| Inicio |
Información de AutorInformación do Autor ![]() |
Obra en Detalle ![]() |
Resultados Búsqueda ![]() |
Busq. Avanzada ![]() |
Busq. Específica ![]() |
El personaje, sentado, envuelto en un capote pardo, con la cabeza cubierta por un gorro oscuro, sujeta enérgicamente entre sus manos una jarra, apoyándose en una mesa, sobre la que se distribuyen diversos objetos, con esmerada ejecución. La composición, por su disposición, luz y color, parece un bodegón, pero la excelente caracterización del personaje nos obliga a fijarnos en un rostro arrugado, de expresión melancólica, difícil de olvidar. Colorido sobrio, de acordes cromáticos muy próximos, negros y pardos, sobre los que resaltan los blancos del mantel, servilleta y camisa, en bonito contrapunto.
«Artistas gallegos en la colección de la Caja de Ahorros Municipal de Vigo», en la sala de Exposiciones del Centro Cultural de dicha Entidad, del 5 al 28 de Setiembre de 1986.
Carátula de «Plástica Gallega» Vigo 1981. En «Antonio de Puga, pintor Gallego», Mª Luisa Caturla, A Coruña 1982 en p. 59. En «Ahorro» nº 142, p. 36.
O personaxe, sentado, envolto nun capote pardo, coa cabeza cuberta por un gorro escuro, suxeita enerxicamente entre as súas mans unha xerra, apoiándose nunha mesa, sobre a que se distribúen diversos obxectos, con esmerada execución. A composición, pola súa disposición, luz e cor, semella un bodegón, pero a excelente caracterización do personaxe obríganos a fixarnos nunha cara engurrada, de expresión melancólica, difícil de esquecer. A cor é sobria, de acordes cromáticos moi achegados, negros e pardos sobre os que resaltan os brancos do mantel, a servilleta e camisa, nun fermoso contrapunto.
"Artistas Gallegos en la colección de la Caja de Ahorros Municipal de Vigo" na Sala de Exposicións do Centro Cultural da devandita entidade, do 5 ó 28 de setembro de 1986.
Carátula de "Plástica Gallega", Vigo, 1981. En "Antonio de Puga, pintor Gallego", Mª Luisa Caturla, A Coruña, 1982, en páx. 59. En "Ahorro" nº 142, páx. 36.
Después de casi tres siglos de oscuridad, el nombre de este artista, el primero de Galicia verdaderamente notable, ha adquirido la importancia que merece, a partir de la datación precisa de algunos aspectos de su vida y obra, gracias a las pacientes investigaciones de María Luisa Caturla, su principal biógrafa y estudiosa. Ya no caben dudas sobre su origen, puesto que la partida bautismal nos dice que nació en Ourense, en 1602, hijo del sastre del mismo nombre y de Ynés Rodríguez, probablemente el tercero de los hijos de tan modesta familia. Algunos historiadores - Sánchez Cantón, entre ellos - suponen que probablemente hizo estudios eclesiásticos antes de dedicarse a la pintura, ya que entra, a la tardía edad de 30 años, como ayudante en el taller de un artista hoy de escaso renombre, pero en su tiempo de considerable aceptación, Eugenio Caxés. La etapa del orensano en tan rutinario ambiente le da oficio, pero no personalidad. Ha de esperar a la muerte de su maestro para trabajar más libremente. Entonces, comienza su verdadera pintura, que durante mucho tiempo se ha confundido con la juvenil de Velázquez, su contemporáneo en la corte de Felipe IV. Algunas escenas de género y bodegones son en verdad, coincidentes. Antonio de Puga participa en algunos encargos oficiales de considerable empeño, si bien de modo modesto, como es el Salón de Reinos. Relación con Velázquez y su entorno debió tenerla Puga, puesto que en su testamento, otorgado en 1635, precisa la restitución de 32 reales al yerno del genial artista sevillano. Nuestro pintor, probablemente tuberculoso, enfermedad muy extendida en su época, superó su precario estado de salud en la fecha en que testa, y manifiesta su interés por el arte, ya que tres años después acude a la almoneda de los bienes de su colega Vicencio Carducho, pintor de asuntos religiosos y ambientes identificados con Zurbarán, otro genio contemporáneo, y adquiere medio centenar largo de dibujos en 90 reales. Trabaja intensamente durante una decena de años, realizando obra que va a repartirse por el mundo. Otorga nuevamente testamento en Madrid, en cuya calle Peligros reside, el 9 de marzo de 1648. Aventura María Luisa Caturla que probablemente falleció el día siguiente, si bien, pocas horas antes del óbito, rectifica, por codicilo, el lugar de su enterramiento, que será en San Ginés. Acusa nuestro pintor múltiples influencias. La más notable es la temprana velazqueña, aunque también se interesa por Tiziano y por Zurbarán. Curiosamente, casi toda su obra está sin firmar. Solamente en una ocasión, en el «San Jerónimo» que guarda el Bowes Museum de Barnard Castle, se identifica por completo como Antonio de Puga, y data la obra en 1636. Es un cuadro muy riberesco, como acontece con otros que se le atribuyen. Y en el reverso de la «Magdalena penitente», del Paul Getty Musem, de Malibú, California, U. S. A., se aprecia la inscripción de «PVGA», hoy no visible porque el cuadro ha sido reentelado. Los asuntos religiosos del orensano demuestran que fue un excelente dibujante, probablemente lector de libros de mística y con detalles alegóricos que manifiestan su buen nivel cultural. Cuida las carnaciones y hay un concepto casi escenográfico, intensificando el claroscuro en luces efectistas, identificable con Ribera y con los gustos que había impuesto Caravaggio. En los temas populares dominan los carmines atenudados, los tierras y los tonos oscuros, con un gran dominio del negro. Debió ser excelente retratista, a juzgar por el de su madre, de un realismo sin concesiones, aunque la figura de la recia anciana no esté exenta de ternura. El cuadro, de los fondos del Prado, fue expuesto por Caixavigo en su inicial antológica de todo el Arte de Galicia, en 1980, y hoy está cedido al Museo de Pontevedra. El «Soldado muerto», de la National Gallery de Londres, confirma el dominio que del dibujo tenía Puga, ya que se trata de un atrevidísimo escorzo muy bien resuelto. La pieza que posee Caixavigo corresponde a la identificación con lo inicial velazqueño, y parece directamente sacada de una novela picaresca. El Buscón, Guzmán de Alfarache, Marcos de Obregón, pudieron ser así, porque ese tipo, enjuto, gozador de lo humilde, vividor al día y sin mañana seguro, es propio de la España del siglo XVII. Además de los museos citados, hay obras atribuidas a Antonio de Puga en los de Kovenhaven; Kunsthistorischen de Berlín; Ermitage de Leningrado; Puerto Rico; Croker de Sacramento, California; Chicago; Carolina del Norte y Vigo, así como en colecciones particulares. Puga es un pintor muy característico del tránsito al Barroco, bien dotado, con excelente oficio, a veces un poco frío, aunque en general lleno de sensibilidad, que debió producir casi siempre por encargo, sin tener muchas oportunidades de expresarse con la libertad que el artista exige para manifestar su verdadero talento.
-Caturla, María Luisa: Antonio de Puga, pintor gallego. A Coruña, Fundacion Barrié de la Maza, 1982. -Lafuente Ferrari, Enrique: Breve historia de la pintura española. 4ª edición. Madrid, Edit. Tecnos, 1953. -Mayer, Augusto L.: Historia de la Pintura española. 3ª edic. Madrid, Espasa Calpe, 1947. -Camón Aznar José: La pintura española del siglo XVII. Tomo XXV de "Summa Artis". Madrid, Espasa Calpe, 1977. -Pablos, Francisco: Plástica gallega. Vigo, Caixavigo, 1981. -Diccionario Larousse de la Pintura. Vol. III. Barcelona, Planeta-Agostini, 1987.
Despois de case tres séculos de escuridade, o nome deste artista, o primeiro de Galicia verdadeiramente notable, adquiriu a importancia que merece, a partir da datación precisa dalgúns aspectos da súa vida e obra, gracias ás pacientes investigacións de María Luisa Caturla, a súa principal biógrafa e estudiosa. Xa non caben dúbidas sobre a súa orixe, posto que a partida bautismal nos di que naceu en Ourense, en 1602, fillo do xastre do mesmo nome e de Ynés Rodríguez, probablemente o terceiro dos fillos de tan modesta familia. Algúns historiadores, Sánchez Cantón entre eles, supoñen que probablemente fixo estudios eclesiásticos antes de dedicarse á pintura, xa que entrou, á idade tardía de 30 anos, como axudante no taller dun artista hoxe de escaso renome, pero no seu tempo de considerable aceptación, Eugenio Caxés. A etapa do ourensán en ambiente tan rutinario dalle oficio, pero non personalidade. Ten que espera-la morte do seu mestre para traballar máis libremente. Daquela comeza a súa verdadeira pintura, que durante moito tempo se confundiu coa xuvenil de Velázquez, o seu contemporáneo na corte de Felipe IV. Algunhas escenas de xénero e bodegóns son en verdade coincidentes. Antonio de Puga participa nalgúns encargos oficiais de considerable empeño, se ben de forma modesta, como é o Salón de Reinos. Relación con Velázquez e o seu contorno debeu de tela Puga, xa que no seu testamento, outorgado en 1635, precisa a restitución de 32 reais ó xenro do xenial artista sevillano. O noso pintor, probablemente tuberculoso, enfermidade moi estendida na súa época, superou o seu precario estado de saúde na data na que testa e manifesta o seu interese pola arte, xa que tres anos despois acode á almoeda dos bens do seu colega Vincencio Carducho, pintor de asuntos relixiosos e ambientes identificados con Zurbarán, outro xenio contemporáneo, e adquire medio centeal longo de debuxos en 90 reais. Traballa intensamente durante unha decena de anos, realizando obra que vai repartirse polo mundo. Outorga novamente testamento en Madrid, onde reside na rúa Peligros, o 9 de marzo de 1648. Aventura María Luisa Caturla que probablemente faleceu ó día seguinte, aínda que, poucas horas antes do óbito, rectifica por codicilo o lugar do seu enterramento, que será en San Ginés. Acusa o noso pintor múltiples influencias. A máis notable é a temperá velazqueña, aínda que tamén se interesa por Tiziano e Zurbarán. Curiosamente, case toda a súa obra está sen asinar. Só nunha ocasión, no «San Jerónimo» que garda o Bowes Museum de Barnard Castle, se identifica por completo como Antonio de Puga e data a obra en 1936. É un cadro moi riberesco, como acontece con outros que se lle atribúen. E no reverso da «Magdalena penitente», do Paul Getty Museum, de Malibú, California, U.S.A., apréciase a inscrición de «PUGA», hoxe non visible porque o cadro se reenteou. Os asuntos relixiosos do ourensán demostran que foi un excelente debuxante, probablemente lector de libros de mística e con detalles alegóricos que manifestan o seu bo nivel cultural. Coida as carnacións e hai un concepto case escenográfico, intensificando o claroscuro en luces efectistas, identificable con Ribera e cos gustos que impuxera Caravaggio. Nos temas populares dominan os carmíns atenuados, os terras e os tons escuros, cun grande dominio do negro. Debeu de ser excelente retratista, a xulgar polo da súa nai, dun realismo sen concesións, aínda que a figura da rexa anciá non estea exenta de tenrura. O cadro, dos fondos do Prado, expúxose por Caixavigo na súa inicial antolóxica de toda a Arte de Galicia, en 1980, e hoxe cedeuse ó Museo de Pontevedra. O «Soldado morto», da National Gallery de Londres, confirma o dominio que do debuxo tiña Puga, xa que se trata dun atrevidísimo escorzo moi ben resolto. A peza que posúe Caixavigo corresponde á identificación co inicial velazqueño, e semella directamente sacada dunha novela picaresca. "El Buscón", "Guzmán de Alfarache", "Marcos de Obregón" puideron ser así porque ese tipo, enxuto, gozador do humilde, vividor ó día e sen mañá seguro, é propio da España do século XVII. Ademais dos museos citados, hai obras atribuídas a Antonio de Puga nos de Kovenhaven; Kunsthistorischen de Berlín; Ermitage de Leningrado; Porto Rico; Croker de Sacramento, California; Chicago; Carolina do Norte e Vigo, ademais de coleccións particulares. Puga é un pintor moi característico do tránsito ó Barroco, ben dotado, con excelente oficio, ´ ás veces un pouco frío, aínda que en xeral cheo de sensibilidade, que debeu de producir case sempre por encargo, sen ter moitas oportunidades de expresarse coa liberdade que o artista esixe para manifesta-lo seu verdadeiro talento.
-Caturla, María Luisa: Antonio de Puga, pintor gallego. A Coruña, Fundacion Barrié de la Maza, 1982. -Lafuente Ferrari, Enrique: Breve historia de la pintura española. 4ª edición. Madrid, Edit. Tecnos, 1953. -Mayer, Augusto L.: Historia de la Pintura española. 3ª edic. Madrid, Espasa Calpe, 1947. -Camón Aznar José: La pintura española del siglo XVII. Tomo XXV de "Summa Artis". Madrid, Espasa Calpe, 1977. -Pablos, Francisco: Plástica gallega. Vigo, Caixavigo, 1981. -Diccionario Larousse da Pintura. Vol. III. Barcelona, Planeta-Agostini, 1987.
|
El personaje, sentado, envuelto en un capote pardo, con la cabeza cubierta por un gorro oscuro, sujeta enérgicamente entre sus manos una jarra, apoyándose en una mesa, sobre la que se distribuyen diversos objetos, con esmerada ejecución. La composición, por su disposición, luz y color, parece un bodegón, pero la excelente caracterización del personaje nos obliga a fijarnos en un rostro arrugado, de expresión melancólica, difícil de olvidar. Colorido sobrio, de acordes cromáticos muy próximos, negros y pardos, sobre los que resaltan los blancos del mantel, servilleta y camisa, en bonito contrapunto.
«Artistas gallegos en la colección de la Caja de Ahorros Municipal de Vigo», en la sala de Exposiciones del Centro Cultural de dicha Entidad, del 5 al 28 de Setiembre de 1986.
Carátula de «Plástica Gallega» Vigo 1981. En «Antonio de Puga, pintor Gallego», Mª Luisa Caturla, A Coruña 1982 en p. 59. En «Ahorro» nº 142, p. 36.
O personaxe, sentado, envolto nun capote pardo, coa cabeza cuberta por un gorro escuro, suxeita enerxicamente entre as súas mans unha xerra, apoiándose nunha mesa, sobre a que se distribúen diversos obxectos, con esmerada execución. A composición, pola súa disposición, luz e cor, semella un bodegón, pero a excelente caracterización do personaxe obríganos a fixarnos nunha cara engurrada, de expresión melancólica, difícil de esquecer. A cor é sobria, de acordes cromáticos moi achegados, negros e pardos sobre os que resaltan os brancos do mantel, a servilleta e camisa, nun fermoso contrapunto.
"Artistas Gallegos en la colección de la Caja de Ahorros Municipal de Vigo" na Sala de Exposicións do Centro Cultural da devandita entidade, do 5 ó 28 de setembro de 1986.
Carátula de "Plástica Gallega", Vigo, 1981. En "Antonio de Puga, pintor Gallego", Mª Luisa Caturla, A Coruña, 1982, en páx. 59. En "Ahorro" nº 142, páx. 36.
Visor de Eventos |
|
|
| Título | Inv. | Tipo | Técnica | TipologíaTipoloxía | Autor | FechaData | |
|---|---|---|---|---|---|---|---|
| Filtrar: | |||||||
| PáginaPáxina 1 de 3 | |||||||
| Consultando de registrosrexistros | |||||||
Buscar en la colección:
Buscar na colección:
| Nombre ArtísticoNome Artístico | NombreNome | ApellidosApelidos | NacimientoNacemento | |
|---|---|---|---|---|
| Filtrar: | ||||
| PáginaPáxina 1 de 3 | ||||
| Consultando de registrosrexistros | ||||
| Título | Inv. | Tipo | Técnica | TipologíaTipoloxía | Autor | FechaData | |
|---|---|---|---|---|---|---|---|
| Filtrar: | |||||||
| PáginaPáxina 1 de 3 | |||||||
| Consultando de registrosrexistros | |||||||
Cargando Datos... |

Cargando Datos...