| Inicio |
Información de AutorInformación do Autor ![]() |
Obra en Detalle ![]() |
Resultados Búsqueda ![]() |
Busq. Avanzada ![]() |
Busq. Específica ![]() |
Rafael Alonso se recrea en el tema del mar y en el encanto de los pueblos marineros para captarlos en su quietud y en su vivir con la mirada puesta en el mar.
Ambas obras, las número 7 y 8, presentan una perspectiva en diagonal que adentran al espectador en la composición y permiten disfrutar de las pataches, de las barcas de pesca con vela, atracadas en el muelle en dos posiciones contrapuestas. La maraña de mástiles y de líneas verticales contrasta con la postal apacible de las casas apostadas a la orilla con su tejados horizontales y sus ventanas ordenadas.
La presencia humana está limitada, cediendo el protagonismo a las antiguas embarcaciones de madera. El mar en calma, tranquilo, se describe mediante ondas cariñosas que se oscurecen para generar sensación de sombra y de movimiento. La zona costera se relega al margen superior ocupando una franja estrecha que delimita claramente los espacios.
La diferencia entre ambas obras radica en la mayor o menor saturación en el dibujo. En el boceto número 7, el trazo es rápido, recogiendo con seguridad las formas y consiguiendo una sensación de dinamismo y energía en una composición abarrotada, donde existe poco espacio para el vacío.
En la propuesta número 8, el lápiz recorre con inteligencia la superficie del papel dejando su huella mediante un trazo limpio y consciente, permitiendo que el soporte tenga voz, convirtiendo al blanco en color y ofreciendo una visión poética y pausada de una villa marinera.
Rafael Alonso recréase no tema do mar e no encanto dos lugares mariñeiros para captalos na súa quietude e no seu vivir coa mirada posta no mar.
Ambas obras, as número 7 e 8, presentan unha perspectiva en diagonal que introducen ó espectador na composición e permiten gozarmos das pataches, das barcas de pesca con vela, atracadas no peirao en dúas posicións contrapostas. A maraña de mastros e de liñas verticais contrasta coa postal apracible das casas apostadas na beira cos seus tellados horizontais e as súas fiestras ordenadas.
A presencia humana está limitada, cedéndolles o protagonismo ás antigas embarcacións de madeira. O mar en calma, tranquilo, descríbese mediante ondas cariñosas que se escurecen para xerar sensación de sombra e de movemento. A zona costeira relégase á marxe superior ocupando unha franxa estreita que delimita claramente os espacios.
A diferencia entre ambas obras radica na maior ou menor saturación no debuxo. No bosquexo número 7, o trazo é rápido, recolle con seguridade as formas e acada unha sensación de dinamismo e de enerxía nunha composición abarrotada, onde existe pouco espacio para o baleiro.
Na proposta número 8, o lapis, que percorre con intelixencia a superficie do papel, deixa a súa pegada mediante un trazo limpo e consciente, permite que o soporte teña voz, converte o branco en cor e ofrece unha visión poética e pausada dunha vila mariñeira.
La vocación insobornable por la pintura le llevó a abandonar los estudios de Arquitectura, que inició en Madrid en 1946, y en los que es contemporáneo del grupo coruñés de Labra, Tenreiro, Molezún. Realizó su primera exposición en 1947 y desde entonces su obra, principalmente la de acuarelista, técnica en la que es un consumado maestro, se ha extendido por España y Europa. Residió largo tiempo en París, y esa estancia la acusa un período de su pintura, aunque después evolucionó hacia conceptos muchos más personales, especialmente en el paisaje, en el que ha alcanzado una capacidad de síntesis verdaderamente envidiable. Fue galardonado con la medalla de Oro en la primera Bienal de Arte (1970) y en la cuarta Internacional (1980) de Pontevedra, los dos únicos concursos a los que se ha presentado en su vida. Está representado en los museos de Pontevedra y Vigo y tiene obra en numerosos centros y establecimientos públicos de casi toda España. Desde modos tradicionales en el acuarelismo, Alonso fue derivando hacia la pura síntesis, de manera que los objetos representados son esquemas, puros volúmenes insinuados, manchas de enormes dimensiones. Lejos de su técnica la habitual habilidad de la aguada, porque él dibuja directamente con el pincel y en ocasiones una mancha suya cubre buena parte del cuadro. En la pintura de Alonso hay siempre una como descuidada elegancia; un estudiado abandono; la constante sensación de inicios, que son finales, porque en este ámbito de ejecución rapidísima hay una total exigencia y una previa y larga meditación. Las corrientes francesas que siguen el cubismo, y en este mismo movimiento, son las bases de su estética, para resultados inconfundibles. El mar, el campo, el paisaje urbano, los ambientes exóticos o las tierras desnudas de Castilla llegan a sus acuarelas de modo irrepetible. A veces hace ejercicio de realismo exquisito o alardes de dibujo sinoptizado en bodegones y desnudos al óleo, con mancha delgada, desleída, de efectividad absoluta. Ocasionalmente retratista, más que rostros nos da síntesis de vidas, ahondamientos en caracteres, psicologías rotundas.
-Pablos, Francisco:Plástica gallega. Vigo, Caixavigo, 1981. -Pablos, Francisco:Colección Adriano Marques de Magallanes. Vigo. Exmo. Ayuntamiento, 1992. -Cuña Novás, Manuel:Tiempo de creación, tiempo de silencio. En catálogo de Grandes Artistas gallegos. Rafael Alonso, Vigo, Caixavigo, 1987. -Ruibal, José:Catálogo de la exposición antológica. Pontevedra, 1990. -20 años de arte en Pontevedra. Diputación Provincial, 1989. -A. Bonet Correa e M. Cuña Novás ARafael Alonso, catálogo de la Antológica da Casa de Galicia, en febrero de 1993, con la obra reproducida.
A vocación insobornable pola pintura levouno a abandona-los estudios de Arquitectura, que iniciou en Madrid en 1946 e nos que é contemporáneo do grupo coruñés de Labra, Tenreiro, Molezún. Realizou a súa primeira exposición en 1947 e dende aquela a súa obra, sobre todo a de acuarelista, técnico na que é un consumado mestre, esténdese por toda España e Europa. Residiu moito tempo en París e esa estancia acúsaa nun período da súa pintura, aínda que despois evolucionou cara a conceptos moito máis persoais, especialmente na paisaxe, na que acadou unha capacidade de síntese certamente envexable. Foi galardoado coa medalla de ouro na primeira Bienal de Arte (1970) e na cuarta Bienal Internacional (1980) de Pontevedra, os dous únicos concursos ós que se presentou na súa vida. Está representado nos museos de Pontevedra e Vigo e ten obra en numerosos centros e establecementos públicos de case toda España. Desde modos tradicionais no acuarelismo, Alonso foi derivando cara á pura síntese, de xeito que os obxectos representados son esquemas, puros volumes insinuados, manchas de enormes dimensións. Lonxe da súa técnica, a habitual pericia da augada, porque el debuxa directamente co pincel e algunhas veces unha mancha súa cobre boa parte do cadro. Na pintura de Alonso sempre hai unha certa descoidada elegancia, un estudiado abandono, a constante sensación de inicios, que son remates, porque nese eido de execución rapidísima hai unha total esixencia e unha previa e longa meditación. As correntes francesas que seguen o cubismo e mais ese mesmo movemento son as bases da súa estética para resultados inconfundibles. O mar, o campo, a paisaxe urbana, os ambientes exóticos ou as terras espidas de Castela chegan ás súas acuarelas de xeito irrepetible. Ás veces fai exercicios de realismo exquisito ou fachendas de debuxo sinoptizado en bodegóns e nus ó óleo, con mancha delgada, esleída, de efectividade absoluta. Ocasionalmente retratista, máis ca rostros dános sínteses de vidas, afondamentos en caracteres, psicoloxías rotundas.
-Pablos, Francisco: Plástica gallega. Vigo, Caixavigo, 1981. -Pablos, Francisco: Colección Adriano Marques de Magallanes. Vigo. Concello, 1992. -Cuña Novás, Manuel: Tiempo de creación, tiempo de silencio. No catálogo de grandes artistas galegos. Rafael Alonso, Vigo, Caixavigo, 1987. -Ruibal, José: Catálogo da exposición antolóxica. Pontevedra, 1990. -20 años de arte en Pontevedra. Diputación Provincial, 1989. -A. Bonet Correa e M. Cuña Novás ARafael Alonso, catálogo da Antolóxica da Casa de Galicia, en febreiro do 1993, coa obra reproducida.
|
|
|
| ||||||||||||
|
|
|
| ||||||||||||
|
|
|
| ||||||||||||
|
|
|
| ||||||||||||
|
|
|
| ||||||||||||
|
|
|
| ||||||||||||
|
|
|
| ||||||||||||
|
|
|
| ||||||||||||
|
|
|
| ||||||||||||
|
|
Rafael Alonso se recrea en el tema del mar y en el encanto de los pueblos marineros para captarlos en su quietud y en su vivir con la mirada puesta en el mar.
Ambas obras, las número 7 y 8, presentan una perspectiva en diagonal que adentran al espectador en la composición y permiten disfrutar de las pataches, de las barcas de pesca con vela, atracadas en el muelle en dos posiciones contrapuestas. La maraña de mástiles y de líneas verticales contrasta con la postal apacible de las casas apostadas a la orilla con su tejados horizontales y sus ventanas ordenadas.
La presencia humana está limitada, cediendo el protagonismo a las antiguas embarcaciones de madera. El mar en calma, tranquilo, se describe mediante ondas cariñosas que se oscurecen para generar sensación de sombra y de movimiento. La zona costera se relega al margen superior ocupando una franja estrecha que delimita claramente los espacios.
La diferencia entre ambas obras radica en la mayor o menor saturación en el dibujo. En el boceto número 7, el trazo es rápido, recogiendo con seguridad las formas y consiguiendo una sensación de dinamismo y energía en una composición abarrotada, donde existe poco espacio para el vacío.
En la propuesta número 8, el lápiz recorre con inteligencia la superficie del papel dejando su huella mediante un trazo limpio y consciente, permitiendo que el soporte tenga voz, convirtiendo al blanco en color y ofreciendo una visión poética y pausada de una villa marinera.
Rafael Alonso recréase no tema do mar e no encanto dos lugares mariñeiros para captalos na súa quietude e no seu vivir coa mirada posta no mar.
Ambas obras, as número 7 e 8, presentan unha perspectiva en diagonal que introducen ó espectador na composición e permiten gozarmos das pataches, das barcas de pesca con vela, atracadas no peirao en dúas posicións contrapostas. A maraña de mastros e de liñas verticais contrasta coa postal apracible das casas apostadas na beira cos seus tellados horizontais e as súas fiestras ordenadas.
A presencia humana está limitada, cedéndolles o protagonismo ás antigas embarcacións de madeira. O mar en calma, tranquilo, descríbese mediante ondas cariñosas que se escurecen para xerar sensación de sombra e de movemento. A zona costeira relégase á marxe superior ocupando unha franxa estreita que delimita claramente os espacios.
A diferencia entre ambas obras radica na maior ou menor saturación no debuxo. No bosquexo número 7, o trazo é rápido, recolle con seguridade as formas e acada unha sensación de dinamismo e de enerxía nunha composición abarrotada, onde existe pouco espacio para o baleiro.
Na proposta número 8, o lapis, que percorre con intelixencia a superficie do papel, deixa a súa pegada mediante un trazo limpo e consciente, permite que o soporte teña voz, converte o branco en cor e ofrece unha visión poética e pausada dunha vila mariñeira.
Visor de Eventos |
|
|
| Título | Inv. | Tipo | Técnica | TipologíaTipoloxía | Autor | FechaData | |
|---|---|---|---|---|---|---|---|
| Filtrar: | |||||||
| PáginaPáxina 1 de 3 | |||||||
| Consultando de registrosrexistros | |||||||
Buscar en la colección:
Buscar na colección:
| Nombre ArtísticoNome Artístico | NombreNome | ApellidosApelidos | NacimientoNacemento | |
|---|---|---|---|---|
| Filtrar: | ||||
| PáginaPáxina 1 de 3 | ||||
| Consultando de registrosrexistros | ||||
| Título | Inv. | Tipo | Técnica | TipologíaTipoloxía | Autor | FechaData | |
|---|---|---|---|---|---|---|---|
| Filtrar: | |||||||
| PáginaPáxina 1 de 3 | |||||||
| Consultando de registrosrexistros | |||||||
Cargando Datos... |

Cargando Datos...