia, Bélgica y Alemania como becario de la Diputación pontevedresa, ciudad en la que reside y en la que trabaja como funcionario del Instituto de Estadística. Estamos en 1921, y de ese viaje quedará un diario que pone de manifiesto el talante estético de Castelao, con admiraciones para artistas hoy por completo olvidados y rechazo, en cambio, a otros, realmente innovadores y hasta fundamentales en la historia del arte contemporáneo. Desterrado en Badajoz, comienza a escribir su libro de teoría política «Sempre en Galiza», que hay que juzgar no de modo intemporal, sino a la luz del tiempo y la urgencia de los acontecimientos que se producen cuando van surgiendo las páginas, que continuará en el exilio en Estados Unidos y Cuba. Durante la guerra civil está en Madrid, Valencia y Barcelona. En la segunda de estas ciudades publica sus álbumes de dibujos «Galicia mártir», y «Atila en Galicia», denuncia de la barbarie bélica y defensa de la República, por la que ha tomado partido incondicional. En 1938 viaja a Moscú y a Nueva York, donde edita el álbum «Milicianos» y dibuja «Negros», también carpeta personal. Pasa algún tiempo en Cuba, regresa a Nueva York, y en 1940 se establece en Buenos Aires, donde un año más tarde estrena su deliciosa pieza teatral, muy lorquiana, «Os vellos non deben namorarse». Su labor como dibujante y caricaturista ha quedado en diarios de Galicia, bajo el título genérico de «Cousas da vida», que llega a ser expresión tópica en su país, y donde está su tremenda agudeza, la ternura de su dedicación a los humildes, su gracia para la sítesis en línea, digna del mejor Bagaría, Bartolozzi y otros dibujantes de su tiempo. También ha publicado relatos bajo el título de «Cousas», que constituyen un nuevo género literario a caballo entre el cuento, el artículo y la crónica, cuyo valor reconocerá -e incluso imitará- más tarde Camilo José Cela. Todos ellos, puñado para un breve volumen, van ilustrados por el escritor, que también publica una novela corta, «Un ollo de vidro», quizá su mejor trabajo literario, y una novela de menor interés, «Os dous de sempre». En Buenos Aires trabaja intensamente y da conferencias los últimos años de su vida. Vive en olor de multitud galleguista, como un verdadero patriarca de la patria en la emigración y el exilio. Falleció el 7 de enero de 1950. Su entierro constituyó el acontecimiento de devoción fraternal gallega más emocionante que ha registrado la historia del país. Los restos mortales del artista, tras reposar en el cementerio bonaerense de La Chacarita, en el Panteón del Centro Gallego de la capital argentina, fueron trasladados a Galicia en 1984 para su reposo definitivo en el Panteón de Gallegos Ilustres de Compostela. La obra de Castelao se conserva, con orgullo, en museos de Galicia. Su pintura está, en buena parte, en el de Pontevedra, cuidada amorosamente por su amigo Filgueira Valverde. Caixavigo posee dos grandes murales de Castelao que representan la emigración y el retorno del indiano, que pertenecieron al antiguo Café Moderno, en los bajos del edificio donde tuvo su primera sede importante la institución de ahorro. Los dibujos se han reunido en diferentes álbumes, ya que fueron puestos a la venta y adquiridos por los museo gallegos y por las Cajas de Ahorros. Plásticamente, Castelao es muy desigual. Como dibujante es siempre excelente, tanto en la caricatura como en la expresión de afán testimonial o didáctico. Aquí acusa a veces la influencia de los flamencos que tanto estudió, y en especial de Brueghel. Gustó de la estampa japonesa y de las estilizaciones del arte oriental, lo que se refleja en sus paisajes, de fino grafismo, muy idealizados, a los que falta sentido de la perspectiva, algo imposible para su limitadísima visión, de manera que pintaba más con la intuición, con la sensibilidad, que con la mirada. En cuaquier caso, se adscribió a modos neorrománticos o modernistas, sin acceder para nada a los nuevos «ismos» que conoció y, en general, no apreció, durante su viaje por Europa. El mejor Castelao plástico está en los dibujos de negros, hechos en Nueva York con trazo rápido y enérgico, en algunos de los ejemplos del álbum «Nós», tan bien realizados que parecen grabados al aguafuerte, y en las estampas de ciegos de su última época, un tema que le preocupó a lo largo de su vida y que trató con mezcla de dramatismo y ternura.
-Paz Andrade, Valentín: Castelao na luz e na sombra. A Coruña, Edicións do Castro, 1982. -Pantorba, Bernardino de: Historia y crítica de las Exposiciones Nacionales de Bellas Artes. Madrid, 1980. -Durán, J. A.: El primer Castelao. Madrid, Edit. Siglo XXI, 1972. -Durán J. A.: Historia de caciques, bandos e ideologías en la Galicia no urbana. Madrid, Edit. Siglo XXI,1972. -Gaya Nuño, J. A.: La pintura española del siglo XX. Madrid, Ibérico Europea de edic., 1970. -Seoane, Luis: Castelao artista. Buenos Aires, Edit. Alborada, 1969. -Fernández, Marcial: Trascendencia y hondura de Castelao. México, Edit. Triskele, 1951. -Bozal, Valeriano: El realismo plástico en España. Madrid, Edic. Península. -Pablos, Francisco: Plástica gallega. Vigo, Caixavigo, 1981. -Pablos, Francisco: Pintores gallegos del Novecientos. A Coruña, Edit. Fundación Barrié, 1981. -Chamoso Lamas, Manuel: «Arte», en Galicia. Barcelona, Edit. Noguer. 1976. -VV. AA.: Un siglo de pintura gallega 1880/1980. Buenos Aires, Museo Nacional de Bellas Artes, 1984. -Zubigalla Barrera, Carlos A: Castelao no arte galego. Montevideo, Edic. Ronsel. -Mon, Fernando: La pintura actual en Galicia. Vigo, 1967. -Mon, Fernando: Pintura contemporánea en Galicia. A Coruña, Caixa Galicia, 1987. -Otero Pedrayo, Ramón: O libro dos amigos. Buenos Aires, Edic. Galicia, 1953. -Otero Pedrayo, Ramón: O espello na serán. Vigo, Edit. Galaxia, 1966. -Otero Pedrayo, Ramón: Parladoiro. Obras selectas. Vigo, Edit. Galaxia, 1973. -Fdez. del Riego, Francisco: Galicia no espello. Buenos Aires, Edic. Galicia, 1953. -Carrete Parrondo, Juan; Vega Glez., Jesusa; Fontbona, Francisco, y Bozal, Valeriano: El grabado en España (siglo XIX y XX). Vol. XXXII de Summa Artis. Madrid, Edit. Espasa Calpe, 1988. Consúltense también las obras de Castelao: As cruces de pedra na Galiza. Buenos Aires, 1950 Diario 1921. Vigo, Edit. Galaxia, 1977. Album «Nós». Madrid, Hauser y Menet, 1934 Cousas da vida. Seis volúmenes, Vigo, Edit. Galaxia. Escolma posible. Vigo, Edit. Galaxia. 175 dibujos de Castelao. Edic. Caixa de Aforros, Compostela, 1976.
A personalidade múltiple deste galego excepcional excede o puramente plástico para incidir en campos que, dalgún xeito, sen embargo, o ilustre rianxeiro abordou desde a didáctica do debuxo. Emigra con seus pais á Arxentina en 1895 e vive na Pampa, desde onde regresa á súa vila natal en 1900. Cursou a carreira de Medicina en Santiago de Compostela, onde se doutorou en 1909, aínda que a penas chegou a exercela, e en circunstancias forzadas, posto que el mesmo dixo que se fixera médico por amor a seu pai e non exerceu a carreira por amor á humanidade. Colabora na fundación dun xornaliño satírico local titulado «El barbero municipal», e pronuncia, durante os anos da guerra europea, a conferencia «Algo acerca de la caricatura». Expón obra plástica por primeira vez en Ourense en 1912 e pouco despois en Madrid. Unha enfermidade da súa precaria vista prodúcelle en 1914 desprendemento de retina, do que recupera gracias á intervención dun oftalmólogo vigués. En 1915 colabora coa grande revista «La ilustración gallega y americana» e concorre á Exposición Nacional de Belas Artes do devandito ano, na que consegue a terceira medalla cunha obra fortemente influída por Brueghel. A partir de 1919 expón os debuxos que reunirá máis tarde no álbum «Nós», título da revista de cultura galega que se funda un ano máis tarde e na que exercerá, ademais da dirección artística, unha forte influencia. En 1931, ó proclamarse a República, elíxeno deputado por Pontevedra. Traballa na recompilación de cruceiros, que estudia e debuxa, constituíndo este o tema do seu ingreso na Real Academia Galega, co título «As cruces de pedra na Galiza», e un fermoso volume que non chegará a ver impreso, xa que se edita en Bos Aires o ano que, nada máis iniciarse, falece Castelao. Decisiva é a viaxe que realiza por Francia, Bélxica e Alemaña como bolseiro da Deputación de Pontevedra, cidade na que reside e na que traballa como funcionario do Instituto de Estatística. Estamos en 1921 e desa viaxe quedará un diario que pon de manifesto o talante estético de Castelao, con admiracións para artistas hoxe esquecidos por completo, e rexeitamento, en cambio, a outros, realmente innovadores e ata fundamentais na historia da arte contemporánea. Desterrado a Badaxoz, comeza a escribi-lo seu libro de teoría política «Sempre en Galiza», que hai que xulgar non de modo intemporal, senón á luz do tempo e maila urxencia dos acontecementos que se producen cando van xurdindo as páxinas, que ha continuar no exilio en Estados Unidos e Cuba. Durante a Guerra Civil está en Madrid, Valencia e Barcelona. Na segunda destas cidades publica os seus álbumes de debuxos «Galicia mártir» e «Atila en Galicia», denuncia da barbarie bélica e defensa da República, pola que toma partido incondicional. En 1938 viaxa a Moscú e Nova York, onde edita o álbum «Milicianos» e debuxa «Negros», tamén carpeta persoal. Pasa algún tempo en Cuba, regresa a Nova York e en 1940 establécese en Bos Aires, onde un ano máis tarde estrea a súa deliciosa peza teatral, moi lorquiana, «Os vellos non deben de namorarse». O seu labor como debuxante e caricaturista quedou en diarios de Galicia, baixo o título xenérico de «Cousas da vida», que chega a ser expresión tópica no seu país, e onde está a súa grande agudeza, a tenrura da súa dedicación ós humildes, a súa gracia para a síntese en liña, digna do mellor Bagaría, Bartolozzi e outros debuxantes do seu tempo. Tamén publicou relatos baixo o título de «Cousas», que constitúen un novo xénero literario a cabalo entre o conto, o artigo e a crónica, do que recoñecerá o seu valor e mesmo imitará máis tarde Camilo José Cela. Todos eles, para un breve volume, van ilustrados polo escritor, que tamén publica unha novela curta, «Un ollo de vidro», quizais o seu mellor traballo literario, e unha novela de menor interese, «Os dous de sempre». En Bos Aires traballa intensamente e dá conferencias os derradeiros anos da súa vida. Vive en cheiro de multitude galeguista, como un verdadeiro patriarca da patria na emigración e o exilio. Fina o 7 de xaneiro de 1950. O seu enterro constituíu o acontecemento de devoción fraternal galega máis emocionante que rexistrou a historia do país. Os restos mortais do artista, tras repousar no cemiterio bonaerense de La Chacarita, no Panteón do Centro Galego da capital arxentina, trasladáronse a Galicia en 1984 para o seu acougo definitivo no Panteón de Galegos Ilustres de Compostela. A obra de Castelao consérvase con orgullo en museos de Galicia. A súa pintura atópase, en boa parte, no de Pontevedra, coidada agarimosamente polo seu amigo Filgueira Valverde. Caixavigo posúe dous grandes murais que representan a emigración e mailo retorno do indiano, que perteneceron ó antigo Café Moderno, nos baixos do edificio onde tivo a súa primeira sede importante a institución de agora. Os debuxos reuníronse en diferentes álbumes, xa que se puxeron á venda e os adquiriron os museos galegos e caixas de aforros. Plasticamente, Castelao é moi desigual. Como debuxante é sempre excelente, tanto na caricatura coma na expresión de afán testemuñal ou didáctico. Aquí acusa ás veces a influencia dos flamencos que tanto estudiou e, en especial, de Brueghel. Gustou da estampa xaponesa e das estilizacións da arte oriental, o cal se reflecte nas súas paisaxes, de fino grafismo, moi idealizados, ós que falta sentido da perspectiva, algo imposible para a súa limitadísima visión, de xeito que pintaba máis coa intuición, coa sensibilidade, ca coa mirada. En calquera caso, adscribiuse a modos neorrománticos ou modernistas, sen acceder para nada ós novos "ismos" que coñeceu e, en xeral, non apreciou durante a súa viaxe por Europa. O mellor Castelao plástico está nos debuxos de negros, feitos en Nova York con trazado rápido e enérxico, nalgúns dos exemplos do albúm "Nós", tan ben feitos que semellan gravados á augaforte, e nas estampas de cegos da última época, un tema que lle preocupou ó longo da súa vida e que tratou con mestura de dramatismo e tenrura.
-Paz Andrade, Valentín: Castelao na luz e na sombra. A Coruña, Edicións do Castro, 1982. -Pantorba, Bernardino de: Historia y crítica de las Exposiciones Nacionales de Bellas Artes. Madrid, 1980. -Durán, J. A.: El primer Castelao. Madrid, Edit. Siglo XXI, 1972. -Durán J. A.: Historia de caciques, bandos e ideologías en la Galicia no urbana. Madrid, Edit. Siglo XXI,1972. -Gaya Nuño, J. A.: La pintura española del siglo XX. Madrid, Ibérico Europea de edic., 1970. -Seoane, Luis: Castelao artista. Buenos Aires, Edit. Alborada, 1969. -Fernández, Marcial: Trascendencia y hondura de Castelao. México, Edit. Triskele, 1951. -Bozal, Valeriano: El realismo plástico en España. Madrid, Edic. Península. -Pablos, Francisco: Plástica gallega. Vigo, Caixavigo, 1981. -Pablos, Francisco: Pintores gallegos del Novecientos. A Coruña, Edit. Fundación Barrié, 1981. -Chamoso Lamas, Manuel: «Arte», en Galicia. Barcelona, Edit. Noguer. 1976. -VV. AA.: Un siglo de pintura gallega 1880/1980. Buenos Aires, Museo Nacional de Bellas Artes, 1984. -Zubigalla Barrera, Carlos A: Castelao no arte galego. Montevideo, Edic. Ronsel. -Mon, Fernando: La pintura actual en Galicia. Vigo, 1967. -Mon, Fernando: Pintura contemporánea en Galicia. A Coruña, Caixa Galicia, 1987. -Otero Pedrayo, Ramón: O libro dos amigos. Buenos Aires, Edic. Galicia, 1953. -Otero Pedrayo, Ramón: O espello na serán. Vigo, Edit. Galaxia, 1966. -Otero Pedrayo, Ramón: Parladoiro. Obras selectas. Vigo, Edit. Galaxia, 1973. -Fdez. del Riego, Francisco: Galicia no espello. Buenos Aires, Edic. Galicia, 1953. -Carrete Parrondo, Juan; Vega Glez., Jesusa; Fontbona, Francisco, y Bozal, Valeriano: El grabado en España (siglo XIX y XX). Vol. XXXII de Summa Artis. Madrid, Edit. Espasa Calpe, 1988. Consúltense tamén as obras de Castelao: As cruces de pedra na Galiza. Buenos Aires, 1950 Diario 1921. Vigo, Edit. Galaxia, 1977. Album «Nós». Madrid, Hauser y Menet, 1934 Cousas da vida. Seis volumes, Vigo, Edit. Galaxia. Escolma posible. Vigo, Edit. Galaxia. 175 dibujos de Castelao. Edic. Caixa de Aforros, Compostela, 1976.
|
|
|
| ||||||||||||
|
|
|
| ||||||||||||
|
|
|
| ||||||||||||
|
|
|
| ||||||||||||
|
|
|
| ||||||||||||
|
|
|
| ||||||||||||
|
|
|
| ||||||||||||
|
|
|
| ||||||||||||
|
|
|
| ||||||||||||
|
|
|
| ||||||||||||
|
|
|
| ||||||||||||
|
|
|
| ||||||||||||
|
|
|
| ||||||||||||
|
|
|
| ||||||||||||
|
|
|
| ||||||||||||
|
|
|
| ||||||||||||
|
|
|
| ||||||||||||
|
|
En 1908, año de realización de la obra, Castelao estaba aún estudiando en Santiago, con lo que las telas representan una de sus primeras obras de importancia pintadas al óleo, revelando la pasión que sentía por la pintura.
Inspirada, con toda seguridad, en sus experiencia personales, en sus traslados de Rianxo a Santiago, el autor retrató irónicamente y sin pudor los pasajeros con los que compartió travesía.
Diez personajes se disponen a realizar un viaje en faetón. Viajan sentados frente a frente, acomodándose en cada banco cinco persoas, que representan a diferentes tipos sociales. Los personajes están dispuestos para ser observados por el espectador, colocados como en un friso en dos obras paralelas en tema y composición, concebidos para ser entendidos como uno solo.
El grupo de artistas o de titiriteros está representado de un modo caricaturesco. La figura central es un niño-muñeco, que organiza la obra dividiéndola en dos grupos. Cara a la izquierda, las figuras pintorescas, casi grotescas de los actores identificados en una mujer muy pintada y tocada con sombrero y su acompañante, un chico vestido a la moda, con gorra y monóculo. El aspecto esperpéntico del chico y del niño evocan la figura de un ventrílocuo con su muñeco.
Cara a la derecha, se disponen dos figuras masculinas, un hombre delgado y esquivo, con el rostro de perfil y gorra militar acompañado de otro, grueso y bebedor, que duerme con un cigarro en la boca y deja resbalar indolentemente su boina.
En otro banco, cinco viajeros miran al grupo de actores sin darse cuenta de que ellos también son observados. En este caso, representan a tres estamentos sociales típicos de un pueblo, la iglesia, el campesinado y la burguesía.
En el centro la figura del cura, muy grueso y fumando un puro, actúa como elemento estructurador de la composición. Está acompañado a su derecha por un señorito-petimetre y la madre de éste, lujosamente vestida, y a la izquierda, por una pareja de campesinos. El viejo, tocado con un sombrero, es el único de todos los personajes que muestra un gesto de retranca e inteligencia.
Las figuras se disponen sobre un fondo frío, lo que consigue destacar el negro de las vestiduras y definir las figuras con detalle, trazando las formas y las fisonomías con rotundidad. El tratamiento del color es realista aumentando la fuerza expresiva de los rasgos de los personajes en un deseo de verismo, de caracterización que, como señala Mª. Luisa Sobrino, casi llega al feísmo.
Castelao nos ofrece una instantánea fotográfica, una visión astuta de unos personajes donde, para Mª. Victoria Carballo-Calero, es evidente la influencia de Daumier, sin olvidar la fina ironía y el agudo sentido crítico del autor.
"A Galicia Moderna".Centro Galego de Arte Contemporánea. Santiago de Compostela. Del 17 de diciembre de 2004 a marzo de 2005. Círculo de Bellas Artes. Madrid. Del 14 de abril al 22 de mayo de 2005.
"Castelao. 1886-1950". Del 3 de marzo al 13 de abril de 1986. Real Jardín Botánico. Madrid.
"Castelao. Exposición del 50 aniversario". Del 28 de junio al 3 de septiembre de 2000. Museo de Pontevedra, Pontevedra.
"Castelao. Exposición del 50 aniversario". Del 15 de octubre de 2000 al 7 de enero de 2001. Santo Domingo de Bonaval, Santiago de Compostela.
"Castelao. 1886-1950". Ministerio de Cultura, Madrid, 1986, pág. 164.
Carballo-Calero Ramos, Mª. V.; "Os castelaos de Ourense". Caixaourense, A Coruña, 1989, págs. 54-55, 56-57.
"Castelao. Exposición del 50 aniversario". Fundación Castelao, Caixagalicia, Museo de Pontevedra. A Coruña, 2000, págs. 150-151.
En 1908, ano de realización da obra, Castelao estaba aínda estudiando en Santiago, co que as teas representan unha das súas primeiras obras de importancia pintadas ao óleo, revelando a paixón que sentía pola pintura.
Inspirada, con toda seguridade, nas súas experiencia persoais, nos seus traslados de Rianxo a Santiago, o autor retratou ironicamente e sen pudor os pasaxeiros cos que compartiu travesía.
Dez personaxes dispóñense a realizar unha viaxe en faetón. Viaxan sentados fronte a fronte, acomodándose en cada banco cinco persoas, que representan a diferentes tipos sociais. Os personaxes están dispostos para seren observados polo espectador, colocados coma nun friso en dúas obras paralelas en tema e composición, concibidos para ser entendidos como un só.
O grupo de artistas ou de titiriteiros está representado dun modo caricaturesco. A figura central é un rapaz-moneco, que organiza a obra dividíndoa en dous grupos. Cara á esquerda, as figuras pintorescas, case grotescas dos actores identificados nunha muller moi pintada e tocada con sombreiro e o seu acompañante, un mozo vestido á moda, con gorra e monóculo. O aspecto esperpéntico do mozo e do neno evocan a figura dun ventrílocuo co seu moneco.
Cara á dereita, dispóñense dúas figuras masculinas, un home delgado e esquivo, co rostro de perfil e gorra militar acompañado doutro, groso e bebedor, que dorme cun cigarro na boca e deixa esvarar indolentemente a súa boina.
Noutro banco, cinco viaxeiros miran ao grupo de actores sen decatarse de que eles tamén son observados. Neste caso, representan a tres estamentos sociais típicos dun pobo, a igrexa, o campesiñado e a burguesía.
No centro a figura do cura, moi groso e fumando un puro, actúa como elemento estructurador da composición. Está acompañado á súa dereita por un señorito-petimetre e a nai deste, luxosamente vestida, e á esquerda, por unha parella de campesiños. O vello, toucado cun sombreiro, é o único de tódos os personaxes que amosa un xesto de retranca e intelixencia.
As figuras dispoñénse sobre un fondo frío, o que consegue destacar o negro das vestiduras e definir as figuras con detalle, trazando as formas e as fisonomías con rotundidade. O tratamento da cor é realista aumentando a forza expresiva dos rasgos dos personaxes nun desexo de verismo, de caracterización que, como sinala Mª. Luisa Sobrino, casi chega ao feísmo.
Castelao ofrécenos unha instantánea fotográfica, unha visión retranqueira duns personaxes onde, para Mª. Victoria Carballo-Calero, é evidente a influencia de Daumier, sen esquecer a fina ironía e o agudo sentido crítico do autor.
"A Galicia Moderna".Centro Galego de Arte Contemporánea. Santiago de Compostela. Do 17 de decembro de 2004 a marzo de 2005. Círculo de Bellas Artes. Madrid. Do 14 de abril ao 22 de maio de 2005.
"Castelao. 1886-1950". Do 3 de marzo ao 13 de abril de 1986. Real Jardín Botánico. Madrid.
"Castelao. Exposición del 50 aniversario". Do 28 de xuño ao 3 de setembro de 2000. Museo de Pontevedra, Pontevedra.
"Castelao. Exposición del 50 aniversario". Do 15 de outubro de 2000 ao 7 de xaneiro de 2001. Santo Domingo de Bonaval, Santiago de Compostela.
"Castelao. 1886-1950". Ministerio de Cultura, Madrid, 1986, páx. 164.
Carballo-Calero Ramos, Mª. V.; "Os castelaos de Ourense". Caixaourense, A Coruña, 1989, páxs. 54-55, 56-57.
"Castelao. Exposición del 50 aniversario". Fundación Castelao, Caixagalicia, Museo de Pontevedra. A Coruña, 2000, páxs. 150-151.
Visor de Eventos |
|
|
| Título | Inv. | Tipo | Técnica | TipologíaTipoloxía | Autor | FechaData | |
|---|---|---|---|---|---|---|---|
| Filtrar: | |||||||
| PáginaPáxina 1 de 3 | |||||||
| Consultando de registrosrexistros | |||||||
Buscar en la colección:
Buscar na colección:
| Nombre ArtísticoNome Artístico | NombreNome | ApellidosApelidos | NacimientoNacemento | |
|---|---|---|---|---|
| Filtrar: | ||||
| PáginaPáxina 1 de 3 | ||||
| Consultando de registrosrexistros | ||||
| Título | Inv. | Tipo | Técnica | TipologíaTipoloxía | Autor | FechaData | |
|---|---|---|---|---|---|---|---|
| Filtrar: | |||||||
| PáginaPáxina 1 de 3 | |||||||
| Consultando de registrosrexistros | |||||||
Cargando Datos... |

Cargando Datos...