| Inicio |
Información de AutorInformación do Autor ![]() |
Obra en Detalle ![]() |
Resultados Búsqueda ![]() |
Busq. Avanzada ![]() |
Busq. Específica ![]() |
Los lugares de juego son una temática del gusto de Vari Caramés, pero siempre interpretados desde la soledad y la melancolía, alegrías vistas a través de un misterio evanescente. No vemos a los niños jugando, sino la atracción vacía y ausente de vida, rodeada por un espejo de suelo mojado por la lluvia que refleja la soledad, y envuelto todo en una “niebla” que le resta nitidez a la imagen, fruto del desenfocado típico en este artista y que ayuda a crear sensaciones y sentimientos.
Los edificios de la izquierda y la barandilla del paseo marítimo de la derecha, ambos de marcada horizontalidad, crean multitud de líneas de fuga que hacen que nuestra vista vaya hacia el centro de la fotografía, donde se encuentra el carrusel, en lugar de irse hacia la derecha, donde la profundidad llega a mezclarse con el horizonte. Este camino visual lo consigue a través de un encuadre preciso y estudiado con un ángulo modificado que hace que el plano del suelo en primer término se nos presente con una ligera inclinación.
Os lugares de xogo son unha temática do gusto de Vari Caramés, pero sempre interpretados desde a soidade e a melancolía, alegrías vistas a través dun misterio evanescente. Non vemos os nenos xogando, senón a atracción baleira e ausente de vida, rodeada por un espello de chan mollado pola choiva que reflicte a soidade, e envolto todo nunha “néboa” que lle resta nitidez á imaxe, froito do desenfocado típico neste artista e que axuda a crear sensacións e sentimentos.
Os edificios da esquerda e a varanda do paseo marítimo da dereita, ambos de marcada horizontalidade, crean multitude de liñas de fuga que fan que a nosa vista vaia cara ó centro da fotografía, onde se atopa o carrusel, en lugar de irse cara á dereita, onde a profundidade chega a mesturarse co horizonte. Este camiño visual conségueo a través dun encadre preciso e estudado cun ángulo modificado que fai que o plano do chan en primeiro termo se nos presente cunha lixeira inclinación.
Es cierto que no sólo vemos con los ojos del rostro, que al fin son mero vehículo transmisor de imágenes, de sensaciones cromáticas y formales, y que es preciso contemplar y analizar el mundo con la mirada del alma. Así, con un objeto a la postre mecánico, como es una cámara fotográfica, quien posee y agudiza esa segunda mirada consigue perpetuar lo fugaz, lo efímero, y hacerlo perdurable. Vari Caramés merece un lugar destacado en este apartado de los que eligieron tal procedimiento para manifestar su sensibilidad. Nació en O Ferrol en 1953. Confiesa su miopía física, y añade que es un placer en algunas ocasiones no ver completamente, puesto que esas imágenes un tanto difusas, imprecisas, generan al fin sus imágenes favoritas. Y aún confiesa que el azar y el talento intuitivo son armas imprescindibles para sus fotografías, en las que hay inevitablemente una fijación: la ventana. Que, en la mayoría de los casos, es imaginaria, porque constituye un símbolo del mirar, del analizar y observar; de ver, en fin, el mundo o la vida, como a través de algo inconcreto, como de dentro a fuera y también, de fuera a dentro. Comenzó a exponer sus trabajos en A Coruña, donde reside, en 1980, y donde lo ha hecho después reiteradamente. En 1986 fue invitado a participar en el proyecto Vigovisións, de la segunda edición de la Fotobienal, certamen hoy con fama internacional, en el que seis fotógrafos de diferentes países habían de retratar Vigo durante una semana, y a consecuencia de lo cual se editó el precioso álbum monográfico de su obra. Más tarde expuso en Madrid y Barcelona. Colectivamente, ha expuesto en diferentes ciudades de Galicia y en Madrid, Santander, Lisboa, Braga, Córdoba y Quimper (Francia). En la obra de Caramés hay una nostalgia acusada, desde la deliberada intemporalidad que imprime a sus imágenes, en las que lo plástico se impone a lo testimonial, aunque, al fin, terminan siendo emotivos documentos definidores de un lugar, un ambiente, una situación. Le interesa más el pormenor, el detalle, que la totalidad, enfatizando o aparentemente menor, lo que semeja ser banal, para que adquiera categoría protagonista. Transmite a sus fotos ese clima como romántico de su mirada vagarizada y, en efecto, muchas veces el motivo está encuadrado por el marco de una ventana, a través del cual obliga, digamos, a ver al espectador de sus trabajos, en los que suelen estar presentes la niebla, la lluvia, el contaluz, los atardeceres en que todo se difumina, o la noche que confunde y poetiza. Porque, al fin, hay en este fotógrafo un poeta; un lírico que se expresa icónicamente, en verso corto, como de cancioncilla, que pretende e invita a tararearla imaginariamente. El mar, el puerto, las estaciones del ferrocarril, la calle, la gente innominada que transita, que se detiene un momento, son sus temas constantes. Así, perpetúa lo infinitamente pequeño, diríamos glosando a Josep Pla, y hasta cabría para su obra aquel hermoso título de un libro de Willian Saroyan: "Como un cuchillo, como una flor, como absolutamente nada en el mundo".
Álbum Vari Caramés. Vigo. Centro de Estudios Fotográficos. 1989. Vigovisións. 2ª Fotobienal. Vigo. 1986 Portafolio. Colección de trabajos en diversas publiciones. A Coruña. 1990. VV.AA.: Vari Caramés. "Visión Animal". Compostela, Xunta de Galicia, 1996 (con amplia referencia bio- bibliográfica).
É certo que non só vemos cos ollos do rostro, que á fin son mero vehículo transmisor de imaxes, de sensacións cromáticas e formais, e que cómpre contemplar e analiza-lo mundo coa mirada da alma. Así, cun obxecto á postre mecánico, como é unha cámara fotográfica, quen posúe e agudiza esa segunda mirada consegue perpetua-lo fugaz, o efémero, e facelo perdurable. Vari Carmés merece un lugar destacado neste apartado dos que elixiron tal procedemento para manifesta-la súa sensibilidade. Naceu no Ferrol en 1955. Confesa a súa miopía física, eengade que é un pracer nalgunhas ocasións non ver completamente, posto que esas imaxes un tanto difusas, imprecisas, serán á fin as súas imaxes favoritas. E aínda confesa que o azar e o talento intuitivo son armas imprescindibles para as súas fotografías, nas que hai inevitablemente nha fixación: a ventá. Que, na maioría dos casos, é imaxinaria, porque constitúe un símbolo do mirar, do analizar e observar; de ver, en fin, o mundo ou a vida, como a través de algo inconcreto, como de dentro a fóra e tamén, de fóra a dentro. Comezou a expoñe-los seus traballos na Coruña, onde reside, en 1980, e onde o fixo despois reiteradamente. En 1986 foi invitado a participar no proxecto vigovisións, da segunda edición da Fotobienal, certame hoxe con fama inteenacional, no que seis fotógrafos de diferentes países habían retratar Vigo durante u nha semana, e a consecuencia do que se editou o precioso álbum monopgráfico da súa obra. Máis tarde expuxo en Madrid e Barcelona. Colectivamente, expuxo en diferentes cidades de Galicia e en Madrid, Santander, Lisboa, Braga, Córdoba e Quimper (Francia). Na obra de Caramés hai unha nostalxia acusada, desde a deliberada intemporalidade que imprimen as súas imaxes, nas quejo plástico se impón ó testemuñal, aínda que, á fin rematan sendo emotivos documentos definidores dun lugar, un ambiente, unha situación. Interésalle máis o pormenor, o miúdo, que a totalidade, enfatizando o aparentemente menor, o que semella ser banal, para que adquira categoría protagonista. Transmite ás súas fotos ese clima como romántico da súa mirada vagarizada e, en efecto, moitas veces o motivo está encadrado polo marco dunha ventá, a través da que obriga, digamos, a ver ó espectador dos seus traballos, nos que acostuman estar presentes a néboa, a chuvia, o contraluz, os atardeceres nos que todo se difumina, ou a noite que confunde e poetiza. Porque, á fin, hai neste fotógrafo un poeta; un lírico que se expresa iconicamente, en verso curto, como de cancionciña, que prende e invita a cantaruxala imaxinariamente. O mar, o porto, as estacións de ferrocarril, a rúa, a xente innominada que transitaa, que se detén un momento, son os seus temas constantes. Así, perpetúa o infinitamente pequeno, diriamos glosando a Josep Pla, e ata cabería para a súa obra aquel fermoso título dun libro de William Saroyan: "Como un coitelo, como unha flor, como absolutamente nada no mundo".
Álbum Vari Caramés. Vigo. Centro de Estudios Fotográficos, 1989. Vigovisións. 2ª Fotobienal. Vigo, 1986. Portafolio. Colección de traballos en diversas publicacións. A Coruña, 1990. VV.AA.: Vari Caramés "Visión Animal" . Compostela, Xunta de Galicia, 1996 (con ampla referencia bio- bibliográfica).
|
|
|
Los lugares de juego son una temática del gusto de Vari Caramés, pero siempre interpretados desde la soledad y la melancolía, alegrías vistas a través de un misterio evanescente. No vemos a los niños jugando, sino la atracción vacía y ausente de vida, rodeada por un espejo de suelo mojado por la lluvia que refleja la soledad, y envuelto todo en una “niebla” que le resta nitidez a la imagen, fruto del desenfocado típico en este artista y que ayuda a crear sensaciones y sentimientos.
Los edificios de la izquierda y la barandilla del paseo marítimo de la derecha, ambos de marcada horizontalidad, crean multitud de líneas de fuga que hacen que nuestra vista vaya hacia el centro de la fotografía, donde se encuentra el carrusel, en lugar de irse hacia la derecha, donde la profundidad llega a mezclarse con el horizonte. Este camino visual lo consigue a través de un encuadre preciso y estudiado con un ángulo modificado que hace que el plano del suelo en primer término se nos presente con una ligera inclinación.
Os lugares de xogo son unha temática do gusto de Vari Caramés, pero sempre interpretados desde a soidade e a melancolía, alegrías vistas a través dun misterio evanescente. Non vemos os nenos xogando, senón a atracción baleira e ausente de vida, rodeada por un espello de chan mollado pola choiva que reflicte a soidade, e envolto todo nunha “néboa” que lle resta nitidez á imaxe, froito do desenfocado típico neste artista e que axuda a crear sensacións e sentimentos.
Os edificios da esquerda e a varanda do paseo marítimo da dereita, ambos de marcada horizontalidade, crean multitude de liñas de fuga que fan que a nosa vista vaia cara ó centro da fotografía, onde se atopa o carrusel, en lugar de irse cara á dereita, onde a profundidade chega a mesturarse co horizonte. Este camiño visual conségueo a través dun encadre preciso e estudado cun ángulo modificado que fai que o plano do chan en primeiro termo se nos presente cunha lixeira inclinación.
Visor de Eventos |
|
|
| Título | Inv. | Tipo | Técnica | TipologíaTipoloxía | Autor | FechaData | |
|---|---|---|---|---|---|---|---|
| Filtrar: | |||||||
| PáginaPáxina 1 de 3 | |||||||
| Consultando de registrosrexistros | |||||||
Buscar en la colección:
Buscar na colección:
| Nombre ArtísticoNome Artístico | NombreNome | ApellidosApelidos | NacimientoNacemento | |
|---|---|---|---|---|
| Filtrar: | ||||
| PáginaPáxina 1 de 3 | ||||
| Consultando de registrosrexistros | ||||
| Título | Inv. | Tipo | Técnica | TipologíaTipoloxía | Autor | FechaData | |
|---|---|---|---|---|---|---|---|
| Filtrar: | |||||||
| PáginaPáxina 1 de 3 | |||||||
| Consultando de registrosrexistros | |||||||
Cargando Datos... |

Cargando Datos...