| Inicio |
Información de AutorInformación do Autor ![]() |
Obra en Detalle ![]() |
Resultados Búsqueda ![]() |
Busq. Avanzada ![]() |
Busq. Específica ![]() |
Ocho aguafuertes, firmados en el año 74, en plena madurez de su obra gráfica. Se estructuran con un entramado de verticales, horizontales y una signografía de círculos, rayas, manchas, elementos vegetales y animales, que forman parte de un universo, personal, entre lo real y lo imaginativo. Enlaza con la tradición clásica, de la que extrae claves y datos plásticos con los que constuye sus propias visiones, a las que dota de una poética propia, innovadora, llena de lirismo. Da vida a antiguas mitologías, estableciendo un juego de relaciones entre lo masculino y femenino vivido en el rito sexual de los amantes, contrastando la belleza de la mujer y la agresividad del hombre desnudo, en el ámbito de una estancia íntima en la que destaca un lecho de telas y tapices, con carga de erotismo, enfatizada con acentos surrealistas y la sensibilidad hacia lo grotesco. Al estilo de Bacon, concibe un personaje sentado, dentro de una estructura geométrica abierta, que, a modo de jaula transparente, lo aisla de su entorno, con un concepto escénico del espacio. Las cualidades abstractas de la línea de Ingres y sus formas, son valoradas por el artista, que se recrea en la pureza del trazo que atraviesa la superficie vacía del papel y con sólo un contorno, sin modelado, da cuerpo a una silueta, detallando su tocado, con un inconfesable parentesco con odaliscas y sultanas. Dentro de la serie "Variaciones sobre Ingres" destaca la bella evocación de "Masemoiselle Riviére" reinterpretación casi elegíaca del tema, resucitando un motivo clásico con lucidez formal y concisión en la narración. La figura, encerrada en el óvalo del marco, se recorta sobre el paisaje lacustre conservando su elegancia intacta en un escenario de múltiples acentos surrealistas. Las sombras empañan su rostro, como si la memoria se negase a seguir recordando, rodeándola de una serie de símbolos cuya expresión en su capacidad de misterio que la convierte en algo trascendente, demostrando que todo es susceptible de ser replanteado, que nada queda definitivamente resuelto en el arte. M. L. I. J.
Estructúranse cun entramado de verticais, horizontais e unha signografía de círculos, raias, manchas, elementos vexetais e animais, que forman parte do universo, persoal, entre o real e o imaxinativo. Enlaza coa tradición clásica, da que extrae claves e datos plásticos cos que constrúe as súas propias visións, ás que dota dunha poética propia, innovadora, chea de lirismo. Dá vida a antigas mitoloxías, establecendo un xogo de relacións entre o masculino e o femenino, vivido no rito sexual dos amantes, contrastando a beleza da muller e a agresividade do home espido, no ámbito dunha estancia íntima na que destaca un leito de teas e tapices, cunha carga de erotismo enfatizada con acentos surrealistas e unha sensibilidade cara ó grotesco. Ó estilo de Bacon, concibe un personaxe sentado, dentro dunha estructura xeométrica aberta, que, a modo de gaiola transparente, o ílla do seu entorno, cun concepto escénico do espacio. As cualidades abstractas de liña de Ingres e as súas formas son valoradas polo artista, que se recrea na pureza do trazo que atraviesa a superficie baleira do papel e con só un contorno, sen modelado, dá corpo a unha silueta, detallando o seu tocado, cun inconfesable parentesco con odaliscas e sultanas. Dentro da serie "Variaciones sobre Ingres" destaca a bela evocación de "Mademoiselle Riviére" reinterpretación case elexíaca do tema, resucitando un motivo clásico con lucidez formal e concisión na narración. A figura, pechada no óvalo do marco, recórtase sobre a paisaxe lacustre conservando a súa elegancia intacta nun escenario de múltiples acentos surrealistas. As sombras enturban a súa face, como se a memoria se negase a seguir lembrando, rodeándoa dunha serie de símbolos dos que a expresión é a súa capacidade de misterio que a converte nalgo transcendente, demostrando que todo é susceptible de ser re-exposto, que nada queda definitivamente resolto na arte. M. L. I. J.
El más internacional de los artistas vivos de Galicia pasa su infancia en Argentina, donde su padre, negociante y viajero impenitente, ha tenido que radicarse por razones políticas y donde morirá en plena guerra civil española. La sensibilidad del futuro artista se manifiesta desde sus primeros años ya que dibuja incansablemente y realiza una serie de ilustraciones inspiradas en los relatos de "Corazón", de Edmundo de Amicis, libro en aquellos años de divulgación considerable. Jorge Castillo, irregular estudiante, inicia trabajos manuales y escribe relatos. Un accidente callejero le lleva a trabajar en una industria mecánica, donde aprende dibujo técnico. Comienza a conocer la pintura contemporánea y lee incansablemente. A partir de 1950 se dedica intermitentemente a la pintura y traba amistad con gallegos notables residentes en Buenos Aires, como Laxeiro, Colmeiro y Seoane. Permanece en la Argentina hasta 1956, en que viene a España y cumple el servicio militar en Zaragoza, donde parovecha el tiempo libre para pintar. En 1958 traba amistad con Juana Mordó, entonces a cargo de la Galería Biosca. Se relaciona con artistas españoles de renombre, que comienzan a admirar la personalidad del joven gallego americanizado. Extiende inicalmente su nombre a París y fija residencia en Barcelona, donde se casa en 1961 y enviuda dos años mas tarde. Se instala en París y conoce a la italiana Marienza Binetti, quien durante años ejercerá una intensa influencia en el artista, y a la que retrata incansablemente. Su obra se abre caminos en toda Europa y en Nueva York en los años finales de la década de los sesenta. Su tríptico de grandes dimensiones titulado "Palomares", sobre el incidente de la bomba atómica perdida por los norteamericanos en aguas del bajo Mediterráneo, alcanza fama mundial. En 1969 es invitado a residir y trabajar durante un año en Berlín, donde realiza numerosas pinturas, grabados y esculturas. En los años sesenta la fama de Castillo se consolida, y sus exposiciones se producen en las principales galerías del mundo, lo que da lugar a que escriban sobre Castillo los más importantes críticos. En 1977 aparece la primera monografía sobre el artista gallego, escrita por Werner Haftmaum. En 1982 se vincula a la célebre galería Marlborough, árbitro del arte contemporáneo en Estados Unidos. Nuevas monografías en diversos países entre ellas la escrita por Carter Ratcliff. Sus esculturas se emplazan en lugares públicos de las ciudades más importantes del occidente europeo. En España se consagra definitivamente con la publicación de la citada monografía de Ratcliff por ediciones La Polígrafa. Adquieren obra suya importantes museos, como el Guggenheim de Nueva York, donde al artista fija su residencia y tiene un amplio estudio. En su ciudad natal, Pontevedra, se le dedica una sala especial durante la celebración de la Bienal, en 1988. La citada galería neoyorkina y el Meadows Museum de Dallas, Texas, le dedican grandes exposiciones que se repiten en Barcelona y Santiago de Compostela durante el año 1990. La obra de Jorge Castillo figura en museos de todo el mundo, desde Estados Unidos a Jerusalén. Compostela será sede de su museo permanente, por acuerdo del artista con la Xunta de Galicia y el Ayuntamiento de Santiago. Castillo es un dibujante excepcional y un artista de exquisita sensibilidad. Sus gamas neutras, en las que abundan negros, tierras y ocres, dan a su obra un extraño misterio. Parecen que quieren inquietar al espectador esas criaturas sinópticas, en espacios vacíos o indefinibles. El mundo onírico tiene gran importancia en CAstillo, cuya figuración está muy idealizada, y acude con frecuencia a un deliberado infantilismo que le emparente con el llamado "arte pobre". Se aproxima al surealismo, del que parten muchas de sus creaciones, aunque también está cerca, a veces, de un cierto hiperrealismo muy personal. Hay una etapa en Castillo puramente testimonial, auque subjetivizada, en sus cuadros de Nueva York, donde la avasalladora perspectiva de las arquitecturas gigantes de esta urbe es disculpa para ejercicios plásticos inconfundibles. Tanto como su pintura importan su escultura y su obra gráfica, probablemente el aspecto que lo ha divulgado más en ámbitos internacionales. Es siempre, técnicamente, un maestro impecable, y cualquier influencia, y en él son múltiples, la transforma al fin en su propia personalidad.
-Brackert, Gisela: Eine neue Ära. Frankfurt, 1969. -Goerg, Charles: Jorge Castillo, obra grabada. Geneve, 1971. -Haftmaun, Erner: Castillo. Barcelona, Edic. La Polígrafa, 1977. -Ratcliff, Carter: Castillo, dibujos. Barcelona, Edic., La Polígrafa, 1984. -Subirats, Eduardo: La flor y el cristal. Barcelona, Edic., Anthropos, 1986. -Pablos, Francisco: Plástica gallega. Vigo, Caixavigo, 1981. -Campoy, A. M.: Diccionario crítico del Arte español contemporáneo. Madrid, Ibérico Europea de Edic., 1973. -VV. AA.: Castillo, Catálogo de las exposiciones antológicas. Barcelona. Compostela. Ayuntamiento. Xunta, 1990. -M0 Lluïsa Borrás "Tempos de New York", catálogo de la exposición de Castillo, patrocinada por la Xunta de Galicia en colaboración con la Generalitat e o Ajuntamiento de Barcelona, en Santiago de Compostela, 1990. -Jorge Castillo "Castillo", introducción al catálogo de la exposición que tuvo lugar en el "Museo do Pobo Galego, Casa da Parra e Casa da Conga en Santiago de Compostela", 1990. -Sepp Hiekis-Picard "Jorge Castillo, el gravador" en el catálogo de la exposición del Castillo organizada pola Xunta en colaboración con Generalitat de Cataluña y el Ayuntamiento de Barcelona, en Santiago en 1990.
O máis internacional dos artistas vivos de Galicia pasa a súa nenez en Arxentina, onde o seu pai, negociante e viaxeiro impenitente, tivo que ir por razóns políticas e onde vai morrer en plena guerra civil española. A sensibilidade do futuro artista maniféstase dende os seus primeiros anos, pois debuxa incansablemente e realiza unha serie de ilustracións inspiradas nos relatos de "Corazón", de Edmundo de Amicis, libro naqueles anos de divulgación considerable. Jorge Castillo, estudiante irregular, inicia traballos manuais e escribe relatos. Un accidente na rúa lévao a traballar nunha industria mecánica, na que aprende debuxo técnico. Empeza a coñece-la pintura contemporánea e le incansablemente. A partir de 1950 dedícase intermitentemente á pintura e traba amizade con galegos notables residentes en Bos Aires, Laxeiro, Colmeiro e Seoane. Permanece en Arxentina ata 1956, ano no que vén a España e cumpre o servicio militar en Zaragoza, aproveitando o tempo libre para pintar. En 1958 faise amigo de Juana Mordó, daquela ó cargo da galería Biosca. Relaciónase con artistas españois de fama, que empezan a admira-la personalidade do mozo galego americanizado. Espalla inicialmente o seu nome a París e fixa a súa residencia en Barcelona, onde casa en 1961, enviuvando dous anos máis tarde. Instálase en París e coñece á italiana Marienza Binetti, que durante anos vai exercer unha intensa influencia no artista, retratándoa este incansablemente. A súa obra abre camiños en toda Europa e mais en Nova York nos derradeiros anos da década dos sesenta. O seu tríptico, de grandes dimensións, que leva por título "Palomares", sobre a bomba atómica que perderon os norteamericanos en augas do baixo Mediterráneo, acada fama mundial. En 1969 invítano a residir e traballar durante un ano en Berlín, onde realiza numerosas pinturas, gravados e esculturas. Nos anos setenta a fama de Castillo consolídase e as súas exposicións organízanse nas principais galerías do mundo, o que dá lugar a que escriban sobre Castillo os críticos máis importantes. En 1977 aparece a primeira monografía sobre o artista galego da man de Werner Haftmaum. En 1982 vencéllase á célebre galería Marlborough, árbitro da arte contemporánea en Estados Unidos. Aparecen novas monografías en diversos países, entre elas a que elaborou Carter Ratcliff. As súas esculturas instálanse en lugares públicos das máis importantes cidades do occidente europeo. En España conságrase definitivamente coa publicación da citada monografía de Ratcliff polas edicións "La Polígrafa". Importantes museos adquiren obra súa, o Guggenheim de Nova York, onde o artista fixa a súa residencia e ten un amplo estudio. Na súa cidade natal, Pontevedra, unha sala especial durante a celebración da Bienal, en 1988. A citada galería e o Meadous Museum de Dallas, Texas, dedícanlle grandes exposicións, que se repiten en Barcelona e Santiago de Compostela durante o ano 1990. A obra de Jorge Castillo figura en museos de todo o mundo, donde Estados Unidos a Jerusalén. Compostela será sede do seu museo permanente, por acordo do artista coa Xunta de Galicia e o Concello de Santiago. Castillo é un debuxante excepcional e un artista de exquisita sensibilidade. As súas gammas neutras, nas que abondan negros, terras e ocres danlle á súa obra un estrano misterio. Parece que quere inquedar ó espectador, esas criaturas sinópticas, en espacios baleiros ou indefinibles. O mundo onírico ten gran importancia en Castillo, a figuración do cal está moi idealizada e acode con frecuencia a un deliberado infantilismo que o emparenta coa chamada "Arte pobre". Achégase ó surrealismo, do que parten moitas das súas creacións, aínda que tamén está preto, ás veces, dun certo hiperrealismo moi persoal. Hai unha etapa en Castillo puramente testemuñal aínda que subxectivizada, nos seus cadros de Nova York, onde a asoballadora perspectiva das arquitecturas xigantes desta cidade é unha desculpa para exercicios plásticos inconfundibles. Tanto coma a súa pintura importan a súa escultura e a súa obra gráfica, probablemente o aspecto que máis o divulgou en eidos internacionais. É sempre, tecnicamente, un mestre impecable, e calquera influencia, nel son múltiples, transfórmaa ó fin na súa propia personalidade.
-Brackert, Gisela: Eine neue Ära. Frankfurt, 1969. -Goerg, Charles: Jorge Castillo, obra grabada. Geneve, 1971. -Haftmaun, Erner: Castillo. Barcelona, Edic. La Polígrafa, 1977. -Ratcliff, Carter: Castillo, dibujos. Barcelona, Edic., La Polígrafa, 1984. -Subirats, Eduardo: La flor y el cristal. Barcelona, Edic., Anthropos, 1986. -Pablos, Francisco: Plástica gallega. Vigo, Caixavigo, 1981. -Campoy, A. M.: Diccionario crítico del arte español contemporáneo. Madrid, Ibérico Europea de Edic., 1973. -VV. AA.: Castillo, Catálogo das exposicións antolóxicas. Barcelona. Compostela. Concello. Xunta, 1990. -M0 Lluïsa Borrás "Tempos de New York", catálogo da exposición de Castillo, patrocinada pola Xunta de Galicia en colaboración coa Generalitat e o Ajuntamiento de Barcelona, en Santiago de Compostela, 1990. -Jorge Castillo "Castillo", introducción ó catálogo da exposición que tivo lugar no Museo do Pobo Galego, Casa da Parra e Casa da Conga en Santiago de Compostela, 1990. -Sepp Hiekis-Picard "Jorge Castillo, o gravador" no catálogo da exposición do Castillo organizada pola Xunta en colaboración coa Generalitat de Cataluña e o Concello de Barcelona, en Santiago en 1990.
|
|
|
| ||||||||||||
|
|
|
| ||||||||||||
|
|
|
| ||||||||||||
|
|
|
| ||||||||||||
|
|
|
| ||||||||||||
|
|
|
| ||||||||||||
|
|
|
Ocho aguafuertes, firmados en el año 74, en plena madurez de su obra gráfica. Se estructuran con un entramado de verticales, horizontales y una signografía de círculos, rayas, manchas, elementos vegetales y animales, que forman parte de un universo, personal, entre lo real y lo imaginativo. Enlaza con la tradición clásica, de la que extrae claves y datos plásticos con los que constuye sus propias visiones, a las que dota de una poética propia, innovadora, llena de lirismo. Da vida a antiguas mitologías, estableciendo un juego de relaciones entre lo masculino y femenino vivido en el rito sexual de los amantes, contrastando la belleza de la mujer y la agresividad del hombre desnudo, en el ámbito de una estancia íntima en la que destaca un lecho de telas y tapices, con carga de erotismo, enfatizada con acentos surrealistas y la sensibilidad hacia lo grotesco. Al estilo de Bacon, concibe un personaje sentado, dentro de una estructura geométrica abierta, que, a modo de jaula transparente, lo aisla de su entorno, con un concepto escénico del espacio. Las cualidades abstractas de la línea de Ingres y sus formas, son valoradas por el artista, que se recrea en la pureza del trazo que atraviesa la superficie vacía del papel y con sólo un contorno, sin modelado, da cuerpo a una silueta, detallando su tocado, con un inconfesable parentesco con odaliscas y sultanas. Dentro de la serie "Variaciones sobre Ingres" destaca la bella evocación de "Masemoiselle Riviére" reinterpretación casi elegíaca del tema, resucitando un motivo clásico con lucidez formal y concisión en la narración. La figura, encerrada en el óvalo del marco, se recorta sobre el paisaje lacustre conservando su elegancia intacta en un escenario de múltiples acentos surrealistas. Las sombras empañan su rostro, como si la memoria se negase a seguir recordando, rodeándola de una serie de símbolos cuya expresión en su capacidad de misterio que la convierte en algo trascendente, demostrando que todo es susceptible de ser replanteado, que nada queda definitivamente resuelto en el arte. M. L. I. J.
Estructúranse cun entramado de verticais, horizontais e unha signografía de círculos, raias, manchas, elementos vexetais e animais, que forman parte do universo, persoal, entre o real e o imaxinativo. Enlaza coa tradición clásica, da que extrae claves e datos plásticos cos que constrúe as súas propias visións, ás que dota dunha poética propia, innovadora, chea de lirismo. Dá vida a antigas mitoloxías, establecendo un xogo de relacións entre o masculino e o femenino, vivido no rito sexual dos amantes, contrastando a beleza da muller e a agresividade do home espido, no ámbito dunha estancia íntima na que destaca un leito de teas e tapices, cunha carga de erotismo enfatizada con acentos surrealistas e unha sensibilidade cara ó grotesco. Ó estilo de Bacon, concibe un personaxe sentado, dentro dunha estructura xeométrica aberta, que, a modo de gaiola transparente, o ílla do seu entorno, cun concepto escénico do espacio. As cualidades abstractas de liña de Ingres e as súas formas son valoradas polo artista, que se recrea na pureza do trazo que atraviesa a superficie baleira do papel e con só un contorno, sen modelado, dá corpo a unha silueta, detallando o seu tocado, cun inconfesable parentesco con odaliscas e sultanas. Dentro da serie "Variaciones sobre Ingres" destaca a bela evocación de "Mademoiselle Riviére" reinterpretación case elexíaca do tema, resucitando un motivo clásico con lucidez formal e concisión na narración. A figura, pechada no óvalo do marco, recórtase sobre a paisaxe lacustre conservando a súa elegancia intacta nun escenario de múltiples acentos surrealistas. As sombras enturban a súa face, como se a memoria se negase a seguir lembrando, rodeándoa dunha serie de símbolos dos que a expresión é a súa capacidade de misterio que a converte nalgo transcendente, demostrando que todo é susceptible de ser re-exposto, que nada queda definitivamente resolto na arte. M. L. I. J.
Visor de Eventos |
|
|
| Título | Inv. | Tipo | Técnica | TipologíaTipoloxía | Autor | FechaData | |
|---|---|---|---|---|---|---|---|
| Filtrar: | |||||||
| PáginaPáxina 1 de 3 | |||||||
| Consultando de registrosrexistros | |||||||
Buscar en la colección:
Buscar na colección:
| Nombre ArtísticoNome Artístico | NombreNome | ApellidosApelidos | NacimientoNacemento | |
|---|---|---|---|---|
| Filtrar: | ||||
| PáginaPáxina 1 de 3 | ||||
| Consultando de registrosrexistros | ||||
| Título | Inv. | Tipo | Técnica | TipologíaTipoloxía | Autor | FechaData | |
|---|---|---|---|---|---|---|---|
| Filtrar: | |||||||
| PáginaPáxina 1 de 3 | |||||||
| Consultando de registrosrexistros | |||||||
Cargando Datos... |

Cargando Datos...