La obra es un claro ejemplo de las propuestas que el autor presenta a mediados de los años ochenta, donde plantea una poética ingenuista, con una gran influencia de la plástica latinoamericana.
En un paisaje desolado duermen, en un primer término, tres mujeres y un hombre mientras que, en el fondo, vigilados por un burro fatigado y somnoliento, dos hombres descansan sentados. Dominando el paisaje, el sol, que alumbra con extraordinaria intensidad, transmite la sensación de sofoco y cansancio.
La tela es alegre y colorista, recordando a la estética y al sabor del popularismo brasileño. La necesidad de plasmar una naturaleza árida y desértica provoca que la vegetación se petrifique, se interprete a través formas redondeadas y simples diseñadas mediante una pincelada menuda, cuidada, casi caligráfica, que consigue reproducir con minuciosidad los más pequeños detalles. Los colores seleccionados son fuertes y cálidos, captando la riqueza cromática del espacio natural, la temperatura, el calor e, incluso, los distintivos culturales, como las telas, que ubican a la escena en un contexto determinado.
Al igual que la mayoría de sus creaciones, la obra centra su atención en el paisaje, dirige su mirada hacia la naturaleza donde, en palabras del propio artista, se mezclan sus sentimientos entre el "Trópico y Galicia, entre las nieblas y el sol".
"Vidal Souto. Paisajes del Sertao". Del 16 al 30 de Diciembre de 1986. Sala de exposiciones de Caixaourense. Torre de Ourense. Ourense. "II Ciclo del fondo de arte de Caixaourense". Del 20 al 30 de Septiembre de 1989. Aula de Cultura de Caixaourense, Ourense.
"II ciclo del fondo de arte de Caixaourense". Caixaourense. Ourense, 1989.
Cargando Datos... |