JULIÁN HERNÁNDEZ SANTODOMINGO - El Cabazo, 1982. Óleo/tela, 60x73 cm (INV:953)
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Varios objetos se amontonan, guardando el equilibrio, sobre la pequeña superficie de un "torna-ratos" en el que se apoya la cámara de un hórreo que cierra el fondo de la composición. La belleza de estos sencillos elementos destaca por el modo de estar agrupados y pintados con luces y sombras que resaltan sus volúmenes plásticos, quedando perfectamente insertados en el orden arquitectónico del cuadro.
Exposiciones
Reproducciones
JULIÁN HERNÁNDEZ SANTODOMINGO - El Cabazo, 1982. Óleo/tela, 60x73 cm (INV:953)
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Varios obxectos amontóanse, gardando o equilibrio, sobre a pequena superficie dun "torna-ratos" no que se apoia a cámara dun hórreo que pecha o fondo da composición. A beleza destes sinxelos elementos destaca polo xeito de estaren agrupados e pintados con luces e sombras que resaltan os seus volumes plásticos, quedando perfectamente insertados na orde arquitectónica do cadro.
Hijo de un artista vallisoletano afincado en Vigo desde su juventud, Eloy Hernandez, esmaltista y orfebre, cultivó su vocación en el taller de su padre y de su tio Osmundo, y aprendió a dibujar y a pintar probablemente antes que a leer.
Cursó la carrera de Bellas Artes en la Escuela de San Fernando de Madrid. Está casado con la pintora Carmen Rojas y es padre del músico de su mismo nombre, líder del grupo "Siniestro Total".
Julián Hernández ha acudido a exposiciones colecivas y está representado en los museos de Pontevedra y Vigo.
Cultiva un paisajismo de ascendencia romántica y técnica impresionista, basado en un buen dibujo y en un colorismo muy grato. Sus trabajos en esmalte son magníficos, puesto que domina por completo una técnica que, desde el taller familiar y con la firma de "Hermanos Hernandez", ha logrado prestigio muy extenso. Ha realizado series de dibujos de intención documental, sobre pazos y monumentos arquitectónicos de Galicia, de gran interés.
BIBLIOGRAFIA
-Juaristi, Victoriano: Esmaltes. Barcelona, Edit. Labor, 1933.
-Pablos, Francisco: Plástica gallega. Vigo, Caixavigo 1981.
-Ilarri Gimeno, Angel: Catálogo del Pazo Museo "Quiñones de León". Vigo, Ayuntamiento, 1978.
Fillo dun artista vallisoletano instalado en Vigo dende a súa mocidade, Eloy Hernández, esmaltista e orfebre, cultivou a súa vocación no taller de seu pai e de seu tío Osmundo e aprendeu a debuxar e a pintar probablemente antes ca ler.
Cursou a carreira de Belas Artes na Escola de San Fernando de Madrid. Está casado coa pintora Carmen Rojas e é pai do músico que leva o mesmo nome, líder do grupo "Siniestro Total".
Julián Hernández acudiu a exposicións colectivas e está representado nos museos de Pontevedra e Vigo.
Cultiva un paisaxismo de ascendencia romántica e técnica impresionista, baseado nun bo debuxo e nun colorismo moi grato. Os seus traballos en esmalte son magníficos posto que domina por completo unha técnica que, dende o taller familiar e coa firma "Hermanos Hernández", logrou un grande prestixio. Realizou series de debuxos de intención documental sobre pazos e monumentos arquitectónicos de Galicia de grande interese.
BIBLIOGRAFIA
-Juaristi, Victoriano: Esmaltes.
Barcelona, Edit. Labor, 1933.
-Pablos, Francisco: Plástica gallega.
Vigo, Caixavigo 1981.
-Ilarri Gimeno, Angel: Catálogo do Pazo Museo "Quiñones de León".
Vigo, Concello, 1978.
JULIÁN HERNÁNDEZ SANTODOMINGO - El Cabazo, 1982. Óleo/tela, 60x73 cm (INV:953)
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Varios objetos se amontonan, guardando el equilibrio, sobre la pequeña superficie de un "torna-ratos" en el que se apoya la cámara de un hórreo que cierra el fondo de la composición. La belleza de estos sencillos elementos destaca por el modo de estar agrupados y pintados con luces y sombras que resaltan sus volúmenes plásticos, quedando perfectamente insertados en el orden arquitectónico del cuadro.
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JULIÁN HERNÁNDEZ SANTODOMINGO - El Cabazo, 1982. Óleo/tela, 60x73 cm (INV:953)
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Varios obxectos amontóanse, gardando o equilibrio, sobre a pequena superficie dun "torna-ratos" no que se apoia a cámara dun hórreo que pecha o fondo da composición. A beleza destes sinxelos elementos destaca polo xeito de estaren agrupados e pintados con luces e sombras que resaltan os seus volumes plásticos, quedando perfectamente insertados na orde arquitectónica do cadro.