La naturaleza en estado puro se convierte en un lenguaje, en un código de comunicación propio a través del cual el autor expresa emociones siguiendo la estela de los grandes pintores y poetas románticos.
El paisaje remite a una realidad trascendida, mítica y sobrecogedora, que mantiene un difícil equilibrio entre dos elementos, el mar relajado y las brumas agitadas. La línea del horizonte individualiza ambos medios de personalidades opuestas y cromatismo compartido. La paleta contrastada de la atmósfera, que se refleja en la masa oceánica, admite la combinación de amarillos, azulones y violetas que generan un ambiente pesado y de ensueño.
El trazo se ajusta para crear las diferencias y matices necesarios que captan realidad física de los dos principios, pincelada en calma en el agua que se violenta y altera para configurar cerrazones estremecidos.
Como señala Baudelaire en las Flores del mal, el mar es una metáfora de las turbaciones y sentimientos humanos, es un espejo donde se proyectan los estados del alma.
¡Hombre libre, tú siempre preferirás el mar!
La mar es el espejo en que tu alma se mira
"Amar a Mar. Antón Sobral". Del 17 al 27 de abril de 1995. Sala de Exposiciones de Caixapontevedra, Pontevedra.
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