| Inicio |
Información de AutorInformación do Autor ![]() |
Obra en Detalle ![]() |
Resultados Búsqueda ![]() |
Busq. Avanzada ![]() |
Busq. Específica ![]() |
Se completa la cronología artística de Xaime Quessada en la Colección Caixavigo con 26 obras, firmadas, realizadas entre 1960-70, pertenecientes a la Serie Negra, en la que se mezclan experiencias vividas por el artista con un homenaje a Goya y a Picasso. El conjunto de la serie es su respuesta a la guerra, al fascismo, al holocausto, a la tortura física y psíquica y a la pena de muerte. El compromiso artístico y el problema de la libertad y los derechos humanos se respaldan mutuamente. El realismo, las inflexiones del dibujo, los arabescos, los planos geométricos, la sensación de que utiliza papeles recortados, unido a experiencias más recientes, conviven con la tensión que provocan el blanco y el negro, los ocres, y las salpicaduras del rojo que nos abruman de forma estremecedora. El clima con el que nos vamos a encontrar a lo largo de la serie nos lo anuncia Quessada en "O Neno e a Besta" aludiendo a una mitología mediterránea arraigada en Picasso y enraizada en Goya. Xaime comienza enfrentando a la inocencia con la fuerza bruta. Es la amenaza de lo que puede ocurrir, es la amenaza de la guerra. En las obras las figuras se suceden con las cabezas levantadas, las gargantas prolongadas con bocas amargas, mirando hacia el cielo con los brazos alzados, sin venganza, con lágrimas que brotan de los ojos y saltan sobre las mejillas. "María Soliña", la mujer gallega, introduce una nota de serenidad y equilibrio, retratada sentada, en posición frontal, de cuerpo entero, con esa forma tan personal que tiene el artista de concebir la figura con preferencia sobre el retrato naturalista. Nada es confuso en su pintura. Hay una limpieza absoluta para cada forma. No son anécdotas, ni historias, son escenas aisladas que tienen lugar en sitios desolados, absorbidos por la oscuridad. Un silencio negro, intenso y profundo, lo envuelve todo y hace pensar en alaridos terribles, "Madre Coraje" "Carabanchel" "Masacre patriótica" "Torturado". Sus voces rompen el aparente reposo de los fondos cuyo estatismo vulnera el movimiento de las figuras, que parecen escaparse del cuadro, con las manos crispadas, caras sacudidas, expresiones patéticas y pies que sobresalen del plano, "El Reo" "La Madre" "Réquiem en el Penal de Burgos". Y a la vez una cruel inmovilidad nos deja atónitos en "Auschwitz" "Linchado" "El Garrote II". La atmósfera trágica se acentúa con las escenas de la tortura, el garrote vil y la silla eléctrica. Son imágenes que hacen daño, que llevan implícito el elogio de la libertad. Las figuras se repiten pero el sonido de sus voces es siempre diferente. Quessada ha absorbido el claroscuro desde Rembrand a Picasso pasando por Goya, realizando un desafío de blancos y negros de gran belleza y maestría. En esta serie nos da un perfil de su sistema de valores en defensa de los derechos humanos y la libertad, con una implícita exaltación de la paz y de la vida. La mayoría de estas obras estuvieron expuestas en el Castillo de Villamarín en 1997, para cuya ocasión se publicó un catálogo con las obras reproducidas, editado por la Diputación de Ourense. Al año siguiente se expusieron todas las obras en el Palacio Galveias de Lisboa en una exposición organizada con la colaboración de Caixavigo, con motivo de la Exposición Universal de Lisboa de 1998, publicándose también un catálogo, en ese mismo año, en el que se conmemoraba el cincuentenario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. M.L.I.J.
Complétase a cronoloxía artística de Xaime Quessada na Colección Caixavigo con 26 obras, firmadas, realizadas entre 1960-70 pertencentes á Serie Negra, na que se mesturan experiencias vividas polo artista cunha homenaxe a Goya e a Picasso. O conxunto da serie é a súa resposta á guerra, ó fascismo, o holocausto, á tortura física e psíquica e á pena de morte. O compromiso artístico e o problema da liberdade e os dereitos humanos apóianse mutuamente. O realismo, as inflexións do debuxo, os arabescos, os planos xeométricos, a sensación de que utiliza papeis recortados, unido a experiencias máis recentes, conviven coa tensión que provocan o branco e o negro, os ocres e as salpicaduras do vermello que nos abruman de forma estremecedora. O clima co que nos atopamos ó longo da serie anúncianolo Quessada en “O Neno e a Besta” aludindo a unha mitoloxía mediterránea arraigada en Picasso e enraizada en Goya. Xaime empeza enfrontando a inocencia coa forza bruta. É a ameaza do que pode ocorrer, é a ameaza da guerra. Nas obras, as figuras sucédense coas cabezas levantadas, as gorxas prolongadas con bocas amargas, mirando cara ó ceo cos brazos alzados, sen vinganza, con bágoas que brotan dos ollos e saltan sobre as meixelas. “María Soliña”, a muller galega, introduce unha nota de serenidade e equilibrio, retratada sentada, en posición frontal, de corpo enteiro, con esa forma tan persoal que ten o artista de concibi-la figura con preferencia sobre o retrato naturalista. Nada é confuso na súa pintura. Hai unha limpeza absoluta para cada forma. Non son anécdotas, nin historias, son escenas illadas que teñen lugar en sitios desolados, absorbidos pola escuridade. Un silencio negro, intenso e profundo, envólveo todo e fai pensar en alaridos terribles, “Madre Coraje” “Carabanchel” “Masacre patriótica” “Torturado”. As súas voces rompen o aparente repouso dos fondos do que o estatismo vulnera o movemento das figuras, que parecen escapar do cadro, coas mans encrespadas, as caras sacudidas, expresións patéticas e os pés que sobresaen do plano, “El Reo” “La Madre” “Réquiem en el Penal de Burgos”. E á vez unha cruel inmobilidade déixanos atónitos en “Auschwitz” “Linchado” “El Garrote II”. A atmosfera tráxica acentúase coas escenas da tortura, o garrote vil e a cadeira eléctrica. Son imaxes que fan dano, que levan implícito o eloxio da liberdade. As figuras repítense pero o son das súas voces é sempre diferente. Quessada absorbeu o clarouscuro desde Rembrand a Picasso pasando por Goya, realizando un desafío de brancos e negros de grande beleza e mestría. Nesta serie dános un perfil do seu sistema de valores en defensa dos dereitos humanos e a liberdade, cunha implícita exaltación da paz e da vida. A maioría destas obras estiveron expostas no Castelo de Vilamarín en 1997, onde nesta ocasión se publicou un catálogo coas obras reproducidas, editado pola Deputación de Ourense. Ó ano seguinte expuxéronse tódalas obras no Palacio Galveias de Lisboa nunha exposición organizada coa colaboración de Caixavigo, co gallo da Exposición Universal de Lisboa de 1998, publicándose tamén un catálogo, ese mesmo ano, no que se conmemoraba o cincuentenario da Declaración Universal dos Dereitos Humanos.
Quien impondrá la firma de Xaime Quessada (la doble ese es una ironía de este agudísimo gallego, irónico hasta la causticidad, cuando se le vincula en exceso a Picasso), es el último de los siete hermanos de una familia de artistas, nacido en plena guerra civil y huérfano de padre desde muy niño.
La infancia es difícil. Estudiante irregular, ama a Rembrandt en las láminas de los libros, y a su paisano el pintor Parada Justel en el museo de su ciudad. Cuando cuenta diecinueve años ingresa en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando, en Madrid, con una carrera brillantísima, ya que en 1960 gana medalla de oro en la exposición de las Escuelas Nacionales de Bellas Artes y pensión de Paisaje para El Paular. Acude a la Exposición Nacional de Bellas Artes y pese a ser un desconocido, consigue tercera medalla.
Comienza a exponer con el grupo de "Os Artistiñas", que auspiciaba el escritor Vicente Risco y que denominaba "O Volter", por el lugar de reunión en Ourense. Se traslada a París en 1962, después de conseguir otros premios, para estudiar grabado, especialidad en la que es consumado maestro y de la que ha editado importantes carpetas.
Viaja por toda Europa, realizando exposiciones. En 1971 salta a América, que lo recorre de cabo a rabo, con muestras en Cuba, en cuyos museos queda su obra; México, donde constituye una luminaria entre los grandes muralistas del país; Nueva York, Nueva Orleans, Atlanta, etc., de donde viene desilusionado por la escasa calidad de las llamadas "nuevas vanguardias" y el arte "pop".
Por los años ochenta inicia la magna tarea de ilustrar el Quijote, por encargo de la Unesco, para una edición políglota de la obra cervantina.
En todos estos años, Jaime Quessada ha sido un combatiente político decididamente vinculado a la izquierda radical, lo que expresa con trabajos de deliberada intención panfletaria, que a veces son de auténtica categoría plástica y otras, en cambio, restan interés a su obra. Jaime ha hecho mil versiones personales de Guernica, de Picasso, y otras mil de los dibujos preparatorios y del minotaruro del genial malagueño. Buen ejemplo es su enorme lienzo, de ocho metros cuadrados, titulado "El dictador", que actualmente se encuentra en Suramérica.
Capitanea al grupo orensano, al que lleva a curiosísimas aventuras. Jaime es una luminaria, un superdotado, capaz de hacerlo todo, desde el realismo más absoluto a la pura abstracción no figurativa, pasando por el lirismo bucólico y el impresionismo. Lee todo lo imaginable y se empacha de Marx y Freud. Escribe poemas, panfletos, ensayos, cartas abiertas, novelas, género del que ha publicado dos ejemplos: «el recristo del Baraña» y «Lucenza», ésta de fuerte influencia valleinclanesca.
Jaime Quesada está en todas partes, de día y de noche, en Galicia, en España, en Europa, en Egipto, en cualquier lugar del mundo, desde las playas viguesas a la cumbre de Machu Pichu y desde una aldea orensana a Wall Street, en Nueva York. Hace óleo, gouache, pastel, acuarela, grabado, desde aguafuerte a linóleo. Ilustra libros y diseña carteles. Expone en Oriente Medio y es estrella en las salas del Ateneo madrileño.
Su pintura panfletaria es intensamente denunciadora y al mismo tiempo genialmente plástica. Un día descubre a Bacon y hace de su expresionismo un mundo propio, porque Quesada todo lo devora, todo lo digiere y de todo hace auténticos Quesada.
Vuelve a Galicia tras largas temporadas en Ibiza. Su mujer, arquitecto, diseña para él una casa con taller para pintura y grabado en las proximidades de Ourense, a cuyas tertulias va cotidianamente el artista, a sugerir, teorizar, criticar, imponer su charla precipitada y abrumadora.
Se acostumbra al éxito y a la admiración de famosos intelectuales. Realiza grandes murales, uno de ellos enorme, en las tapias de la nueva prisión orensana. Siempre hay un record, de alguna manera, en la vida y en la obra de este artista increíble.
«Imaxen surreal de Galicia» es una carpeta impresionante, de más de medio centenar de grabados, dignos de figurar en cuaquier antología. Salta de un modo a otro, sorprendiendo siempre. Realiza dos y tres exposiciones simultáneas, porque no hay sala, por grande que sea, capaz de recibir toda su ingente producción. Así, al mismo tiempo es figurativo y abstracto, lírico y panfletario, impresionista y académico. Diseña estampados para la nueva moda gallega. Se agota, enferma, se recluye algún tiempo, pero vuelve a saltar a esa vida explosiva que lo ha hecho famoso y lo ha envejecido prematuramente. Al fin, un sueño en su vida está siempre presente: el amor a su madre, cuya ideal belleza espiritualizada ha retratado miles de veces.
Jaime Quesada está en todos los museos del mundo. Es, quizá, el artista gallego de más amplia representación, puesto que puede contemplarse su obra desde Estocolmo a Buenos Aires y desde Egipto a Estados Unidos.
Como artista, resulta inclasificable. Es un superdotado. Dibujante asombroso, de línea digna de Leonardo, de Rafael o Picasso. Es un colorista exultante, encantador y tierno cuando lo desea, y agresivo, casi feroz, cuando se lo propone. Ningún tema le es ajeno: ha pintado retratos, desnudos, complicadas composiciones de figuras dignas del prebarroco español y flamenco, paisajes, bodegones. Ha incidido en todas las tendencias, desde el academicismo más riguroso hasta el informalismo absoluto, pasando por impresionismo, expresionismo, simultaneismo, cubismo, dinamismo. Es bucólico, lúdico, erótico, evanescente, soñador. Su capacidad de absorción le llevó a reinventar los estilos, de modo que clasicismo y fauvismo están en uno solo de sus cuadros.
Todos los alardes, la pintura toda, el Arte absoluto, caben en su cabeza prodigiosa y en su mano mágica. No le importó nunca parecerse a cualquiera, porque siempre aseguró que comenzaría a hacer su propia pintura cuando cumpliera 50 años. Ya los ha pasado, y en verdad que está haciéndola, para el asombro del espectador. Jaime Quesada no es un pintor; es una fiesta plástica.
-García Iglesias, José Manuel: Quessada. Ourense, Diputación provincial, 1987.
-Areán, Carlos: 30 años de arte español.
Madrid, Edic. Guadarrama, 1972.
-Campoy, A. M.: Diccionario crítico del Arte español contemporáneo.
Madrid, Ibérico Europea de Edic. 1973.
-Pablos, Francisco: Plástica gallega.
Vigo, Caixavigo, 1981.
-Pablos, Francisco: Pictores gallegos I.
Vigo, 1980.
-Pablos, Francisco: Serigrafías de Arte.
Vigo, 1971.
-Pablos, Francisco: Colección Adriano Marques de Magallanes.
Vigo, Excmo. Ayuntamiento, 1992.
-Mon, Fernando: Pintura contemporánea en Galicia. A Coruña, Caixagalicia, 1987.
-Valle, Ernesto del: Jaime Quesada.
Madrid, Pub. Españolas, 1964.
-Chamoso Lamas, Manuel: «Arte», en Galicia.
Barcelona, Edit. Noguer, 1976.
-Diccionario de pintores españoles contemporáneos.
Madrid, Edic. Estiarte, 1972.
-VV.AA. "Quessada" catálogo de la exposición, "Xaime Quessada, última obra", editado por la D. P. Ourense 1997, reproducida la obra; VV.A.A. "Quessada-Acisclo. Búsquedas y encuentros" catálogo de la exposición de Lisboa 98, con la obra reproducida; John Richardson "Pablo Picasso" Baden Baden 1956.
Quen imporá a sinatura de Xaime Quessada (o dobre ese é unha ironía deste agudísimo galego, irónico ata a causticidade, cando se relaciona en exceso con Picasso) é o último dos sete irmáns dunha familia de artistas, nado en plena guerra civil e orfo de pai desde moi neno.
A súa nenez é difícil. Estudiante irregular, ama a Rembrandt nas láminas dos libros e a un paisano seu, o pintor Parada Justel, no museo da súa cidade. Cando ten dezanove anos ingresa na Escola de Belas Artes de San Fernando, en Madrid, cunha carreira brillantísima, xa que en 1960 gaña a medalla de ouro na exposición das Escolas Nacionais de Belas Artes e pensión de Paisaxe para O Paular. Acode á Exposición Nacional de Belas Artes e, malia ser un descoñecido, acada a terceira medalla.
Empeza a expoñer co grupo dos "Artistiñas", que auspiciaba o escritor Vicente Risco e que denominaba "O Volter", polo lugar de xuntanza en Ourense. Trasládase a París en 1962, despois de acadar outros premios, para estudiar gravado, especialidade na que é mestre consumado e da que editou importantes carpetas.
Viaxa por toda Europa, realizando exposicións. En 1971 salta a América, que percorreu de punta a punta, con mostras en Cuba, onde nos seus museos queda a súa obra. México, onde constitúe unha luminaria entre os grandes muralistas do país; Nova York, Nova Orleáns, Atlanta, etc... de onde chega desilusionado pola escasa calidade das chamadas "novas vangardas" e a arte "pop".
Polos anos oitenta inicia a magna tarefa de ilustra-lo Quijote, por encargo da Unesco, para unha edición políglota da obra cervantina.
En todos estes anos, Jaime Quesada foi un contendente político decididamente vencellado á esquerda radical, o que expresa con traballos de deliberada intención panfletaria que, ás veces, son de auténtica categoría plástica e outras, sen embargo, restan interese á súa obra. Jaime fixo mil versións persoais do "Guernica" de Picasso e outros milleiros de debuxos preparatorios e mais do minotauro do xenial malagueño. Bo exemplo é o seu enorme lenzo , de oito metros cadrados, titulado "El dictador", que actualmente se atopa en Sudamérica.
Capitaneaba o grupo ourensán levándoo a curiosísimas aventuras. Jaime é un sabio, un superdotado, capaz de facelo todo, desde o realismo máis absoluto á pura abstracción non figurativa, pasando polo lirismo bucólico e mailo impresionismo. Le todo o imaxinable e empápase de Marx e Freud. Escribe poemas,panfletos, ensaios, cartas abertas, novelas, xénero do que ten publicado dous exemplos: " El recristo del Baraña" e "Lucenza" esta última de forte influencia valleinclanesca.
Jaime Quesada está en tódolos sitios, de día e de noite, en Galicia, en España, en Europa, en Exipto, en calquera lugar do mundo, desde as praias viguesas ó cume do Machu Pichu, desde unha aldea ourensá a Wall Street, en Nova York. Fai óleo, gouache, pastel, acuarela, gravado, pasando por augaforte e linóleo. Ilustra libros e deseña carteis. Expón en Oriente Medio e chega a ser estrela nas salas do Ateneo madrileño.
A súa pintura panfletaria é intensamente denunciadora e ó mesmo tempo xenialmente plástica. Un día descobre a Bacon e fai do seu expresionismo un mundo propio, porque Quesada devórao todo, diríxeo todo e de todo fai auténticos Quesada.
Volve a Galicia tras longas temporadas en Ibiza. A súa muller, arquitecto, deseña para el unha casa con taller para pintura e gravado nos arredores de Ourense, onde vai a cotío o artista ás tertulias a suxerir, teorizar, criticar, impo-la súa conversa precipitada e abafadora.
Afaise ó éxito e mais á administración de famosos intelectuais.Realiza grandes murais, un deles enorme, nas tapias do novo cárcere ourensán. Sempre hai un récord, dalgún xeito, na vida e na obra deste artista incrible.
"Imaxen surreal de Galicia" é unha carpeta impresionante, de máis de medio cento de gravados, dignos de figurar en calquera antoloxía. Salta dun modo a outro, sorprendendo sempre. Realiza dúas ou tres exposicións simultáneas, porque non hai sala, por grande que sexa, capaz de recibir toda a súa inxente producción. Así, ó mesmo tempo, é figurativo e abstracto, lírico e panfletario, impresionista e académico. Deseña estampados para a nova moda galega. Esgótase, enferma, reclúese algún tempo, pero volve a saltar a esa vida explosiva que o fixera famoso e o avellentara prematuramente. Ó fin, un soño na súa vida está sempre presente: o amor a súa nai da cal retratou milleiros de veces a súa ideal beleza espiritualizada.
Jaime Quesada está en tódolos museos do mundo. É, quizais, o artista galego de máis ampla representación,xa que pode contemplarse a súa obra desde Estocolmo a Bos Aires e desde Exipto ós Estados Unidos.
Como artista, resulta inclasificable. É un superdotado. Debuxante asombroso, de liña digna de Leornardo, Rafael ou Picasso. É un colorista exultante, encantador e tenro cando o desexa e agresivo, mesmo feroz, cando se propón selo. Ningún tema lle resulta alleo: pintou retratos, nus, complicadas composicións de figuras dignas do prebarroco español e flamenco, paisaxes, bodegóns. Incidiu en tódalas tendencias desde o academicismo máis rigoroso ata o informalismo absoluto, pasando polo impresionismo, expresionismo, sumultaneismo, cubismo, dinamismo. É bucólico, lúdico, erótico, evanescente e soñador. A súa capacidade de absorción levouno a reinventa-los estilos, de xeito que o clasicismo e o fauvismo están nun só dos seus cadros.
Tódolos alardes, a pintura toda, a Arte absoluta, caben na súa cabeza prodixiosa e na súa man máxica. Non lle importou nunca parecerse a calquera, porque sempre asegurou que comezaría a face-la súa propia pintura cando cumprise 50 anos. Xa os pasou e en verdade que a está facendo, para o asombro do espectador. Jaime Quesada non é un pintor; é unha festa plástica.
-García Iglesias, José Manuel: Quessada.
Ourense, Diputación provincial, 1987.
-Areán, Carlos: 30 años de arte español.
Madrid, Edic. Guadarrama, 1972.
-Campoy, A. M.: Diccionario crítico del Arte español contemporáneo.
Madrid, Ibérico Europea de Edic. 1973.
-Pablos, Francisco: Plástica gallega.
Vigo, Caixavigo, 1981.
-Pablos, Francisco: Pictores gallegos I.
Vigo, 1980.
-Pablos, Francisco: Serigrafías de Arte.
Vigo, 1971.
-Pablos, Francisco: Colección Adriano Marques de Magallanes.
Vigo, Concello, 1992.
-Mon, Fernando: Pintura contemporánea en Galicia.
A Coruña, Caixa Galicia, 1987.
-Valle, Ernesto del: Jaime Quesada.
Madrid, Pub. Españolas, 1964.
-Chamoso Lamas, Manuel: «Arte», en Galicia.
Barcelona, Edit. Noguer, 1976.
-Diccionario de pintores españoles contemporáneos.
Madrid, Edic. Estiarte, 1972.
-VV.AA. "Quessada" catálogo da exposición, "Xaime Quessada, última obra", editado pola D. P. Ourense 1997, reproducida a obra; VV.A.A. "Quessada-Acisclo. Búsquedas y encuentros" catálogo da exposición de Lisboa 98, coa obra reproducida; John Richardson "Pablo Picasso" Baden Baden 1956.
|
|
|
| ||||||||||||
|
|
|
| ||||||||||||
|
|
|
| ||||||||||||
|
|
|
| ||||||||||||
|
|
|
| ||||||||||||
|
|
|
| ||||||||||||
|
|
|
| ||||||||||||
|
|
|
| ||||||||||||
|
|
|
| ||||||||||||
|
|
|
| ||||||||||||
|
|
|
| ||||||||||||
|
|
|
| ||||||||||||
|
|
|
|
Se completa la cronología artística de Xaime Quessada en la Colección Caixavigo con 26 obras, firmadas, realizadas entre 1960-70, pertenecientes a la Serie Negra, en la que se mezclan experiencias vividas por el artista con un homenaje a Goya y a Picasso. El conjunto de la serie es su respuesta a la guerra, al fascismo, al holocausto, a la tortura física y psíquica y a la pena de muerte. El compromiso artístico y el problema de la libertad y los derechos humanos se respaldan mutuamente. El realismo, las inflexiones del dibujo, los arabescos, los planos geométricos, la sensación de que utiliza papeles recortados, unido a experiencias más recientes, conviven con la tensión que provocan el blanco y el negro, los ocres, y las salpicaduras del rojo que nos abruman de forma estremecedora. El clima con el que nos vamos a encontrar a lo largo de la serie nos lo anuncia Quessada en "O Neno e a Besta" aludiendo a una mitología mediterránea arraigada en Picasso y enraizada en Goya. Xaime comienza enfrentando a la inocencia con la fuerza bruta. Es la amenaza de lo que puede ocurrir, es la amenaza de la guerra. En las obras las figuras se suceden con las cabezas levantadas, las gargantas prolongadas con bocas amargas, mirando hacia el cielo con los brazos alzados, sin venganza, con lágrimas que brotan de los ojos y saltan sobre las mejillas. "María Soliña", la mujer gallega, introduce una nota de serenidad y equilibrio, retratada sentada, en posición frontal, de cuerpo entero, con esa forma tan personal que tiene el artista de concebir la figura con preferencia sobre el retrato naturalista. Nada es confuso en su pintura. Hay una limpieza absoluta para cada forma. No son anécdotas, ni historias, son escenas aisladas que tienen lugar en sitios desolados, absorbidos por la oscuridad. Un silencio negro, intenso y profundo, lo envuelve todo y hace pensar en alaridos terribles, "Madre Coraje" "Carabanchel" "Masacre patriótica" "Torturado". Sus voces rompen el aparente reposo de los fondos cuyo estatismo vulnera el movimiento de las figuras, que parecen escaparse del cuadro, con las manos crispadas, caras sacudidas, expresiones patéticas y pies que sobresalen del plano, "El Reo" "La Madre" "Réquiem en el Penal de Burgos". Y a la vez una cruel inmovilidad nos deja atónitos en "Auschwitz" "Linchado" "El Garrote II". La atmósfera trágica se acentúa con las escenas de la tortura, el garrote vil y la silla eléctrica. Son imágenes que hacen daño, que llevan implícito el elogio de la libertad. Las figuras se repiten pero el sonido de sus voces es siempre diferente. Quessada ha absorbido el claroscuro desde Rembrand a Picasso pasando por Goya, realizando un desafío de blancos y negros de gran belleza y maestría. En esta serie nos da un perfil de su sistema de valores en defensa de los derechos humanos y la libertad, con una implícita exaltación de la paz y de la vida. La mayoría de estas obras estuvieron expuestas en el Castillo de Villamarín en 1997, para cuya ocasión se publicó un catálogo con las obras reproducidas, editado por la Diputación de Ourense. Al año siguiente se expusieron todas las obras en el Palacio Galveias de Lisboa en una exposición organizada con la colaboración de Caixavigo, con motivo de la Exposición Universal de Lisboa de 1998, publicándose también un catálogo, en ese mismo año, en el que se conmemoraba el cincuentenario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. M.L.I.J.
Complétase a cronoloxía artística de Xaime Quessada na Colección Caixavigo con 26 obras, firmadas, realizadas entre 1960-70 pertencentes á Serie Negra, na que se mesturan experiencias vividas polo artista cunha homenaxe a Goya e a Picasso. O conxunto da serie é a súa resposta á guerra, ó fascismo, o holocausto, á tortura física e psíquica e á pena de morte. O compromiso artístico e o problema da liberdade e os dereitos humanos apóianse mutuamente. O realismo, as inflexións do debuxo, os arabescos, os planos xeométricos, a sensación de que utiliza papeis recortados, unido a experiencias máis recentes, conviven coa tensión que provocan o branco e o negro, os ocres e as salpicaduras do vermello que nos abruman de forma estremecedora. O clima co que nos atopamos ó longo da serie anúncianolo Quessada en “O Neno e a Besta” aludindo a unha mitoloxía mediterránea arraigada en Picasso e enraizada en Goya. Xaime empeza enfrontando a inocencia coa forza bruta. É a ameaza do que pode ocorrer, é a ameaza da guerra. Nas obras, as figuras sucédense coas cabezas levantadas, as gorxas prolongadas con bocas amargas, mirando cara ó ceo cos brazos alzados, sen vinganza, con bágoas que brotan dos ollos e saltan sobre as meixelas. “María Soliña”, a muller galega, introduce unha nota de serenidade e equilibrio, retratada sentada, en posición frontal, de corpo enteiro, con esa forma tan persoal que ten o artista de concibi-la figura con preferencia sobre o retrato naturalista. Nada é confuso na súa pintura. Hai unha limpeza absoluta para cada forma. Non son anécdotas, nin historias, son escenas illadas que teñen lugar en sitios desolados, absorbidos pola escuridade. Un silencio negro, intenso e profundo, envólveo todo e fai pensar en alaridos terribles, “Madre Coraje” “Carabanchel” “Masacre patriótica” “Torturado”. As súas voces rompen o aparente repouso dos fondos do que o estatismo vulnera o movemento das figuras, que parecen escapar do cadro, coas mans encrespadas, as caras sacudidas, expresións patéticas e os pés que sobresaen do plano, “El Reo” “La Madre” “Réquiem en el Penal de Burgos”. E á vez unha cruel inmobilidade déixanos atónitos en “Auschwitz” “Linchado” “El Garrote II”. A atmosfera tráxica acentúase coas escenas da tortura, o garrote vil e a cadeira eléctrica. Son imaxes que fan dano, que levan implícito o eloxio da liberdade. As figuras repítense pero o son das súas voces é sempre diferente. Quessada absorbeu o clarouscuro desde Rembrand a Picasso pasando por Goya, realizando un desafío de brancos e negros de grande beleza e mestría. Nesta serie dános un perfil do seu sistema de valores en defensa dos dereitos humanos e a liberdade, cunha implícita exaltación da paz e da vida. A maioría destas obras estiveron expostas no Castelo de Vilamarín en 1997, onde nesta ocasión se publicou un catálogo coas obras reproducidas, editado pola Deputación de Ourense. Ó ano seguinte expuxéronse tódalas obras no Palacio Galveias de Lisboa nunha exposición organizada coa colaboración de Caixavigo, co gallo da Exposición Universal de Lisboa de 1998, publicándose tamén un catálogo, ese mesmo ano, no que se conmemoraba o cincuentenario da Declaración Universal dos Dereitos Humanos.
Visor de Eventos |
|
|
| Título | Inv. | Tipo | Técnica | TipologíaTipoloxía | Autor | FechaData | |
|---|---|---|---|---|---|---|---|
| Filtrar: | |||||||
| PáginaPáxina 1 de 3 | |||||||
| Consultando de registrosrexistros | |||||||
Buscar en la colección:
Buscar na colección:
| Nombre ArtísticoNome Artístico | NombreNome | ApellidosApelidos | NacimientoNacemento | |
|---|---|---|---|---|
| Filtrar: | ||||
| PáginaPáxina 1 de 3 | ||||
| Consultando de registrosrexistros | ||||
| Título | Inv. | Tipo | Técnica | TipologíaTipoloxía | Autor | FechaData | |
|---|---|---|---|---|---|---|---|
| Filtrar: | |||||||
| PáginaPáxina 1 de 3 | |||||||
| Consultando de registrosrexistros | |||||||
Cargando Datos... |

Cargando Datos...