ROGELIO PUENTE "ROGELIO PUENTE DÍAZ DE LA ROCHA" [La Habana, Cuba 1936, A Coruña 1996]
Hijo de españoles residentes en Cuba, nace en la Habana, al filo del comienzo de la guerra civil española. En 1947 permanece interno, durante un curso, en la Escuela Militar de Atlanta, en Georgia, Estados Unidos, país al que retornará con frecuencia, así como viajará a Canadá, para asistir a campamentos escolares.
La familia retorna a España y se instala en A Coruña en 1950. Rogelio Puente cursa bachillerato con los Maristas, y la carrera de Derecho en Compostela, entre 1953 y 1959. En 1962 reside en Inglaterra, donde obtiene títulos académicos. Traslasa su residencia a Madrid en 1963 y viaja por Francia e Italia. Estudia los dos primeros cursos de Arquitectura, que abandona, y cuatro en la Escuela de Artes Decorativas, donde consuma el oficio de pintor, que posee en grado de verdadero asombro técnico.
Expone en la Bienal de Pontevedra de 1976 y en la Nacional de Pintura de Bilbao en 1977, año que consigue mención en el premio Sotomayor del ayuntamiento de A Coruña. El premio absoluto se lo otorgarán, en la modalidad de retrato, en 1979. Lleva su obra a Buenos Aires en 1980, participa en la exposición de premios del centenario del Círculo de Bellas Artes, en Madrid, concurre a la del centenario de Caixavigo, donde sorprende el primor de su realismo e ilustra la Historia de Galicia, de Emilio González López.
Su obra tiene gran éxito en Brasil, donde expone en Rio de Janeiro, Brasilia, Sao Paulo, Porto Alegre, Bahía, y Recife, en 1981. En los años siguientes expone en México, República Dominicana, Francia, Argentina y diversas ciudades de España. En 1984 le conceden el premio de la Bienal de México. A partir de 1985 trabaja en exclusiva para la Wally Findlay Gallery, de Nueva York. A Coruña acoge una exposición antológica del artista, en 1988, patrocinada por la Xunta de Galicia y el Ayuntamiento herculino.
Está representado en Museos de Galicia, Suramérica y Estados Unidos.
Rogelio Puente es un realista de ascendencia romántica y evocadora. La exactitud de sus ambientes permite definirlo, también, como hiperealista. Antiguos cafés, balnearios, jardines, invernaderos, interiores, donde todo es exacto en la luz tamizada, en los carmines atenuados, en los oros refulgentes. Sus perspectivas precisas, de lejanías inabarcables, son dignas de la mejor pintura holandesa de los siglos XVII y XVIII. Retrata los objetos, los personaliza y distingue. Un cristal, un mueble, un cuadro en la pared recargada son ambientes que elogiaría el cineasta Luchino Visconti. En determinados momentos, Puente es un modernista, siempre con ejecución primorosa. Juega con la luz, en fuertes contrastes tonales, de manera que la realidad entra en sus cuadros y parece que el espectador pudiera transitar por sus ambientes. Jamás la evocación, la nostalgia, se han pintado con tanto atractivo. Alguien ha entornado las ventanas, y el último sol de la tarde forma un rayo que baña en oro cuanto alcanza. La magia de su dibujo, de su paleta, hacen perenne un instante fugaz, una escena cotidiana, que el arte eleva a la máxima categoría de permanente, elegante, a un tiempo lujoso y discreto.
Como retratista, Rogelio Puente es un eslabón de la mejor escuela española.
BIBLIOGRAFIA
-Amón, Santiago: Rogelio Puente. A Coruña, Xunta de Galicia, 1988.
-Pablos, Francisco: Plástica gallega. Vigo, Caixavigo, 1981.
-VV. AA.: Arte galego en Caixa Galicia. A Coruña, Fundación Caixa Galicia, 1992.