Esta obra de Manuel vilariño, fotógrafo, poeta y pintor, presenta una intensidad y una belleza que solo su autor sabe otorgar. Un universo místico en una imagen cargada de simbolismos que sorprenden por su potencia poética.
Esta obra pertenece al trabajo realizado entre 1982 y 1990 llamado “Bestias involuntarias”. Una naturaleza muerta vinculada a la soledad y el silencio. El artista establece aquí una relación entre dos formas, la cabeza de un ave disecada y un pico. La reflexión entre naturaleza y objeto le lleva a combinar la muerte con lo evocativo.
Cercana a la pintura está resuelta con el cálido misticismo del blanco y negro. Utiliza como fondo un blanco luminoso que contrasta con las figuras que sitúa en él. Una fotografía de una pulcritud absoluta, en la que se aprecian todos los detalles tanto los matéricos de la herramienta como las calidades del pelaje del animal.
El artista nos dice: “Mi obra es fundamentalmente espiritual, tiene que ver con la poesía del conocimiento. (…) Trabajo con la poesía y la fotografía, con el vuelo de imágenes. Para mi ser y ver es todo la misma cosa, pero fundamentalmente, mi trabajo es fotográfico, aunque el territorio de lo imaginario es indivisible”.
Exposición “Espacio Colección Caixanova” en el Centro Social Caixanova Vigo de abril a junio 2008.
Publicación "Manuel Vilariño. Bestias Involuntarias" editado por la Xunta de Galicia en 1992, imagen en la página 59.
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