| Inicio |
Información de AutorInformación do Autor ![]() |
Obra en Detalle ![]() |
Resultados Búsqueda ![]() |
Busq. Avanzada ![]() |
Busq. Específica ![]() |
Sola, sentada, con estudiada pose, contempla desde un ángulo de la composición el amplio panorama que se pierde en la lejanía, como si de una instantánea fotografía se tratara. Este recurso efectista, y a la luz crepuscular, proporcionan un componente lírico al paisaje, realista, estructurado con excelente dibujo. La pincelada empastada, es vibrante en el primer término, y delicada y brillante en el vestido rosa de la niña.
"Do Romanticismo ós anos vinte" mayo-junio de 1996. Centro Cultural Caixavigo.
"Espello do Mar". Museo del Mar de Galicia. Alcabre. Vigo. Del 30 de julio al 19 de octubre de 2003.
Soa, sentada, con estudiada pose, comtempla desde un ángulo da composición o amplo panorama que se perde na lonxanía, como se dunha instantánea fotográfica se tratase. Este recurso efectista, e a luz crepuscular, proporcionan un compoñente lírico á paisaxe, realista, estructurada con excelente debuxo.
A pincelada empastada é vibrante no primeiro termo, e delicada e brillante no vestido rosa da nena.
"Do Romanticismo ós anos vinte" maio-xuño 1996, Centro Cultural Caixavigo.
"Espello do Mar". Museo do Mar de Galicia. Alcabre. Vigo. Del 30 de julio al 19 de octubre de 2003.
No posee este gran artista el reconocimiento que merece ni la monografía que inexcusablemente debe dedicársele, puesto que se trata de un pintor de extraordinarias facultades, dibujante magnífico y colorista excepcional, cuya corta existencia no le permitió cuajar la obra a la que sin duda estaba destinado. José Luis Bugallal precisó las circunstancias exactas de su nacimiento, inicialmente equivocadas. Su familia emigra a La Argentina cuando el futuro pintor tiene muy pocos años. De todas maneras, el niño Germán Taibo pudo corretear por las calles coruñesas con otro chiquillo, un poco mayor que él y pintor precoz, llamado Pablo Ruiz Picasso, con quien probablemente volvió a encontrarse en el París de los primeros años del presente siglo, a donde Taibo se trasladó por gentileza de una dama argentina de origen francés, cuya identidad desconocemos, y que apreció las condiciones de artista del muchacho emigrante. Taibo, en París, asiste a la famosa academia Julien, en la que eran precisos duros ejercicios para entrar, porque la demanda de plazas superaba ampliamente a la oferta. Según Alejandro Barreiro, periodista y crítico de arte herculino en los comienzos del siglo, que debió tratar personalmente al artista, Taibo estuvo junto a Julien seis o siete años. Cuando apenas es mayor de edad, el gallego se independiza y comienza a hacer retratos y desnudos de elegancia extraordinaria para los que es modelo Simone Mafleux, compañera de su vida y cuya fidelidad al pintor continuará después de la prematura muerte de Taibo. El pintor regresa a su ciudad natal en 1908, aunque su familia continúa en Suramérica. Permanece algún tiempo, y en 1912 envía obra para la exposición de arte gallego que acoge la urbe herculina. De los primeros años parisinos es un autorretrato que posee el Ayuntamiento de A Coruña, donde, con modos de Manet, se representa con un aire romántico de mirada nostálgica, elegante y hasta dandy, como realmente debía ser el mundano gallego, que sin duda se ambientó muy bien en París, puesto que en el Salón de los Campos Elíseos de 1913 consigue la segunda medalla. En 1916 realiza una exposición en Madrid que obtiene un rotundo éxito de crítica. Taibo recorre Francia en busca de temas para sus paisajes, y conoce desde Bretaña a la Costa Azul. En 1918, huyendo de la gripe epidémica que causa numerosas víctimas, Taibo abandona París y vuelve a A Coruña con Simone y la hija de ambos. Trae su pintura impresionista y dus desnudos elegantes, probablemente considerados muy atrevidos para su época, aunque sean mucho más discretos que la Olimpia de Manet; parte de los cuales quedarán definitivamente, como muestra de su talento en el futuro museo local. Ha concluído la gran guerra pero no la epidemia de gripe. Taibo regresa a París a finales de 1918. Cuando acaba de cumplir los treinta años fallece, víctima de la enfermedad citada, el 14 de febrero de 1919, en su casa de la calle Moulin Vert, tan glosada en la literatura. Su padre, que ha acudido junto al lecho de su hijo, presidirá el cortejo fúnebre del malogrado pintor. La obra que se inventaría en el estudio del artista cruza ese mismo año el Atlántico paara figura, con todos los honores, en la Exposición de Arte Gallego de Buenos Aires. El padre de Taibo ofrece a A Coruña algunos cuadros de su hijo, y tras cuatro sesiones del concejo y en obligaciones de empréstito, los adquiere por 40.000 pesetas. La obra de Taibo, muy dispersa, está en museos de Galicia y de Francia y Suramérica. Actualmente es uno de los nombres más buscados por los coleccionistas, puesto que se considera imprescindible en la etapa que une el folklorismo con las nuevas tendencias. Como artista, Taibo estaba excepcionalmente dotado. Dibujante firme de largo ejercicio académico, sus desnudos, de difíciles escorzos muy bien resueltos, están dichos con una materia aquilatada, de muy buen oficio y en modos postimpresionistas que lo acercan ya al modernismo de transición hacia «ismos», más avanzados, en los que no llegó a participar probablemente porque no los sentía, pese a que cuando fallece ya se ha producido la revolución picassiana del cubismo y buena parte de la obra de Juan Gris y Modigliani. En el paisaje se comporta commo un impresionista ortodoxo, si así puede hablarse. Mancha gruesa, toque de pincel nervioso, pasión por la luz. Algún ejemplo de las cosas francesas, que guarda el Museo de A Coruña, confirma su capacidad de construir directamente con el color, con soltura sorprendente, siempre con una paleta caliente, en carmines, azules, ocres y amarillos. No hay parentela posible entre este gallego afrancesado, en el mejor sentido plástico del término, y los artistas de su época en Galicia.
-Bugallal, José Luis: Exposición Germán Taibo. A Coruña, 1947. -Barreiro, Alejandro: Del arte gallego. A Coruña, 1917. -VV. AA.: Un siglo de pintura gallega, 1880/1980. Buenos Aires, Museo Nacional de Bellas Artes, 1984. -Pablos, Francisco: Plástica gallega. Vigo, Caixavigo, 1981. -Pablos, Francisco: Pintores gallegos del Novecientos. A Coruña, Fundación Barrié de la Maza, 1981.
Este grande artista non posúe o recoñecemento que merece nin a monografía que inexcusablemente debe dedicárselle, posto que se trata dun pintor de extraordinarias facultades, debuxante magnífico e colorista excepcional, cunha curta existencia que non lle permitiu remata-la obra á que sen dúbida estaba destinado. José Luis Bugallal precisou as circunstancias exactas do seu nacemento, inicialmente equivocadas. A súa familia emigra á Arxentina cando o futuro pintor ten moi poucos anos. De tódolos xeitos, o rapaz Germán Taibo puido corricar polas rúas coruñesas con outro rapaciño, un pouco maior ca el e pintor precoz, chamado Pablo Ruiz Picasso, con quen probablemente volveu a encontrarse no París dos primeiros anos do presente século, onde Taibo se trasladou por xentileza dunha dama arxentina de orixe francesa, da que descoñecemo-la súa identidade, e que apreciou as condicións de artista do rapaz emigrante. Taibo, en París, asiste á famosa academia Julien, na que eran precisos duros exercicios para entrar, porque a demanda de prazas superaba amplamente a oferta. Segundo Alejandro Barreiro, periodista e crítico de arte herculino nos comezos do século, que debeu de tratar persoalmente ó artista, Taibo estivo xunto a Julien seis ou sete anos. Cando a penas é maior de idade, o galego independízase e comeza a facer retratos e nus de extraordinaria elegancia para os que é modelo Simone Mafleux, compañeira da súa vida e dunha fidelidade ó pintor que continuará despois da prematura morte de Taibo. O pintor regresa á súa cidade natal en 1908, aínda que a súa familia continúa en Sudamérica. Permanece por algún tempo e en 1912 envía obra para a exposición de arte galega que acolle a urbe herculina. Dos primeiros anos parisinos é un autorretrato que posúe o Concello da Coruña, onde, con modos de Manet, se representa cun aire romántico de mirada nostálxica, elegante e mesmo dandy, como realmente debía de se-lo mundano galego, que sen dúbida se ambientou moi ben en París, xa que no Salón dos Campos Elíseos de 1913 consegue a segunda medalla. En 1916 realiza unha exposición en Madrid que obtén un rotundo éxito de crítica. Taibo percorre Francia na procura de temas para as súas paisaxes e coñece desde Bretaña ata a Costa Azul. En 1918, fuxindo da gripe epidémica que ocasiona numerosas víctimas, Taibo abandona París e volve á Coruña con Simone e a filla de ambos. Trae a súa pintura impresionista e os seus nus elegantes, probablemente considerados moi atrevidos para a súa época, aínda que sexan moito máis discretos cá Olimpia de Manet, parte dos cales quedará definitivamente, como mostra do seu talento, no futuro museo local. Concluíu a grande guerra, pero non a epidemia da gripe. Taibo regresa a París a finais de 1918. Cando acaba de cumpri-los trinta anos falece, víctima da devandita enfermidade, o 14 de febreiro de 1919, na súa casa da rúa Moulin Vert, tan glosada na literatura. Seu pai, que acudiu xunto ó leito do seu fillo, presidirá o cortexo fúnebre do malogrado pintor. A obra que se inventaría no estudio do artista cruza ese mesmo ano o Atlántico para figurar, con tódolos honores, na Exposición de Arte Galega de Bos Aires. O pai de Taibo ofrece á Coruña algúns cadros do seu fillo, e, despois de catro sesións do concello e en obrigacións de empréstito, adquíreos por 40.000 pesetas. A obra de Taibo, moi espallada, está en museos de Galicia, Francia e Sudamérica. Actualmente é un dos nomes máis buscados polos coleccionistas, xa que se lle considera imprescindible na etapa que une o folclorismo coas novas tendencias. Como artista, Taibo estaba excepcionalmente dotado. Debuxante firme, de longo exercicio académico, os seus nus, de difíciles escorzos moi ben resoltos, están descritos cunha materia ben medida, de moi bo oficio e en modos postimpresionistas que o achegan xa ó modernismo de transición cara a "ismos" máis avanzados, nos que non chegou a participar probablemente porque non os sentía, pese a que cando morre xa se ten producido a revolución picassiana do cubismo e boa parte da obra de Juan Gris e Modigliani. Na paisaxe compórtase coma un impresionista ortodoxo, se se pode falar así. Mancha grosa, toque de pincel nervioso, paixón pola luz. Algún exemplo das costas francesas, que garda o Museo da Coruña, confirma a súa capacidade de construír directamente coa cor, con sorprendente soltura, sempre cunha paleta quente, en carmíns, azuis, ocres e amarelos. Non hai parentesco posible entre este galego afrancesado, no mellor sentido plástico do termo, e os artistas da súa época en Galicia.
-Bugallal, José Luis: Exposición Germán Taibo. A Coruña, 1947. -Barreiro, Alejandro: Del arte gallego. A Coruña, 1917. -VV. AA.: Un siglo de pintura gallega, 1880/1980. Buenos Aires, Museo Nacional de Bellas Artes, 1984. -Pablos, Francisco: Plástica gallega. Vigo, Caixavigo, 1981. -Pablos, Francisco: Pintores gallegos del Novecientos. A Coruña, Fundación Barrié de la Maza, 1981.
|
|
|
|
Sola, sentada, con estudiada pose, contempla desde un ángulo de la composición el amplio panorama que se pierde en la lejanía, como si de una instantánea fotografía se tratara. Este recurso efectista, y a la luz crepuscular, proporcionan un componente lírico al paisaje, realista, estructurado con excelente dibujo. La pincelada empastada, es vibrante en el primer término, y delicada y brillante en el vestido rosa de la niña.
"Do Romanticismo ós anos vinte" mayo-junio de 1996. Centro Cultural Caixavigo.
"Espello do Mar". Museo del Mar de Galicia. Alcabre. Vigo. Del 30 de julio al 19 de octubre de 2003.
Soa, sentada, con estudiada pose, comtempla desde un ángulo da composición o amplo panorama que se perde na lonxanía, como se dunha instantánea fotográfica se tratase. Este recurso efectista, e a luz crepuscular, proporcionan un compoñente lírico á paisaxe, realista, estructurada con excelente debuxo.
A pincelada empastada é vibrante no primeiro termo, e delicada e brillante no vestido rosa da nena.
"Do Romanticismo ós anos vinte" maio-xuño 1996, Centro Cultural Caixavigo.
"Espello do Mar". Museo do Mar de Galicia. Alcabre. Vigo. Del 30 de julio al 19 de octubre de 2003.
Visor de Eventos |
|
|
| Título | Inv. | Tipo | Técnica | TipologíaTipoloxía | Autor | FechaData | |
|---|---|---|---|---|---|---|---|
| Filtrar: | |||||||
| PáginaPáxina 1 de 3 | |||||||
| Consultando de registrosrexistros | |||||||
Buscar en la colección:
Buscar na colección:
| Nombre ArtísticoNome Artístico | NombreNome | ApellidosApelidos | NacimientoNacemento | |
|---|---|---|---|---|
| Filtrar: | ||||
| PáginaPáxina 1 de 3 | ||||
| Consultando de registrosrexistros | ||||
| Título | Inv. | Tipo | Técnica | TipologíaTipoloxía | Autor | FechaData | |
|---|---|---|---|---|---|---|---|
| Filtrar: | |||||||
| PáginaPáxina 1 de 3 | |||||||
| Consultando de registrosrexistros | |||||||
Cargando Datos... |

Cargando Datos...