| Inicio |
Información de AutorInformación do Autor ![]() |
Obra en Detalle ![]() |
Resultados Búsqueda ![]() |
Busq. Avanzada ![]() |
Busq. Específica ![]() |
El hombre es siempre la referencia en la obra de este autor que sabe extraer del material sentimientos y latidos profundos.
El dolor vence al cuerpo que se rinde y se desmorona ante un agresor desconocido que hiere su piel lacerada. Su complexión estilizada describe una línea ascendente, longitudinal, alzando en el desmayo los brazos rematados en unas manos acusadoras que como garras intentan aferrarse a una salvación improbable. El pelo de alambre, en su rigidez, acentúa la sensación de movimiento, de giro violento del rostro cuya boca exhala el grito delator del intenso sufrimiento.
El autor obtiene la máxima colaboración del hierro, manipulándolo con la experiencia del buen artesano. Trabaja la superficie para incorporarla como un elemento expresivo, describiendo una carne ulcerada y maltratada a través de la textura mordida y de la valoración del hueco.
El tiempo parece estar congelado, detenido, para captar un momento único, el instante previo a la caída, al derrumbamiento del ser atormentado que, como un ángel caído, se precipita hacia los Infiernos.
"Penado". Del 3 al 14 de Agosto de 1989. Sala de Exposiciones de Caixapontevedra, Pontevedra.
O home é sempre a referencia na obra deste autor que sabe extraer do material sentimentos e latexos profundos.
A dor vence o corpo que se rende e se esborralla perante un agresor descoñecido que fere a súa pel lacerada. A súa complexión estilizada describe unha liña ascendente, lonxitudinal, alzando no desmaio os brazos rematados nunhas mans acusadoras que coma poutas intentan aferrarse a unha salvación improbable. Os cabelos de arame, na súa rixidez, acentúan a sensación de movemento, de xiro violento do rostro cunha boca que exhala o grito delator do intenso sufrimento.
O autor obtén a máxima colaboración do ferro manipulándoo, coa experiencia do bo artesán. Traballa a superficie para incorporala como elemento expresivo, describindo unha carne ulcerada e maltratada a través da textura mordida e da valoración do oco.
O tempo parece estar conxelado, detido, para captar un momento único, o instante previo á caída, ó derrubamento do ser atormentado que, coma un anxo caído, se precipita cara ó inferno.
"Penado". Do 3 ó 14 de agosto de 1989. Sala de Exposicións de Caixapontevedra, Pontevedra.
Una larga andadura artística e intelectual hay en este escultor, antes de llegar a la obra propia, creativa, en la que sabe unir tradición y modernidad. Desde su juventud se une a movimientos artísticos, musicales y plásticos. Asiste a clases de dibujo y pintura con Castelo y Laxeiro, quienes de alguna manera marcan o, mejor, afirman su vocación plástica. La estancia en Madrid para cumplir el servicio militar le permite acercarse a exposiciones y acontecimientos artísticos entonces por completo alejados de las provincias españolas. Allí verá por vez primera obras de artistas como Julio González, que orientarán su propio concepto de la escultura. En la década de los cincuenta emigra a Venezuela. Trabaja en el ramo de la metalurgia, donde asimila técnicas hasta entonces desconocidas por él, y aprende el oficio, esa artesanía imprescindible en el escultor, desde el cincelado a la soldadura y los resultados de martillar y conformar la chapa de hierro. Su inquietud le lleva a participar intensamente en actividades plásticas organizadas por la Casa de España en Caracas. Regresa a España en 1965 y se instala de nuevo en su ciudad natal. Dos años más tarde realiza su primera exposición en la Sala de Información y Turismo, entonces máximo atractivo de la vida pontevedresa. Sus trabajos son personajes de la ciudad, vistos desde una óptica personalísima, que llaman la atención y proyectan su nombre, hasta entonces desconocido. A partir de esa fecha, sus muestras se suceden en Madrid, Vigo, Ourense, Salamanca, Valladolid, Sevilla, Barcelona, Pamplona. Realiza piezas para diferentes templos de Galicia, para instituciones públicas, y llega a los museos de Pontevedra y Taurino de Pamplona. Recibe los premios Meigas e Trasnos de Sarria, en 1973, y el primero del Ayuntamiento de O Grove, en 1981. Su ciudad natal le distingue en 1996 con el título Amigos de Pontevedra, en reconocimiento a su labor. Penado comenzó trabajando la madera y después se entregó por completo al hierro. A partir de lo popular, consigue una obra expresiva y elementalizada, de intenso dramatismo, vital. Late en ella muy larga tradición, que ha sabido asumir desde su propia personalidad, dado su carácter observador y reflexivo. Sabe, como exigía Eugenio d'Ors, que la anécdota es preciso elevarla a categoría, de manera que lo ocasional, lo folklórico, adquiera trascendencia y perennidad. Desde la Grecia arcaica a Rodín, y más aún, el ya citado Julio González, laten en la obra del pontevedrés, que, digámoslo así, humaniza la chapa de hierro e incorpora a su mundo texturas ásperas, aristas provocadoras, oquedades. La vitalidad está siempre presente y consigue trascender lo circunstancial. Seguro que aún llegará a piezas más personales, a medida que vaya desnudando a su obra de todo lo aleatorio; en cuanto ese oficio y esa artesanía bien aprendidos, vayan pesando menos en su quehacer creador.
-Castro, X. Antón y Castro Couso: Catálogo Exposición Casa de Galicia. Madrid, 1996. -X. Antón Castro, "José Luis Penado. Treinta años de escultura", presentación del catálogo de la exposición "Marineros y otros personajes".
Unha longa andadura artística e intelectual hai neste escultor, antes de chegar á obra propia, creativa, na que sabe uni-la tradición e a modernidade. Desde a súa xuventude únese a movementos artísticos, musicais e plásticos. Asiste a clases de debuxo e pintura con Castelao e Laxeiro, os que dalgunha maneira marcan ou, mellor, afirman a súa vocación plástica. A estancia en Madrid para cumpri-lo servicio militar permítelle achegarse a exposicións e acontecementos artísticos daquela por completo afastados das provincias españolas. Alí verá por primeira vez primeiras obras de artistas como Julio González, que orientarán o seu propio concepto da escultura. Na década dos cincuenta emigra a Venezuela. Traballa no ramo da metalurxia, que lle permite achegarse a técnicas ata entonces descoñecidas por el, e aprende o oficio, esa artesanía imprescindible no escultor, desde o cicelado á soldadura e os resultados de martelar e conforma-la chapa de ferro. A súa inquedanza lévao a participar intensamente en actividades plásticas organizadas pola Casa de España en Caracas. Retorna a España en 1965 e instálase de novo na súa cidade natal. Dous anos máis tarde realiza a súa primeira exposición na Sala de Información e Turismo, entonces máximo atractivo da vida artística pontevedresa. Os seus traballos son personaxes da cidade, vistos desde unha óptica personalísima, que chaman a atención e proxectan o seu nome, ata entonces descoñecido. A partir desta data, as súas mostras sucédense en Madrid, Vigo, Ourense, Salamanca, Valladolid, Sevilla, Barcelona, Pamplona. Realiza pezas para diferentes templos de Galicia, para institucións públicas, e chega ós museos de Pontevedra e Taurino de Pamplona. Recibe os premios Meigas e Trasnos de Sarria, en 1975, e o primeiro do Concello do Grove, en 1981. A súa cidade natal distíngueo en 1996 co título Amigos de Pontevedra, en recoñecemento ó seu labor. Penado comezou traballando a madeira e despois entregouse por completo ó ferro. A partir do popular, consegue unha obra expresiva e elementalizada, de intenso dramatismo, vital. Latexa nela, moi longa tradición, que soubo asumir desde a súa propia personalidade, dado o seu carácter observador e reflexivo. Sabe que, como esixía Eugenio d=Ors, a anécdota é preciso elevala de categoría, de maneira que o ocasional, o folclórico, adquira transcendencia e perennidade. Desde a Grecia arcaica a Rodin, e máis aínda, o xa citado Julio González, latexan na obra do pontevedrés, que, digámolo así, humaniza a chapa de ferro e incorpora ó seu mundo texturas ásperas, arestas provocadoras, oquedades. A vitalidade está sempre presente e consegue transcende-lo circunstancial. Seguro que aínda chegará a pezas máis persoais, a medida que vai xa espindo a súa obra de todo o aleatorio; de canto ese oficio e esa artesanía ben aprendidos, vaian pesando menos no seu quefacer creador.
-X. Antón Castro, "José Luis Penado. Treinta años de escultura", presentación do catálogo da exposición "Marineros y otros personajes". Castro, X. Antón e Castro Couso: Catálogo Exposición Casa de Galicia. Madrid, 1996.
|
|
El hombre es siempre la referencia en la obra de este autor que sabe extraer del material sentimientos y latidos profundos.
El dolor vence al cuerpo que se rinde y se desmorona ante un agresor desconocido que hiere su piel lacerada. Su complexión estilizada describe una línea ascendente, longitudinal, alzando en el desmayo los brazos rematados en unas manos acusadoras que como garras intentan aferrarse a una salvación improbable. El pelo de alambre, en su rigidez, acentúa la sensación de movimiento, de giro violento del rostro cuya boca exhala el grito delator del intenso sufrimiento.
El autor obtiene la máxima colaboración del hierro, manipulándolo con la experiencia del buen artesano. Trabaja la superficie para incorporarla como un elemento expresivo, describiendo una carne ulcerada y maltratada a través de la textura mordida y de la valoración del hueco.
El tiempo parece estar congelado, detenido, para captar un momento único, el instante previo a la caída, al derrumbamiento del ser atormentado que, como un ángel caído, se precipita hacia los Infiernos.
"Penado". Del 3 al 14 de Agosto de 1989. Sala de Exposiciones de Caixapontevedra, Pontevedra.
O home é sempre a referencia na obra deste autor que sabe extraer do material sentimentos e latexos profundos.
A dor vence o corpo que se rende e se esborralla perante un agresor descoñecido que fere a súa pel lacerada. A súa complexión estilizada describe unha liña ascendente, lonxitudinal, alzando no desmaio os brazos rematados nunhas mans acusadoras que coma poutas intentan aferrarse a unha salvación improbable. Os cabelos de arame, na súa rixidez, acentúan a sensación de movemento, de xiro violento do rostro cunha boca que exhala o grito delator do intenso sufrimento.
O autor obtén a máxima colaboración do ferro manipulándoo, coa experiencia do bo artesán. Traballa a superficie para incorporala como elemento expresivo, describindo unha carne ulcerada e maltratada a través da textura mordida e da valoración do oco.
O tempo parece estar conxelado, detido, para captar un momento único, o instante previo á caída, ó derrubamento do ser atormentado que, coma un anxo caído, se precipita cara ó inferno.
"Penado". Do 3 ó 14 de agosto de 1989. Sala de Exposicións de Caixapontevedra, Pontevedra.
Visor de Eventos |
|
|
| Título | Inv. | Tipo | Técnica | TipologíaTipoloxía | Autor | FechaData | |
|---|---|---|---|---|---|---|---|
| Filtrar: | |||||||
| PáginaPáxina 1 de 3 | |||||||
| Consultando de registrosrexistros | |||||||
Buscar en la colección:
Buscar na colección:
| Nombre ArtísticoNome Artístico | NombreNome | ApellidosApelidos | NacimientoNacemento | |
|---|---|---|---|---|
| Filtrar: | ||||
| PáginaPáxina 1 de 3 | ||||
| Consultando de registrosrexistros | ||||
| Título | Inv. | Tipo | Técnica | TipologíaTipoloxía | Autor | FechaData | |
|---|---|---|---|---|---|---|---|
| Filtrar: | |||||||
| PáginaPáxina 1 de 3 | |||||||
| Consultando de registrosrexistros | |||||||
Cargando Datos... |

Cargando Datos...