Pontevedra se concibe como un lugar mágico, un entorno fantástico donde los espacios aprendidos, los lugares emblemáticos de la ciudad patrimonial adquieren una dimensión diferente otorgada por un ojo rebelde y provocador.
La escalinata de San Francisco se alza como punto elegido para retratar la Capilla de la Peregrina sin perder la referencia de la Fonte da Ferrería.
Los perfiles de la arquitectura se distorsionan y agitan admitiendo nuevos valores, ángulos apenas sospechados que nacen del movimiento y del ritmo feliz, del gesto que, en su improvisación, desvaría trazando mensajes cifrados de caligrafía oriental.
El blanco del soporte actúa como color intensificando la expresividad del cromatismo exultante de azules, rojos, rosas, amarillos... provocando, como señala Francisco Pablos, que su obra sea “la alegría vital, la exultancia comunicadora” poseyendo la fortuna de transmitir la acción y la emoción, convirtiendo a Barreiro en un Demiurgo capaz de insuflar alma a sus criaturas.
“José Barreiro”. Del 7 al 19 de Octubre de 1988. Sala de exposiciones de Caixapontevedra. Pontevedra.
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